Las mentiras celestiales de Anne Germain

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Presunta médium Anne Germain
Presunta médium Anne Germain con Jordi González. Fuente de la imagen en Internet

No creo que Anne Germain pierda clientela pese a que la hayan desenmascarado. Mentir y manipular los sentimientos de personas cándidas no constituye su pecado sino su carta de presentación. Si hay que perdonar sus patrañas, se perdonan. Si hay que encadenar la razón, se la encadena. El gozo de hablar con un muerto familiar bien merece llevar a la práctica la máxima periodística: “Nunca dejes que la realidad te eche a perder un buen titular”.

MENTIRAS CELESTIALES

Francisco Rodríguez Criado

Siguen saliendo a la luz las pruebas de lo que muchos barruntábamos: que la presunta médium Anne Germain es una farsante. En realidad no pone en contacto telepático a famosos con sus familiares fallecidos; lo que hace es estudiar la información que sus colaboradores le suministran sobre estas personas que están deseosas de contactar con el Más Allá. Con esos datos en su poder, Anne Germain estimula su autosugestión y les hace creer que el abuelo Manolo o la tía Felisa, muertos hace décadas, les envían pastelitos y mucho amor desde ultratumba, algo que quizá no hacían en vida.

Germain no tiene poderes sobrenaturales, pero ¿qué más da? Ahí sigue, haciendo giras a 10.000 euros la actuación. El sueldo que unos ganan trabajando durante todo el año ella se lo embolsa en un rato por ofrecerles a los incautos lo que más valoran: ser mentidos.

No creo que Anne Germain pierda clientela pese a que la hayan desenmascarado. Mentir y manipular los sentimientos de personas cándidas no constituye su pecado sino su carta de presentación. Si hay que perdonar sus patrañas, se perdonan. Si hay que encadenar la razón, se la encadena. El gozo de hablar con un muerto familiar bien merece llevar a la práctica la máxima periodística: “Nunca dejes que la realidad te eche a perder un buen titular”.

¿Se podrían sancionar las prácticas fraudulentas de estos timadores? Lo veo difícil. La sociedad, compradora compulsiva de mentiras, no lo permitiría. Pero en un mundo perfecto, si existiere, estarían prohibidos estos visionarios que hacen caja mientras los sentimentales de turno pagan generosamente sus mentiras celestiales.

(Artículo publicado en El Periódico Extremadura el miércoles, 28 de noviembre de 2012).

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