Entrevista a Manuel Jesús Prieto

Manuel Prieto, curistorias, Segunda Guerra Mundial
Manuel J. Prieto

La pasión creativa de Manuel J. Prieto está fuertemente unida a la palabra Curistoria, un neologismo creado a partir de las palabras “curiosidades” e “historia”. Curistoria es igualmente el nombre de su blog y el de sus libros (1 y 2). Además, acaba de publicar recientemente el libro digital Curistorias de la Segunda Guerra Mundial (Punto de Vista, 2013). El libro aborda la guerra que conmocionó al mundo entre 1939 y 1945, y lo hace divulgando en breves estampas algunas de sus anécdotas más llamativas.

Charlamos con Manuel J. Prieto sobre la Historia en general y sobre Curistorias de la Segunda Guerra Mundial en particular.

Francisco Rodríguez Criado: ¿Qué le impulsó a escribir este libro de anécdotas sobre la Segunda Guerra Mundial y qué criterios mantuvo para seleccionar los hechos más memorables (o al menos los más pintorescos) de la que es seguramente la guerra más famosa de toda la Historia?

Manuel J. Prieto: En realidad la intención inicial no era escribir un libro sobre anécdotas de la Segunda Guerra Mundial, sino que este surgió como recopilación de las entradas sobre el tema que se han ido publicando en el blog. Lo que sí es cierto es que ese conflicto es recurrente en sus entradas, ya que es uno de mis periodos históricos favoritos y por lo tanto muchas de mis lecturas giran en torno a esa guerra, sus protagonistas, su análisis…

El criterio para seleccionarlas no es distinto al del resto de curistorias: que sean hechos o aspectos curiosos, en la medida de lo posible desconocidos y alejados de lo común y que puedan ser contados dentro de una única entrada y con un enfoque distendido.

F.R.C.: Leyendo el libro uno se entera de ciertas anécdotas sobre Hitler que vienen a demostrar que durante algunos años contó con más apoyo del que el buen sentido común hubiera recomendado. Veamos dos ejemplos. A principios de 1939 la revista Time eligió a Hitler el hombre del año (1938), aunque afirmara no aprobar sus métodos y no publicara su foto en la portada. Esto sorprende, pero quizá no tanto como que Hitler fuera nominado para Nobel de la Paz en 1939. Como estudioso de la Segunda Guerra Mundial, y por ende de la figura del dictador alemán, ¿cuáles fueron los motivos que explican tantas adhesiones?

M.J.P.: Que Hitler consiguiera el poder y una vez allí desplegara toda su maldad, ha sido motivo de muchísimos tratados y análisis y aunque hay muchas justificaciones y motivos plausibles, no deja de ser cierto que triunfó en un país avanzado, europeo y consistente. Es decir, no hablamos de un hombre que con las armas se hizo con una república bananera, sino de algo muy distinto.

En realidad el momento que vivía Alemania fue clave, los años veinte fueron años de hambre y penurias, en muchos casos achacados a los términos del tratado de Versalles, con más o menos propaganda. Eso allanó el camino para que Hitler llegara al poder en 1933, en unas elecciones democráticas. A partir de ahí, con importantes apoyos a todos los niveles, la debida propaganda y una cada vez más dura represión de cualquier oposición, acabó convirtiendo poco a poco a Alemania en suya. Los que no apoyaban el fascismo como opción, aceptaban que había ayudado al país y no lo combatían. Hay que tener en cuenta que entonces el fascismo se veía con otros ojos y Europa entera tenía políticos de ese tipo sin ser tomados como un gran peligro. Incluso en Reino Unido había grupos abiertamente pro-nazis.

Volviendo a los ejemplos, paradigmáticos, de apoyo en tu pregunta, creo que la revista Time lo nombró hombre del año más por su importancia en el momento que por admiración. En cambio, Gandhi, ya en 1940, con la guerra en marcha, envió una carta de apoyo y admiración a Hitler, por estar consiguiendo victorias para su país sin mucho derramamiento de sangre.

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Curistorias de la Segunda Guera Mundial, de Manuel J. Prieto (Punto de Vista, 2013)

F.R.C.: En varias ocasiones durante el pasado siglo se temió, durante ciertos conflictos entre naciones o culturas, que estallara la Tercera Guerra Mundial. ¿Lo ve probable o piensa que una guerra de esa envergadura es cosa del pasado?

M.J.P.: Jugar a predecir el futuro es complicado, pero no deja de ser un juego. En mi opinión, no solo es probable sino que es seguro que en el futuro volverá a haber alguna guerra de entidad mundial. Esperemos que tarde en llegar, pero la historia nos han mostrado que volvemos una y otra vez sobre la guerra. Espero, en cualquier caso, que quede un último reducto de sensatez y que no salgamos aniquilados de la misma. Einstein decía que no sabía qué armas se usarían en una hipotética tercera guerra mundial, pero que en la cuarta se usarían palos y piedras, indicando así que el siguiente enfrentamiento sería aniquilador.

Hasta la Segunda Guerra Mundial no se hablaba de Primera Guerra Mundial, sino que esta era conocida como la Gran Guerra. Por lo tanto, hablamos de dos guerras mundiales sencillamente por denominación. Conflictos más o menos globales y con numerosos países y ejércitos implicados fueron también la Guerra de los Treinta Años, las guerras napoleónicas e incluso en cierta medida la Guerra de Sucesión Española, por ejemplo. Por lo tanto, supongo que sí, que tarde o temprano llegará una nueva guerra mundial.

F.R.C.: ¿Podría decirnos cuáles son en su opinión los tres o cuatro errores (bélicamente hablando, se entiende) de los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial? ¿Cree que si no hubieran tenido esos errores habrían conseguido la victoria?

M.J.P.: Es complicado determinar la importancia de un hecho aislado o de un error concreto, ya que en realidad hablamos de un sistema de interacciones y movimientos muy complejo. En cualquier caso, parece claro que abrir dos frentes en Europa, occidental y oriental, fue dar un bocado demasiado grande para Alemania. Rusia y su invierno esquilmaron los esfuerzos y la capacidad de Alemania.

No ser capaces de evitar los acuerdos entre sus enemigos y que Estados Unidos entrara en juego, también fue un punto clave, aunque más complicado de controlar.

Otro aspecto importante fue la superposición del partido nazi al ejército y que este fuera dirigido con objetivos no siempre puramente bélicos. Alemania dispuso de armas y avances importantes, pero en ocasiones por falta de recursos y apoyo del gobierno, no llegaron a tiempo para inclinar la balanza a su favor. Algunas decisiones propagandísticas y políticas acabaron obligando al ejército a actuar de manera contraria a la pura estrategia bélica, desperdiciando así tiempo y recursos que finalmente se mostrarían necesarios.

Además de estos grandes brochazos, hay aspectos más tácticos que también ayudaron a la derrota nazi: los criptógrafos británicos que rompieron el sistema de cifrado alemán, la resistencia aérea británica en 1940, el cambio de tendencia en la batalla del Atlántico cuando los submarinos alemanes comenzaron a perder terreno…

F.R.C.: ¿Qué opinión tiene de las novelas históricas, que tanto éxito de público han tenido en los últimos años? ¿Es disculpable que algunas de estas novelas traicionen, en mayor o menor medida, el rigor histórico a favor de la narración?

M.J.P.: En mi modesta opinión cualquier cosa es admisible. Por ir al caso extremo, leemos una novela de zombis o de ciencia ficción sin que nos importe mucho que los muertos anden o que los extraterrestres quieran siempre acabar con la Casa Blanca y hablen en idiomas que comprendemos. En una novela histórica cualquier aspecto tiene cabida, siempre que quede claro cuál es el terreno de juego. En el momento en que se empieza a hacer trampas es cuando ser pierde el valor.

Si hablamos de novela histórica tenemos dos componentes, dos palabras. El autor puede optar por narrar algo atemporal e inventado y ambientarlo en un momento y marco histórico, lo que daría lugar a una novela histórica más novela que histórica. Y en la otra mano tendríamos lo que podríamos denominar historia novelada, donde son los hechos históricos los que marcan la narración y sencillamente estos tienen un enfoque narrativo de novela.

Dicho esto, lo ideal para mí es que la novela histórica cuente hechos históricos, con rigor y buena documentación, y amenice todo ellos con aspectos de ficción que hagan la lectura más amena y con ese afán de entretenimiento. Lógicamente se permiten ciertas licencias ya que el autor debe interpretar hechos, encajar historias y momentos y humanizar los personajes; pero rigor y buena narración serían el ideal. Es posible que la mejor forma de acercarse a un aspecto de la historia, del pasado, por primera vez y de comprender algunos aspectos de la misma sea a través de la ficción.

Yo disfruto mucho leyendo novela histórica, y cuando se cumple lo que hemos expuesto en el párrafo anterior, el disfrute es doble, lo que no ocurre con la frecuencia deseada, lamentablemente. He de decir, de todos modos, que como género de ficción prefiero otros.

Manuel J. Prieto ha elegido el cuento “Los relojes”, de Ana María Matute, para la sección 1001 cuentos.

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