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Microrrelato de Dante Medina: Día del Padre

Yo soy padre soltero, pero nadie lo sabe. Sólo yo. No es que me dé vergüenza, la sociedad de nuestros tiempos ya acepta a los que no somos todos iguales. Ser padre soltero, aunque todavía no sea cosa tan común en este mundo, no es nada del otro, no. Lo que sí es que, para ser completamente feliz, voy a tener que conseguirme algunos hijos porque, como me decía mi madre, tú te la pasas todo el día jugando al padre, pero ni hijos tienes. Y yo le contestaba: madre, es que yo nací con la paternidad de nacimiento, ¿no ve? Más »

Maupassant

Guy de Maupassant

Podría engrosar, perfectamente, la larga lista de escritores suicidas, sin embargo la afirmación del hecho no puede ser plena. Su muerte, el 6 de junio de 1893, estuvo rodeaba de distintos episodios nunca precisados y que quizás nunca se develarán. Se dice que se suicidó con una sobredosis de medicamentos; es posible, pero si Maupassant buscó una manera de autoeliminarse tendría que haber sido con un arma cortante. Sus brazos estaban cubiertos de cicatrices. Al momento de encontrar su cuerpo sin vida, nadie vio venas cortadas o un puntazo en el corazón. Algunos dicen que su muerte se debió a locura, a una descompensación sicológica, producto de exceso de medicamentos y de un estilo de vida tendiente hacia al autoeliminación..

El punto parte en los anteriores intentos de quitarse la vida. Dicen que su cuerpo y su alma estaban enfermos. Estaba atrapado por los miedos. En su día a día, sólo veía muerte y locura. Llegó un momento en su vida que los nervios se le retorcían de tal manera en la cabeza que buscó impenitentemente cómo dejar este mundo.

Una crónica de la época da cuenta de que ya en el ocaso de su vida, Guy de Maupassant sufrió una fuerte crisis nerviosa. El 1 de enero de 1893 intentó suicidarse, aunque fracasó por impericia y cobardía. Luego de esta experiencia él mismo escribió:

-Tengo miedo de mí mismo. Tengo miedo del miedo, pero sobre todo tengo miedo de la espantosa confusión de mi espíritu, de mi cordura, sobre la cual ya no tengo dominio.

Después varias veces se cortó las venas con una navaja. En todos estos episodios perdió mucha sangre y quedó en estado cataléptico. Tuvo que ser recluido en una clínica parisina para enfermos mentales, donde mantuvo largas conversaciones con el Dr. Blanche, una eminencia en temas del alma y de la cabeza. Algunos especulan que estas charlas lograron convencer al especialista de que el mejor camino para un hombre de letras acechado por la locura era la muerte.

Menos de un año después de este episodio, el 6 de julio de 1893, Guy de Maupassant apareció muerto en su habitación. Las causas de su muerte se desconocen hasta hoy. Muchos conjeturan que se debió a un desajuste en los medicamentos que consumía; otros que ese desequilibrio fatal fue consensuado con su médico de cabecera.

El cuerpo del gran escritor francés se encuentra sepultado en el cementerio de Montparnasse, en París, y hoy sus admiradores le dejarán flores.

Ernesto Bustos Garrido (periodista)

Ernesto Bustos Garrido Ernesto Bustos Garrido (Santiago de Chile) es periodista de la Universidad de Chile, donde impartió    clases así como en la Pontificia Universidad Católica de Chile y en la Universidad Diego Portales. Ha  trabajado en diversos medios informativos, fundamentalmente en La Tercera de la Hora. Fue editor y  propietario de las revistas Sólo Pesca y Cazar&Pescar.

 Amante de los viajes y de la escritura, admira a Pablo Neruda, Gabriela  Mistral, Nicanor Parra,  Vicente Huidobro, Francisco Coloane, Ernest Hemingway, Cervantes, Vicente Blasco Ibáñez, Pérez  Galdós, Ramiro Pinilla, Vargas Llosa, García Márquez, Jorge Luis Borges y Juan Rulfo.

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Poema,  Jaime Gil de Biedma, Idilio en el café

Evening in the Bar II. Obra de Willem Haenraets.  Fuente de la imagen

Poema de Jaime Gil de Biedma: Idilio en el café

Ahora me pregunto si es que toda la vida
hemos estado aquí. Pongo, ahora mismo,
la mano ante los ojos —qué latido
de la sangre en los párpados— y el vello
inmenso se confunde, silencioso,
a la mirada. Pesan las pestañas. Más »

Microrrelato de Fernando Iwasaki: Que nadie las despierte

Nada me produce más horror que volver a casa de madrugada por cualquiera de esas flamantes autopistas que circunvalan mi ciudad. Los carteles fosforescentes me infunden un sosiego adormilador, y las luces de los coches se disuelven líquidas en la cremosa oscuridad. Me hipnotiza ese veloz resplandor que engulle las líneas blancas de la autovía y me pregunto si acabaré en la cuneta o contra los pilotes que reverberan gelatinosos, casi difuminados por los pinceles de mis párpados. Más »

maratón photo

Photo by geralt (Pixabay)

 

 

Llegó a la cima con apenas dos minutos de retraso. Otro era ya el galardonado. Ni siquiera un modesto premio de consuelo. Mientras regresaba a casa entristecido, reposaba quietamente en su gaveta este cuento que jamás había enviado

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Si algo hemos aprendido con la crisis es que esta no aplaca el deseo de los privilegiados de serlo aún más. La cosa se complica cuando ese deseo, quizá legítimo, se convierte en “imposición”. Recordemos la huelga de los controladores aéreos de 2010 –ahora planeando una nueva huelga–, que no tuvieron empacho en paralizar el país con sus exorbitantes demandas económicas. Y qué decir de Sergio Ramos, que le ha echado un pulso al Real Madrid en su pretensión de que le suban el sueldo de seis a diez millones de euros. No estimo demasiado a Florentino Pérez como presidente, pero creo que hace bien en no ceder a las presiones de Ramos. Los allegados del sevillano dicen que es el mejor defensa central del mundo, pero eso es un argumento un tanto peregrino en tiempos de crisis: el equipo merengue no ha ganado un solo título importante este año, y para tan pobre viaje no necesitamos tantas alforjas.

Son adictos de los privilegios no solo quienes exigen saldos mayores, sino también quienes se aferran a su cargo. A nadie le amarga un dulce, y el entrenador de la selección española de fútbol femenino no es una excepción. Ignacio Quereda hace lo posible por no moverse de su puesto pese a que las veintitrés jugadoras del equipo son partidarias de su cese. Con Gala León, la capitana del equipo de la Copa Davis de tenis, ocurre algo similar. Los mejores tenistas del país podrán decírselo más alto, pero no más claro: no la quieren, no la han querido nunca. Pero ahí sigue ella, inasequible al desaliento.

En España, país de tauros, nadie da su brazo a torcer… hasta que las circunstancias acaban por rompértelo.

francisco rodriguezFrancisco Rodríguez Criado: escritor, corrector de estilo, profesor de talleres literarios y creador del blog Narrativa Breve. Ha publicado novelas, libros de relatos, obras de teatro y ensayos novelados. Sus minificciones han sido incluidas en algunas de las mejores antologías de relatos y microrrelatos españolas: El cuarto género narrativo. Antología del microrrelato español (1906-2011). Ed. Irene Andrés-Suárez (Cátedra, Madrid, 2012),Velas al viento. Ed. Fernando Valls (Los cuadernos del vigía, Granada, 2010), La quinta dimensión (Universidad de Extremadura, Mérida, 2009), Soplando vidrio y otros estudios sobre el microrrelato español. Ed. Fernando Valls (Páginas de Espuma, Madrid, 2008), Histerias breves (El problema de Yorick, Albacete, 2006), Relatos relámpago (ERE, Mérida, 2006), etcétera. Es autor de El Diario Down, donde narra en primera persona sus experiencias como padre de un bebé con el Síndrome de Down.

Email: info@narrativabreve.com

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