Deporte y despilfarro

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Iñaki Urdangarín. Fuente de la imagen

 

“A río revuelto pescamos la noticia de que durante las dos últimas temporadas TVE le pagó un millón de euros a Rafa Nadal por el sufrido esfuerzo de responder a unas preguntas banales al final de cada partido. Al enterarme del despilfarro pensé en Iñaki Urdangarín. Visto el panorama, la mayor torpeza del yerno del rey no fue incurrir (presuntamente) en los delitos por los que ha respondido ante el juez sino escoger el deporte equivocado”.

 

DEPORTE Y DESPILFARRO
Francisco Rodríguez Criado

A río revuelto pescamos la noticia de que durante las dos últimas temporadas TVE le pagó un millón de euros a Rafa Nadal por el sufrido esfuerzo de responder a unas preguntas banales al final de cada partido. Al enterarme del despilfarro pensé en Iñaki Urdangarín. Visto el panorama, la mayor torpeza del yerno del rey no fue incurrir (presuntamente) en los delitos por los que ha respondido ante el juez sino escoger el deporte equivocado. Si en vez de entregarse a la práctica del balonmano se hubiera decantado por el tenis, tal vez se hubiera ahorrado el engorro de crear empresas fantasma con las que camuflar el dinero que se agenció de los contribuyentes. Porque ¿quién necesita hacerle un desfalco al ente público cuando -como ha ocurrido con Nadal- es el propio ente público quien lo hace por ti, con sumo gusto?
Urdangarín es hoy, a los ojos de la opinión pública, un halcón con disfraz de paloma venido a menos. Pese a los grandes beneficios, hizo un mal negocio. No es nada rentable tener un pie en la casa Real y otro en el juzgado. Pero si podemos descargar contra él nuestra indignación, nada podemos decir en contra de Nadal por aceptar prebendas tan abusivas. ¿Quién se negaría a cobrar un millón de euros por responder a unas cuantas preguntas triviales? Lo gravoso del asunto es que a Nadal le pagaron un millón de euros no por sudar la camiseta en la cancha de tenis sino por explicarnos en pocas –¡muy pocas!– palabras lo que ya habíamos visto durante el partido. El pobre Urdangarín se equivocó y ahora está pagando el error de sudar la camiseta real en la cancha equivocada en el partido equivocado.
(Artículo publicado en la contraportada deEl Periódico Extremadurael miércoles, 29 de febrero de 2012).
 

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