Entrevista a David Torrejón

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David Torrejón. Fotografía cedida por el autor.

LAS ENTREVISTAS DE NARRATIVA BREVE

David Torrejón

Escríbeme una foto (La Discreta, 2014)

David Torrejón compatibiliza su trabajo como publicitario y periodista con una dilatada carrera literaria. Empezó colaborando en revistas de crítica literaria y más tarde se consagró a su producción narrativa. Es autor de historias policiacas recogidas en Cinco Casos y un diálogo con Artero (PPSA, 1987) y de una serie de novelas publicadas en la editorial madrileña La Discreta: Más lo siento yo (2000), Mi querida Don Juan (2005), Tango para un copiloto herido (2010) y la reciente Escríbeme una foto, que hoy nos ocupa.

Hablamos con David Torrejón sobre los entresijos de Escríbeme una foto.

Francisco Rodríguez Criado: Primeramente me gustaría saber cuál fue el disparador de esta novela, cómo decidiste enmarcar esta historia (o mejor dicho, este grupo de historias) en el ámbito de un taller literario, con personajes tan diferentes entre sí.

David Torrejón: Pues la historia es curiosa porque el proyecto original era diferente. Quería hacer, a la manera de Si una noche de invierno un viajero, de Italo Calvino, una colección de historias inacabadas de diferentes estilos y géneros. La excusa la ponía una pareja de amigos, un donjuán que pretende conquistar a una muchacha amante de la literatura, y su amigo, un escritor de poco éxito con el sexo contrario, que le proporciona la armas, también un poco a lo Cyrano. Pero luego se me cruzó otra idea que me pareció mejor y con más posibilidades, la del taller literario que, además, me daba la oportunidad de terminar las historias. Esto en algún caso no fue muy difícil, pero en otros fue un reto, especialmente en el del relato de serie negra.

 

F.R.C.: Para escribir su relato, Luis Almansa se ve obligado (con desinhibido entusiasmo, diría yo) a formular una serie de mentiras que le permiten contactar con personas relacionadas con la fotografía y su circunstancia. Traspasando los límites de Escríbeme una foto, me gustaría conocer tu opinión sobre la relación que hay, dentro de la literatura, entre verdades y mentiras. ¿Crees que fabular, novelar, es una forma de mentir con la literatura como excusa? ¿Es necesario mentir para escribir literatura?

D.T.: Cuando el otro sabe que lo que le estás contando es ficción, la mentira ya no es posible. Hay un pacto entre ambas partes: miénteme, yo me lo voy a creer, pero hazme vivir otras vidas. Hay una cosa que no se ha valorado en su justa medida de la literatura y es que ese vivir otras vidas, ese aprender en cabeza y experiencias ajenas se ha comprobado científicamente: las llamadas neuronas espejo nos permiten vivir y memorizar experiencias ajenas casi de forma tan intensa como si las viviésemos en primera persona. Es decir, un chico o una chica que lee un libro tras otro no se está solo entreteniendo, sino que está aprendiendo y memorizando cómo funciona el mundo y las personas que lo habitan. Está ganando inteligencia emocional, algo que difícilmente conseguirá con videojuegos, sin tener yo nada en contra de ellos. Dicho esto, Luis Almansa miente a los otros, sí, pero la peor mentira se la hace a sí mismo y cuando se da cuenta, está preso de ella.

 

David Torrejón, Escríbeme una foto
Escríbeme una foto, de David Torrejón (La Discreta, 2014)

F.R.C.: ¿Consideras que hay algún giro narrativo destacable en Escríbeme una foto que la diferencie de tus anteriores novelas? ¿En qué se parece y en qué se diferencia de tus anteriores trabajos?

D.T.: Bueno, creo que tiene un denominador común con Más lo siento yo y Mi querida Don Juan en cuanto a que el juego alrededor de la literatura es el eje central. En Tango para un copiloto herido también se da una combinación de voces y géneros pero con un carácter instrumental: son recursos para que avance una historia que está contada en diferentes primeras personas. En cuanto a las diferencias, yo diría que es un poco más introspectiva que las anteriores porque busca explicar un personaje como Luis Almansa, que no es sencillo y que también está intentando explicarse a sí mismo a cada paso. Es un antihéroe con numerosos defectos pero seguramente muy real, porque todos los tenemos.

 

F.R.C.: Los personajes de la novela escriben un relato como tema de fin de curso, un relato solicitado por el profesor. Leídos estos relatos, parece claro que cada personaje tiene su propio estilo literario. ¿Te ha costado mucho trabajo encontrar el tono de estos registros narrativos o han surgido con naturalidad, quizá como resultado de tu bagaje de escritor?

D.T.: Ese es aparentemente el principal reto técnico y, aunque no ha sido fácil de superar, sí es cierto que en todas mis obras se mezclan géneros y voces, por lo que supongo que tenía una buena preparación previa. Pero hay otro reto que pasa más inadvertido y que aún hoy no sé si está bien conseguido y es que los relatos de los alumnos sean a un tiempo interesantes y creíbles, en el sentido de que sea verosímil que estén escritos por principiantes. Pasarse o no llegar, era difícil encontrar el punto justo. De hecho, llegué a probar incluso con algunos de los relatos mal escritos a propósito, pero no funcionaba.

 

F.R.C.: Me estoy acordando de algunas novelas periodísticas de García Márquez, Relato de un náufrago o Noticia de un secuestro, por ejemplo, que están concebidas de manera diferente a sus novelas enmarcadas en la corriente del realismo mágico. Tal vez el Premio Nobel colombiano, periodista a la vez que escritor, quisiera separar –si acaso eso fuera posible– ambos géneros.

Me gustaría saber si tus facetas de publicitario y periodista te ayudan a la hora de escribir novelas o son más bien un lastre que debes evitar para que no contaminen tus propuestas narrativas. O por preguntarlo de otra manera: ¿El David Torrejón periodista y publicitario es claramente diferente al David Torrejón novelista?

D.T.: No lo sé. Parafraseando a Torrente Ballester diría que Yo no soy yo, evidentemente. Me parece mucho más complicado meterme en la piel de otra persona e intentar escribir como ella escribiría que desembarazarme de mi profesión de periodista. Si consigo ambas cosas, la fácil y la difícil no soy yo quién para decirlo. Lo cierto es que creo que ocurre lo contrario: cuando escribo entrevistas o reportajes la literatura intenta colarse y a veces la dejo.

 

F.R.C.: Ya para terminar, ¿podrías recomendarles a nuestros lectores un cuento y un poema?

D.T.: Quizás por aquello de que admiramos lo que no tenemos, me gusta el estilo de cuento de América del Norte, tan realistas. Me parece que los cuentos de Tobias Wolff, por ejemplo son más existencialistas que todo el existencialismo francés. En cuando a un poema, recomiendo “Arte Nuevo (entre tantas asperezas)”, de Santiago López Navia.

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