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El nuevo Padrino

 

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Luis Bárcenas, el nuevo Padrino. Fuente de la imagen

EL NUEVO PADRINO

Francisco Rodríguez Criado

Todo el mundo está contento. Bárcenas porque se ha convertido en El Padrino de la cárcel de Soto del Real y ya no tiene que avergonzarse de nada, si acaso lo hizo alguna vez; la indignada sociedad porque se ha ajusticiado al chorizo de moda; y esos afligidos e incomprensibles tertulianos que se quejaban de lo improcedente de su ingreso en prisión porque ahora estarán satisfechos al comprobar que el criminal no sufre y pasa el verano a cuerpo de rey. Pero los más contentos son los propios presos, que han convertido a este maleante de las finanzas en su ídolo. Bárcenas es en Soto del Real un aliento de esperanza para esos inadaptados a quienes les asusta rehabilitarse mediante un trabajo honrado. Luis el Cabrón les ha mostrado un atajo para que puedan hacerse millonarios de manera honrada: sin pistolas, sin atracar gasolineras o bancos, sin agresiones físicas, sin necesidad de montar una banda, sin derroches de sangre. Y mientras tanto, como sucediera con El Padrino de carne y hueso, sus abogados intentan defender a duras penas esa nefanda honorabilidad que le ha permitido enriquecerse.

Bárcenas, fuera de la cárcel, es un delincuente fiscal a quien todos repudian; dentro de ella, en fin, es una autoridad que imparte talleres sobre cómo robar al por mayor y amedrentar sin despeinarse, como si fueran imberbes colegiales, a los máximos gobernantes de este sufrido país.

Todos estamos contentos, y lo estaremos mucho más si Bárcenas, El Padrino, se queda de por vida en la prisión de Soto del Real, donde podrá firmar autógrafos mientras rememora, rodeado de sus boquiabiertos compinches, sus fechorías.

(Artículo publicado en El Periódico Extremadura el miércoles, 10 de julio de 2013).

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2 comentarios en “El nuevo Padrino

  1. Buen artículo, lleno de verdades que indignan, porque estos tipos los tienen como héroes en las cárceles y los medios de comunicación contribuyen a ello, les dan programas que los hacen famosos y les pagan una pasta gansa cuando salen. .

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