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Microrrelato de Miguel Bravo Vadillo: El bello tapiz

microrrelato Miguel Vadillo
Adán y Eva en el Paraíso Terrenal”, de Peter Wenzel (1745-1829). Museos del Vaticano. Fuente de la imagen en Internet

EL BELLO TAPIZ

Miguel Bravo Vadillo

(microrrelato)

Un joven poeta vivía fascinado por la exquisita belleza de un tapiz. El tapiz representaba un vergel en el que hombres y mujeres (algunos aparecían casi desnudos) vivían con absoluta placidez en compañía de exóticos animales, disfrutando de cuantos placeres los dioses habían tenido a bien concederles (placeres tanto carnales como espirituales; aunque, como solía decir el poeta, “el placer de la carne también lo es del espíritu”). El colorido del tapiz era tan vívido y natural que si el poeta alargaba su brazo podía acariciar la realidad misma, oler las flores, gustar los alimentos, escuchar las palabras de aquella joven ninfa que leía a sus hermanas del libro voluminoso. Así, el tapiz deleitaba el espíritu del joven poeta no sólo a través de sus ojos sino también del resto de sus sentidos.

Cierto día, sin embargo, el poeta sintió curiosidad y miró detrás del tapiz: quería descubrir cómo estaban entrelazados los hilos que daban forma y vida a tan extraordinaria belleza. Poco a poco fue perdiendo interés por la belleza misma, y ganándolo por las razones de la belleza; deseaba comprender el anverso del tapiz estudiando su reverso. Así fue cómo comenzó a interesarse vivamente por la filosofía.

Ahora, aquel joven es un hombre adulto que escribe libros deshilachados y confusos. Jamás volvió a componer un solo verso, y jamás volvió a gozar del bello tapiz.


Microrrelato de Miguel Bravo Vadillo: El muro

“Una habitación propia”, de Virginia Woolf, en Grandes Libros, por Miguel Bravo Vadillo.

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