Bienvenidos al Sur

Fotograma de Bienvenidos al Sur (Luca Miniero, 2010)

 

Bienvenidos al Sur

Bienvenidos al Sur, de Luca Miniero, es una comedia blandita, gozosa y bienintencionada, como suelen serlo en mayor o menor medida todas las comedias. La película narra las malandanzas de Alberto, director de una sucursal postal, desde que es enviado a una oficina del ominoso sur de Italia hasta que regresa al “mundo civilizado”. Esta brecha melodramática en la vida del aburrido gestor, apático y convencional, es la excusa perfecta para presentarnos a una serie de personajes que traspiran bonhomía. Ninguno de ellos tiene serios problemas económicos, familiares, éticos o de salud. Ninguno de ellos conoce la maldad, ninguno de ellos está condenado a sufrir la animadversión del espectador. Son, con permiso de la ficción, personas sencillas y felices que renuevan día a día su querencia por las costumbres saludables del Sur.

Que Bienvenidos al Sur sea una comedia blandita no quiere decir que sea banal. Muy al contrario, entre sus numerosos gags se cuelan de manera casi explícita dos sabios consejos: el de disfrutar la vida sin miedos y el de frenar el empuje de nuestros prejuicios.
La película es una readaptación de la comedia francesa Bienvenidos al Norte, todo un éxito de taquilla. Esta versión “sureña” lleva el mismo camino. Lógico, porque durante más de hora y media el espectador se abandona, complaciente, a la exhibición del buen humor de Miniero y los suyos. Al contrario que los personajes de Bienvenidos al Sur, los ciudadanos de las urbes industrializadas estamos cargados de problemas, y a falta de un sur redentor hemos de conformarnos con depositarlos en la apacible butaca de una sala de cine.


Francisco Rodríguez Criado

 

narrativa_newsletterp

¿Si te gustó el post, compártelo, por favor!Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInPin on PinterestEmail this to someoneShare on Tumblr