Cuento de Jorge Ibargüengoitia: Manos muertas

Hoy damos un cuento de Jorge Ibargüengoitia. ¿Pero quién es este escritor de apellido impronunciable? Nacido en Guanajauto, México, en 1928, una ciudad de provincia que él definió como “casi un fantasma”. Escribió ensayos, cuentos, novelas, artículos de prensa, obras de teatro… Una de sus novelas, Los relámpagos de agosto, ganó en 1965 el Premio Casa de las Américas.

Tenía una prosa fluida y en ocasiones humorísticas (ese “humor contra los tontos solemnes“, como escribió Raúl Rivero), y le gustaba ridiculizar a algunos de sus personajes.

Falleció en Mejorada del Campo, Madrid, en 1983, en un accidente aéreo.

Si queréis saber más sobre él, os dejo una entrevista realizada a su mujer, la pintora mexicana Joy Laville.

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Cuento de Mario Benedetti: Sábado de Gloria

Desde antes de despertarme, oí caer la lluvia. Primero pensé que serían las seis y cuarto de la mañana y debía ir a la oficina pero había dejado en casa de mi madre los zapatos de goma y tendría que meter papel de diario en los otros zapatos, los comunes, porque me pone fuera de mí sentir cómo la humedad me va enfriando los pies y los tobillos. Después creí que era domingo y me podía quedar un rato bajo las frazadas. Eso –la certeza del feriado– me proporciona siempre un placer infantil. Saber que puedo disponer del tiempo como si fuera libre, como si no tuviera que correr dos cuadras, cuatro de cada seis mañanas, para ganarle al reloj en que debo registrar mi llegada. Saber que puedo ponerme grave y pensar en temas importantes como la vida, la muerte, el fútbol y la guerra.

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Cuento breve recomendado: “Un puñal, una bala, una flecha”, de David Solana González

 

Cuento breve

Me llamo David Solana González, nací el 1 de septiembre de 1994. Actualmente estudio la carrera de Sociología, pero antes cursé dos años de Biología. Mis aficiones no difieren mucho de las de la media de mi edad. Me gusta invertir tiempo en mis amistades y salir de fiesta. Paso más tiempo del que debería delante del ordenador. Disfruto leyendo casi cualquier cosa, pero la ciencia ficción me gusta especialmente. Casi siempre que escribo lo hago en un estado de profunda melancolía y a modo de desahogo, haciendo referencia a algún momento de mi vida. Aspiro a poder ir teniendo momentos de inspiración con otros estados de ánimo, para poder escribir más a menudo. A largo plazo me gustaría poder escribir mi propio libro, ya sea una novela o una recopilación de relatos cortos, pero eso es algo que aún veo muy distante.

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