Cuento breve recomendado (247): “El ratón”, de Jules Renard

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Jules Renard
Escritor Jules Renard. Fuente de la imagen en Internet

“Yeguas, conejos, bueyes, cabras, sapos, cabras; todos los animales imaginables caben en este bestiario de las Historias Naturales de Jules Renard. Desde la simple reflexión del pinchudo erizo: “Hay que aceptarme como soy y no estrujarme mucho”, a la profunda melancolía que produjo en la familia la muerte de la vaca Negrita, llegando a pensar en decirle al campanero “ve a hacer sonar las campanas por alguien que ha muerto en mi casa”. De la observación del tímido ratón que se acerca hasta su escritorio interrumpiendo sus escritos al martín pescador que se posó sobre su caña de pescar. Escenas de pueblo, pasajes de la vida del campo narrados por una de las plumas más brillantes de la literatura francesa”.

Ramiro Adiego Sevilla

EL RATÓN

Jules Renard (Francia, 1864-1910)

Cuando a la luz de un quinqué escribo mi página cotidiana, oigo un ruidito. Si me detengo, para. Y vuelve a comenzar en cuanto rasco el papel.

Es un ratón que se despierta.

Puedo adivinar sus idas y venidas junto al agujero oscuro en el que nuestra criada guarda sus cepillos y sus trapos.

Brinca por el suelo y trota sobre las baldosas de la cocina. Pasa junto a la chimenea, bajo el fregadero, se pierde entre la vajilla y gracias a una serie de reconocimientos que cada vez le llevan más lejos, se acerca a mí.

Cada vez que dejo descansar mi portaplumas, ese silencio le inquieta. Cada vez que lo utilizo, cree que quizás haya otro ra­tón por los alrededores y se siente más tranquilo.

Luego no vuelvo a verlo. Se halla bajo la mesa, junto a mis piernas. Circula de una pata de la silla a otra. Roza mis zuecos, mordisquea la madera de éstos o, con un alarde de valentía, ¡se encarama en ellos!

Y sobre todo no puedo mover la pierna, ni siquiera respirar con fuerza, pues huiría.

Debo, sin embargo, seguir escribiendo y, temeroso de que me abandone a mi aburrimiento de persona solitaria, escribo signos, naderías, muy pequeñito, menudo, menudito, como él roe.

Histoires naturelles, 1894

Historias naturales, trad. Joan Riambau, Barcelona, Círculo de Lectores, 2002, pág. 100.

 

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MEMORIAS DE UN VIEJO PROFESOR. LA LECTURA EN EL AULA (PDF)

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