Entrevista a la poeta Victoria Mera

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Poeta Victoria Mera. Imagen cedida por la autora

Licenciada en Traducción e Interpretación, Victoria Mera ha publicado algunos de sus poemas en ediciones colectivas (3×3, Colección de Poesía, 4, Taller de la Poesía y del Relato, Antología 2011, Trece…) y ha colaborado con diversas revistas literarias españolas y latinoamericanas (Generación espontánea, Ágora, Papeles de arte gramático, El coloquio de los perros, Fábula, Ventana sur y Papalotzti). Actualmente colabora con el blog Grandes Libros, donde publica sus reseñas de obras literarias emblemáticas.

En enero de 2013 dio el salto a la edición en solitario y publicó en Ediciones Oblicuas su poemario Rutas de vuelo, a la venta en librería tradicionales y también en Todoebook.com.

Hablamos brevemente con Victoria Mera sobre Rutas de vuelo y sobre su concepción de la poesía y de la vida.

 

 

Francisco Rodríguez Criado: ¿Cuál ha sido tu trayectoria como escritora? ¿En qué momento reconociste que la poesía era el vehículo ideal para expresarte?

Victoria Mera: Mi primera publicación fue en Trece, en 2010 y desde entonces no he parado. He seguido escribiendo y he tenido también la suerte de que exista gente a la que le guste lo que hago y me hayan querido publicar tanto en revistas literarias como en antologías y poemarios colectivos. Este 2013, la editorial Ediciones Oblicuas, ha publicado mi primer poemario en solitario del que cada vez estoy más orgullosa. Mi intención es continuar porque considero la escritura algo vital, algo con lo que disfruto muchísimo y con lo que me gusta hacer disfrutar. Ahora tengo algunos proyectos en mente que espero que algún día vean la luz.

Creo que escribir poesía no se elige, ella te elige a ti. Me expreso mediante ella porque somos muy parecidas: a veces inmediatas, otras serenas, espontáneas y por qué no, confusas. Creo que me resulta muy cómoda y me siento muy a gusto con este tipo de escritura, aunque también me encanta la narrativa, pero de momento no me siento muy preparada para ello.

F.R.C.: Rutas de vuelo denota que hay tras sus páginas no solo una buena poeta sino también una buena lectora. Citas (¿homenajeas?) todo tipo de autores (García Montero, Kafka, Cortázar, Bolaño, Bukowski, Shakespeare, Gil de Biedma, Gloria Fuertes, Borges…). Pero hay también muchas vivencias (el amor, las relaciones humanas, los sueños…). ¿En qué medida influyen en tu poesía las experiencias vitales por un lado, y tus lecturas por otro? ¿Crees que es necesario vivir mucho y leer mucho antes de escribir poesía?

V.M.: Tanto mis experiencias vitales como esos escritores que citas y otros muchos son la base de todos mis poemas. Desafortunadamente (o afortunadamente según se mire) no tengo esa capacidad para desvincularme de mí misma que tienen otros escritores y que a veces tanto me gusta. Yo escribo sobre lo que vivo, siento, leo y me afecta. Cada poema es un desnudo muy íntimo y muy personal. Sé que es un arma de doble filo porque puede ocurrir que el lector nunca llegue a “engancharse” al poema o puede que unos simples versos le remuevan algo por dentro. Supongo que esa es la magia de la poesía.

Estoy convencida de que leer mucho es importante antes de escribir poesía o cualquier otro género. Leer es aprender y siempre se es lector antes que escritor. No lo concibo de otra manera. Pero por otra parte, también pienso que la poesía es un género que permite una espontaneidad y una inmediatez que no ofrece por ejemplo la narrativa. No creo que sea conditio sine qua non el haber vivido mucho para poder escribir. A veces sentir mucho nos aporta más que miles de experiencias y quien de verdad sabe hacerlo bien, puede transmitir una simple sensación mediante unos versos maravillosos.

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Rutas de vuelo, de Victoria Mera (Ediciones Oblicuas, 2013)

F.R.C.: Las referencias culturales a la cultura son constantes en Rutas de vuelo. Se percibe tu interés por el cine, la música, la literatura. Incluso titulas algunos poemas con nombres de canciones. ¿Lo haces de manera consciente, buscando un tipo de poesía cultural a la vez que popular, o surge sin premeditación?

V.M.: Desde luego que en ningún momento he buscado hacer una poesía de tipo cultural. Como ya he dicho antes, mis poemas hablan de mí: de las películas que veo, las canciones que oigo, los libros que leo y de las sensaciones que me provocan. Si hay referencias de ese tipo es porque forman parte de mi vida y me gusta que aparezcan entre versos. No veo por qué habría que esconderlos. Si lo hiciera mi poesía sería menos mía.

F.R.C.: En este siglo XXI, dominado por la tecnología, las redes sociales, la inmediatez, la renuncia casi generalizada a la reflexión en soledad, ¿qué papel representa la poesía?, y ¿cuál debería representar, en tu opinión?

V.M.: El papel de la poesía es y será siempre el mismo. Mientras exista un lector al que de algún modo le afecten unos versos la poesía está justificada. Pienso que existen muchos tipos de poesía: hay películas y canciones que son verdaderos poemas; hay gestos y conversaciones que también lo son. La poesía debería estar en todas partes, creo que ese es su papel o al menos el que deberíamos darle.

Como para todo, si se mira bien, siempre hay un lado positivo. Este mundo de la tecnología en el que vivimos tiene cosas maravillosas. Más de un domingo, todavía con el primer café del día, me he sorprendido ante la pantalla descubriendo nuevos poemas de alguien a quien hasta entonces no conocía. Y eso creo que no tiene precio. Sabiendo usar bien Internet podemos tener acceso a un sinfín de información, de personas y de lecturas en un solo momento. Como usuaria que soy de redes sociales y blogs creo que pueden aportarnos cosas muy interesantes.

  

F.R.C.: En tus poemas se perciben momentos de desaliento (Aún duermen mis fieras/en tierra de nadie), pero también de esperanza. Tu poesía desprende un canto a la vitalidad, con sus luces y sus sombras. Vayamos a las sombras. Muchos lectores (o muchos no-lectores) de poesía consideran el género como demasiado sombrío, serio, triste. Es como si al poeta no le quedara más opción que la negatividad cuando se sienta a escribir versos. Tanto es así que se suele citar a Walt Whitman (que también se pasea por las páginas de Rutas de vuelo), a modo de excepción, como poeta del positivismo, de la alegría, a veces incluso de la euforia. Whitman no es desde luego, al menos en este aspecto, un poeta canónico. ¿La poesía debe ir unida a la tristeza y realzar las heridas de nuestras vidas?

V.M.: La poesía debe ir unida a las sensaciones que el escritor quiera mostrar, por una parte y a las sensaciones que el lector perciba o haga suyas a través del poema. No veo por qué tendría que ir siempre ligada a sentimientos de tristeza y que su efecto sea un bálsamo para las heridas. Hay poetas, como bien dices, que celebran con sus versos la vida. Hay también poetas que han tenido vidas muy difíciles y que han escrito poemas de una alegría arrolladora, como el gran Miguel Hernández. Eso me parece maravilloso, como en medio de la nada, de la injusticia y la miseria nacen poemas tan esperanzadores. El desaliento y la esperanza no son sentimientos antagónicos, a veces pueden ir muy unidos. Lo mismo ocurre con la poesía. Los sentimientos se mezclan entre ellos porque a veces así lo exige el poema o porque así lo siente el poeta. Vincular solo la tristeza a la poesía me parece un error.

F.R.C.: Y, para terminar, ¿podrías recomendarnos un cuento para la sección 1001 cuentos o un poema para 1001 poemas?

Recomiendo la lectura de La casa de Asterión, de Borges. En cuanto al poema, por haberle citado antes y por seguir con ese canto a la alegría recomiendo Hijo de la luz y de la sombra, de Miguel Hernández.

Poema de Victoria Mera: Pensamiento fugaz de domingo

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