Cuento de Ricardo Piglia: La honda

cuento de Ricardo Piglia

 

 

Cuento de Ricardo Piglia: La honda

No me dejo engañar por los chicos. Sé que mienten, que siempre están poniendo cara de inocentes y por atrás se ríen de todo el mundo.

Lo que pasó ese día fue que ellos no imaginaban que mi patrón y yo habíamos decidido trabajar, a pesar del domingo.

Por eso cruzamos el camino de tierra hacia el depósi­to del fondo.

Me acuerdo que por la calle andaba un coche de propaganda con los altoparlantes en el techo; y que yo escuché la música hasta que doblamos y el paredón apa­gó el ruido, de golpe.

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Cuento de José Luis Ibáñez Salas: Esta noche de Reyes

Noche de Reyes

Podríamos comenzar por decir que está lloviendo una fina lluvia sobre las aceras de las calles de una ciudad cualquiera de un mundo occidental que empieza a sentirse asediado por los derrotados y por los arrogantes suicidas medievales, podría comenzar (a qué el podríamos si el que va escribir, si el que ya está escribiendo soy yo con mi mismidad literaria forjada a base de escribir y leer y ver películas y sobre todo vivir y ser vivido) por dejar escrito en este que va a ser un cuento sobre una noche de Reyes que la ciudad es a esta hora un hervidero de camellos de los desiertos surcando sus cielos para que mañana los niños y muchos mayores se crean de verdad que los Reyes son los Reyes, unos Reyes más inventados que los propios Reyes que nunca fueron enterrados en la catedral alemana de Colonia.

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Cuento de terror de Stephen King: Coco

 Cuento de terror de Stephen King: Coco

Stephen King publicó el libro de cuentos El umbral de la noche (Night Shift es su título original) en 1978, en la editorial estadounidense Doubleday, sello que acoge a autores como Ray Bradbury, James Ellroy o Vladimir Nabokov. El libro de King tuvo mucho éxito; no en vano, varios de los cuentos fueron llevados al cine.

Damos uno de los cuentos de terror de Stephen King incluidos en el libro “Coco”.

 

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Cuento de terror de Stephen King: Coco

–Recurro a usted porque quiero contarle mi historia –dijo el hombre acostado sobre el diván del doctor Harper.

El hombre era Lester Billings, de Waterbury, Connecticut. Según la ficha de la enfermera Vickers, tenía veintiocho años, trabajaba para una empresa industrial de Nueva York, estaba divorciado, y había tenido tres hijos. Todos muertos.

–No puedo recurrir a un cura porque no soy católico. No puedo recurrir a un abogado porque no he hecho nada que deba consultar con él. Lo único que hice fue matar a mis hijos. De uno en uno. Los maté a todos.

El doctor Harper puso en marcha el magnetófono.

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Cuento de Antonio Skármeta: El ciclista de San Cristóbal

Cuento de Antonio Skármeta

“…y abatime tanto, tanto

que fui tan alto, tan alto,

que le di a la caza alcance…”

San Juan de La Cruz

 

Además era el día de mi cumpleaños. Desde el balcón de la Alameda vi cruzar parsimoniosamente el cielo ese Sputnik ruso del que hablaron tanto los periódicos y no tomé ni así tanto porque al día siguiente era la primera prueba de ascensión de la temporada y mi madre estaba enferma en una pieza que no sería más grande que un closet. No me quedaba más que pedalear en el vacío con la nuca contra las baldosas para que la carne se me endureciera firmeza y pudiera patear mañana los pedales con ese estilo mío al que le dedicaron un artículo en “Estadio”. Mientras mamá levitaba por la fiebre, comencé a pasearme por los pasillos consumiendo de a migaja los queques que me habla regalado la tía Margarita, apartando acuciosamente los trozos de fruta confitada con la punta de la lengua y escupiéndolos por un costado que era una inmundicia. Mi viejo salía cada cierto tiempo a probar el ponche, pero se demoraba cada vez cinco minutos en revolverlo, y suspiraba, y después le metía picotones con los dedos a las presas de duraznos que flotaban como náufragos en la mezcla de blanco barato, y pisco, y orange, y panimávida.

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Cuento de Álex Oviedo: Noche sin escalas

Cuento de Álex Oviedo

Álex Oviedo, el último escritor que ha respondido a nuestro cuestionario literario de Grandes Libros, nos envía a petición mía uno de sus cuentos breves, “Noches sin escalas”, incluido en El sueño de los hipopótamos, que aborda de alguna manera el oficio de escribir. El último libro de Álex Oviedo es Cuerpos de mujer bajo la lluvia, publicado por Arte Activo en febrero de  2016.

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Cuento de José Luis Ibáñez Salas: Este cuento de Navidad

Cuento de José Luis Ibáñez Salas, Este cuento de Navidad

Había que escribir un cuento de Navidad. Ese era el reto que él mismo había establecido, que él se había impuesto para sí. Un cuento de Navidad, como el de Dickens, que es el cuento de Navidad por excelencia y que él en realidad nunca había leído pero había visto escenificar en tebeos, películas, series de televisión y en libros ilustrados de los que no había leído las palabras impresas pero sí contempló, de pequeño, sus dibujos pintados. Se trataba de escribir un cuento de Navidad que tuviera dentro todo lo que hace que unos amemos y otros odiemos, que unos amen y que otros odiemos, que unos amemos y otros odien, la Navidad, las fiestas con que se despide el año cada año y en las que se celebra a menudo el nacimiento de un Dios o el solsticio de invierno o la llegada de un nuevo ciclo o simplemente el alma festiva de los seres humanos, aterrados de ser únicamente noche y de que no llegue el día.

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Un cuento de Thomas Mann: El armario

Un cuento de Thomas Mann

Hacía un día nublado, oscuro y algo frío cuando el rápido Berlín-Roma entró en la nave, no muy grande, de la estación. En un cupé de primera clase, con tapetes de puntilla sobre las anchas butacas de felpa, se incorporaba un viajero solitario: Albrecht van der Qualen. Se había despertado. Notaba un sabor soso en la boca y tenía el cuerpo invadido por la sensación poco agradable que genera quedarse parado tras un largo viaje, el enmudecimiento del traqueteo rítmico, el silencio frente al que los sonidos, las llamadas y señales del exterior destacan como si estuvieran extrañamente dotadas de significado… Es un estado parecido a cuando uno vuelve en sí después de una borrachera o una anestesia. De repente, algo ha arrebatado a nuestros nervios el sostén, el ritmo al que se habían entregado, y de pronto se sienten extremadamente incomodados y abandonados. Tanto más si al mismo tiempo despertamos del sordo sueño del viaje.

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Cuento de Vladimir Nabokov: Una carta que nunca llegó a Rusia

 

Cuento de Vladimir Nabokov

Mi adorable, mi muy querida y lejana, me imagino que no habrás olvidado nada en los más de ocho años que dura ya nuestra separación, si es que aún consigues recordar a aquel guarda canoso con su librea azul que ni se molestaba siquiera en mirarnos cuando hacíamos novillos para encontrarnos en aquellas mañanas heladas de San Petersburgo, en el Museo Suvorov, tan polvoriento, tan pequeño, tan semejante a una suntuosa caja de rapé. ¡Con qué ardor nos besábamos a espaldas de aquel granadero engominado! Y más tarde, cuando por fin nos liberábamos de aquellas antigüedades polvorientas y salíamos a la luz, cómo nos deslumbraba el resplandor de plata del parque Tavricheski, y qué extraño resultaba oír los gruñidos alegres, ávidos, profundos de los soldados, que se lanzaban unánimes a las órdenes de su comandante, resbalando por el suelo helado, embistiendo con su bayoneta a un muñeco de paja con casco alemán en medio de una calle de San Petersburgo.

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Cuento de Richard Matheson en la revista Playboy

 

Cuento de Richard Matheson en la revista Playboy

No es este el primer cuento que publicamos del escritor estadounidense Richard Matheson. Nuestro profesor de cabecera, Miguel Díez R., publicó un par de cuentos suyos en Narrativa Breve: “Lemmins” y “Nacido de hombre y mujer”, que escribió cuando tenía 24 años. Dicho cuento le hizo mundialmente famoso.

Recordemos un breve fragmento del comentario que Miguel Díez R. le dedicó a esta narración:

“Born of Man and Woman” fue el primer cuento que escribió, cuando tenía 24 años, y que le hizo famoso inmediatamente. Publicado en Magazine of Fantasy and Science Fiction en 1950, fue uno de los relatos seleccionados en 1970 por los miembros de la asociación Science Fiction Writers of America en una lista de los mejores cuentos de dicho género de todos los tiempos y como tal apareció en The Science Fiction Hall of Fame, I, 1929-1964 (1970), famosa antología que recogía los veintiséis relatos más votados por los miembros de la citada asociación; y téngase en cuenta que, entre estos relatos, se encontraban algunos tan famosos como “A Martian Odyssey” (“Una odisea marciana”, 1934) de Stanley G. Weinbaum; “Nightfall” (“Anochecer”, 1941) de Isaac Asimov; “Mars Is Heaven” (“Marte es el cielo”, 1948) de Ray Bradbury -incluido posteriormente en el capítulo VI de Crónicas marcianas (1950) con el título de “The Third Expedition” (“La tercera expedición”)- y “Flowers for Algernon” (“Flores para Algernon”, 1959) de Daniel Keyes.

“Nacido de hombre y mujer” es un conciso, inquietante y oscuro relato de un niño de ocho años cuyos padres lo mantienen encadenado en el sótano. No existe una descripción física del protagonista, pero se dan algunos datos dispersos sobre su anormalidad o monstruosidad: tiene varias piernas, puede desplazarse por las paredes pues los pies se le pegan a ellas como si fueran ventosas, sus fluidos corporales son verdes, su fuerza es desproporcionada a su edad, etc.

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