Cuento yiddish de I.L. Peretz: El sastre

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Escritor yiddish I.L. Peretz. Fuente de la imagen

El cuento yiddish (o yidis) tiene como referencia a tres escritores que pusieron los pilares del género en el siglo XIX: Yitzchak Leibush Peretz, Mendele Mojer Sforim y Scholem Aleijem, autor de la famosa novela Tevie el lechero. El cuento yiddish se distingue por la sencillez, las tramas asequibles, el humor y cierta causticidad (no exenta de una mirada tierna hacia los personajes).

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Cuento infantil de Isaac Bashevis Singer: La nieve de Chelm

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Escritor polaco Isaac Bashevis Singer. Fuente de la imagen

Isaac Bashevis Singer, uno de mis escritores preferidos, ganó meritoriamente el premio Nobel en 1968, un reconocimiento de su obra pero también de su lengua materna, el yiddish, a la que nunca volvería la espalda (ni siquiera cuando se mudó a Estados Unidos dejó de escribir en yiddish).

Autor de novelas y cuentos para adultos, Isaac Bashevis escribió también cuentos infantiles. Doy uno esos cuentos, “La nieve de Chelm”, y a los que estéis interesados en saber más de este escritor polaco (nacionalizado estadounidense) os animo a leer mi artículo “El mundo perdido de Isaac Bashevis Singer”, que escribí en 2004 como parte de un ensayo de literatura yiddish.

 

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El mundo perdido de Isaac Bashevis Singer

El mundo perdido de Isaac Bashevis Singer
Escritor Isaac Bashevis Singer. 

 

EL MUNDO PERDIDO DE ISAAC BASHEVIS SINGER

Francisco Rodríguez Criado [1]

(Artículo escrito y publicado en la revista de literatura judía Raíces en 2004)

 

Con motivo del centenario del nacimiento de Isaac Bashevis [2] Singer (1904-1991), al que llevo estudiando desde hace años, me permito reflexionar sobre lo poco que se habla de él en los ambientes culturales de nuestro país. Su índice de popularidad es tan bajo que son escasos los lectores que frecuentan hoy su obra, desconocida para muchos. Los editores, con honrosas excepciones, dejaron hace ya tiempo de reimprimir los libros de este prolífico autor [3]. (Ni el propio Singer tenía contabilizados cuántos libros había escrito; se calcula que no deben de andar muy lejos del centenar).

Fue en las estanterías de una librería de viejo donde di una tarde con La casa de Jampol, una segunda edición de 1978 de la desaparecida editorial Noguer. Lo compré cautivado por su sugerente portada, el fondo verde con el título sobreimpreso en letra violeta, en el que se podía verse a dos judíos ortodoxos leyendo los libros sagrados. En un ejercicio de promoción aparecía bajo el título una confesión entrecomillada de Henry Miller: “Si tuviese hoy que volver a empezar a escribir, tomaría como modelo a Singer”. Quizá fuese la alabanza del autor de los Trópicos lo que me animó a comprar no sólo ese libro sino todos los que allí había suyos, a saber: Shosha, La familia Moskat, El mago de Lublin y Krochmalna nº10 [4]. De esta forma tan azarosa, y a un precio módico, se me abrieron las puertas a uno de los escritores más importantes e injustamente olvidados del pasado siglo.

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