Cuento de Navidad de Antón Chéjov: El árbol de Navidad

Cuento de Navidad de Anton Chéjov

Cuento de Navidad de Antón Chejov: El árbol de Navidad

Vanka Chukov, un muchacho de nueve años, a quien habían colocado hacía tres meses en casa del zapatero Alojin para que aprendiese el oficio, no se acostó la noche de Navidad. Cuando los amos y los oficiales se fueron, cerca de las doce, a la iglesia para asistir a la misa del Gallo, cogió del armario un frasco de tinta y un portaplumas con una pluma enrobinada y, colocando ante él una hoja muy arrugada de papel, se dispuso a escribir. Antes de empezar dirigió a la puerta una mirada en la que se pintaba el temor de ser sorprendido, miró al icono oscuro del rincón y exhaló un largo suspiro. El papel se hallaba sobre un banco, ante el cual estaba él de rodillas.

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Cuento de Antón Chéjov: El espejo curvo

 

Cuento de Anton Chéjov: El espejo curvo

Yo y mi esposa entramos al salón. Allí olía a moho y humedad. Decenas de ratas y ratones corrieron a un costado cuando alumbramos las paredes, que no habían visto la luz durante una centuria entera. Cuando cerramos la puerta tras de sí, el viento sopló y se movieron los papeles, que yacían por montones en las esquinas. La luz cayó sobre esos papeles, y vimos caracteres antiguos e imágenes medievales. De las paredes verdecidas por el tiempo colgaban los retratos de los ancestros. Los ancestros miraban con altivez, con severidad, como si quisieran decir:

“¡Si te azotamos, hermano!”

Nuestros pasos resonaban por toda la casa. A mi tos respondía el eco, ese mismo eco que alguna vez respondió a mis ancestros…

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Microrrelato de Antón Chéjov: Novela de médico

Cuentos completos, Antón Chéjov, Páginas de Espuma

Según certifican mis respetables colegas, nueve décimas partes de las mujeres padecen una temible enfermedad a la que Charcot dio el nombre de hiperestesia del centro rector del habla. Como medio seguro de combatirla, este ilustre doctor sugirió la amputación de la lengua.

Con semejante operación, prometía liberar al género humano de una de sus más funestas dolencias, pero, ¡ay!, Billerot, que la practicó en multitud de ocasiones, consigna en sus clásicas Memorias que las mujeres sometidas a tales intervenciones aprenden después hablar con los dedos y, de tal manera, el efecto que producen a sus maridos es muchísimo peor, llegando, incluso, a hipnotizarlos (Memorias de la Academia, 1878).

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Cuento de Antón Chéjov: El gordo y el flaco

Antón Chéjov, cuento, Vanka
Escritor ruso Antón Chéjov

En una estación de ferrocarril de la línea Nikoláiev se encontraron dos amigos: uno, gordo; el otro, flaco.

El gordo, que acababa de comer en la estación, tenía los labios untados de mantequilla y le lucían como guindas maduras. Olía a Jere y a Fleure d’orange. El flaco acababa de bajar del tren e iba cargado de maletas, bultos y cajitas de cartón. Olía a jamón y a posos de café. Tras él asomaba una mujer delgaducha, de mentón alargado –su esposa–, y un colegial espigado que guiñaba un ojo –su hijo.

–¡Porfiri! –exclamó el gordo, al ver al flaco–. ¿Eres tú? ¡Mi querido amigo! ¡Cuánto tiempo sin verte!

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Cuento de Antón Chéjov: El talento

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Cuento, Antón Chéjov, La tristeza
Antón Chejov.

Cuento de Antón Chéjov: El talento

El pintor Yegor Savich, que se hospeda en la casa de campo de la viuda de un oficial, está sentado en la cama, sumido en una dulce melancolía matutina.

Es ya otoño. Grandes nubes informes y espesas se deslizan por el firmamento; un viento, frío y recio, inclina los árboles y arranca de sus copas hojas amarillas. ¡Adiós, estío!

Hay en esta tristeza otoñal del paisaje una belleza singular, llena de poesía; pero Yegor Savich, aunque es pintor y debiera apreciarla, casi no para mientes en ella. Se aburre de un modo terrible y sólo lo consuela pensar que al día siguiente no estará ya en la quinta.

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Microrrelato de Miguel Bravo Vadillo: La historia del viejo egipcio (homenaje a Chéjov)

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Antón Chéjov, cuento, Vanka
Antón Chéjov. Fuente de la imagen

Tal día como hoy, 29 de enero, nació Antón Chéjov (1860-1904), uno de los mejores cuentistas de todos los tiempos. Miguel Bravo Vadillo conmemora el aniversario del nacimiento del maestro ruso con un microrrelato y me envía estas palabras introductorias que nos sirven para su mejor comprensión. 

 

Te envío un microrrelato que puede servir como un pequeño homenaje a Chéjov. Estaría bien que lo publicases el día 29 de enero (fecha de su nacimiento). Ya sabes lo que escribió Ricardio Piglia en su conocida Tesis sobre el cuento. En el primer punto escribió lo siguiente: “En uno de sus cuadernos de notas, Chéjov registró esta anécdota: Un hombre, en Montecarlo, va al casino, gana un millón, vuelve a casa, se suicida. La forma clásica del cuento está condensada en el núcleo de ese relato futuro y no escrito. Contra lo previsible y convencional (jugar-perder-suicidarse), la intriga se plantea como una paradoja. La anécdota tiende a desvincular la historia del juego y la historia del suicidio. Esa escisión es clave para definir el carácter doble de la forma del cuento. Primera tesis: un cuento siempre cuenta dos historias”. Bien, con este pequeño microrrelato yo me planteé eliminar esa paradoja, y que la historia del juego y la del suicidio no estuviesen desvinculadas. Me dije: ¿Por qué no puede haber una sola historia y una sucesión consecuente entre las distintas escenas y el desenlace final? Y escribí este pequeño microrrelato para justificar el comportamiento del protagonista de una manera consecuente.

M.B.V.

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