“El mercader de alfombras”, de Philip Lopate

Leo muchos libros, demasiados, al cabo del año. Leo con apacible resignación bastantes de ellos y con sumo placer al menos una docena. Pero no son muchos, quizá tres o cuatro, los que leo con absoluta felicidad. Pues bien, acabo de terminar una novela que pertenece a este último reducido grupo: El mercader de alfombras (Libros del Asteroide, 2007), de un autor para mí desconocido: Phillip Lopate.
La novela es un viaje, ameno e intelectual, por un Manhattan en vías de descomposición, o al menos de transformación. En ese Manhattan subterráneo y algo cruel sobrevive, infeliz e insatisfecho -habría que leer el libro para entender esta posible contradicción-, Cyrus Irani, un vendedor de alfombras, culto y en apariencia desapasionado, que ha de enfrentarse a un grave problema: su casero acaba de anunciarle que le va a triplicar el precio del alquiler. Esta circunstancia inesperada marca un antes y un después en la vida del introvertido vendedor de alfombras, que ha de enfrentarse al dilema de pedir un préstamo o abandonar definitivamente su negocio, y con ello su acomodaticia forma de vida.
El mercader de alfombras
La novela tiene ciertas características que, bien combinadas, son de mi agrado: es sencilla de leer, fibrosa -carece de eso que coloquialmente se conoce como “paja narrativa”-, es culta sin ser culturalista, y tiene un ritmo endiablado que no decae en ningún momento. Si a esto le añadimos una mirada escéptica dentro de un entorno religioso (el zorostraísmo, ni más ni menos), ciertas escenas de sexo pecaminoso y una duda filosófica recurrente (¿merece la pena vencer ciertos escrúpulos para adaptarse a los tiempos modernos?), no resultará extraño si afirmo que posiblemente El mercader de alfombras sea, para este servidor, la novela del año (aunque yo llegue a ella con casi un lustro de retraso).
Lopate, al menos en este libro, por el estilo y por la temática, me ha resultado un cruce entre las novelas y cuentos judíos de Isaac Bashevis Singer, los relatos armenios –los de la primera hornada– de William Saroyan y las novelas sobre inmigrantes asimilados (o no tanto) de Hanif Kureishi. Casi nada…
Si alguien tiene intención de leerla, no quedará defraudado. Eso sí, recomiendo dejar el interesante prólogo de Santiago Rocangliolo para el final.


Francisco Rodríguez Criado es escritor y editor de NarrativaBreve.com 

narrativa_newsletterp

¿Nos ayudas a mantener el blog con el precio de un café?

Artículos relacionados

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInPin on PinterestEmail this to someonePrint this page

Deja un comentario

Límite de tiempo se agote. Por favor, recargar el CAPTCHA por favor.