plumas estilográficas

Cuento breve recomendado: “Primera historia”, de Giovanni Guareschi

Escritor italiano, Giovanni Guareschi.
Escritor italiano Giovanni Guareschi.

PRIMERA HISTORIA

(cuento)

Giovanni Guareschi (Italia, 1908- 1968)

Yo vivía en Bosque Grande, en la Basa (así llaman, la Bassa, a la llanura del valle del Po. Tierra Baja le llamaremos en adelante en esta traducción), con mi padre, mi madre y once hermanos. Yo, que era el mayor, tocaba apenas los doce años, y Quico, que era el menor, apenas contaba dos. Mi madre me daba todas las mañanas una cesta de pan y un saquito de miel de castañas dulces; mi padre nos ponía en fila en la era y nos hacía decir en voz alta el Padrenuestro; luego marchábamos con Dios y regresábamos al anochecer.

Nuestros campos no acababan nunca y habríamos podido correr todo el día sin salir de sus lindes. Mi padre no hubiera dicho una palabra si le hubiésemos pisoteado una hectárea de trigo en brote o si le hubiésemos arrancado una hilera de vides. Sin embargo, siempre salíamos fuera, y no nos sobraba el tiempo para nuestras fechorías. También Quico, que tenía dos años, la boca pequeñita y rosada, los ojos grandes, de largas cejas, y ricitos que le caían sobre la frente como a un angelito, no se dejaba escapar un ansarón cuando lo tenía a tiro.

Todas las mañanas, a poco de haber partido nosotros, llegaban a nuestra granja viejas con canastos llenos de anserinos, pollas y pollitos asesinados, y mi madre por cada cabeza muerta daba una viva. Teníamos mil gallinas escarbando por nuestros campos, pero cuando queríamos poner algún pollo a hervir en la olla, era preciso comprarlo.


Mi madre, entre tanto, seguía cambiando ansarones vivos por ansarones muertos.

Mi padre ponía cara seria, se ensortijaba los largos bigotes e interrogaba rudamente a las mujerucas para saber si recordaban quién de los doce había sido el culpable.

Cuando alguna le decía que había sido Quico, el más pequeñín, mi padre se hacía contar tres o cuatro veces la historia, y cómo había hecho para tirar la piedra, y si era una piedra grande, y si había acertado el ansarón al primer tiro.

Estas cosas las supe mucho tiempo después: entonces no nos preocupaban. Recuerdo que una vez, mientras yo, después de haber lanzado a Quico contra un ganso que se paseaba como un estúpido por un pradecito pelado, estaba apostado con mis otros diez hermanos detrás de unas matas, vi a mi padre a veinte pasos de distancia, fumando su pipa a la sombra de una gruesa encina.

Cuando Quico hubo despachado el ganso, mi padre se marchó tranquilamente con las manos en los bolsillos, y yo y mis hermanos dimos gracias al buen Dios.

-No se ha dado cuenta -dije en voz baja a mis hermanos. Pero entonces yo no podía comprender que mi padre nos había seguido toda la mañana, ocultándose como un ladrón, nada más que para ver cómo mataba Quico los gansos.

Pero me estoy saliendo del sembrado. Es el defecto de quien tiene demasiados recuerdos.

Debo decir que Bosque Grande era un pueblo donde nadie moría, por virtud del aire extraordinario que allí se respiraba. En Bosque Grande, por lo tanto, parecía imposible que un niño de dos años pudiera enfermarse. Sin embargo, Quico enfermó seriamente. Una tarde, a tiempo ya de regresar a casa, Quico se echó repentinamente al suelo y comenzó a llorar. Al cabo de un rato dejó de llorar y se quedó dormido. No hubo modo de despertarlo. Lo alcé en brazos y sentí que ardía. Parecía de fuego. Todos entonces tuvimos un miedo terrible. Caía el sol, y el cielo estaba negro y rojo; las sombras se hacían largas. Abandonamos a Quico entre los pastos y huimos gritando y llorando como si algo terrible y misterioso nos persiguiera.

– ¡Quico duerme y quema! ¡Quico tiene fuego en la cabeza! -sollocé cuando llegué donde estaba mi padre.

Mi padre, lo recuerdo bien, descolgó la escopeta de doble caño de la pared, la cargó, se la puso bajo el brazo y nos siguió sin hablar. Nosotros íbamos apretados alrededor suyo, ya sin miedo, porque nuestro padre era capaz de fulminar un lebrato a ochenta metros. Quico, abandonado en medio de las oscuras hierbas con su largo vestidito claro y sus bucles sobre la frente, parecía un ángel del buen Dios al que se le hubiese estropeado una alita y hubiera caído en el trebolar.

En Bosque Grande nunca moría nadie, y cuando la gente supo que Quico estaba mal, todos experimentaron una enorme ansiedad. En las casas se hablaba en voz baja. Por el pueblo merodeaba un forastero peligroso y nadie de noche se atrevía a abrir la ventana por miedo de ver, en la era blanqueada por la luna, rondar la vieja vestida de negro con la guadaña en la mano.

Mi padre mandó la calesa en busca de tres o cuatro doctores famosos. Todos palparon a Quico, le apoyaron el oído en la espalda y luego miraron en silencio a mi padre.

Quico seguía dormido y ardiendo; su cara habíase vuelto más blanca que un pañuelo. Mi madre lloraba entre nosotros y se negaba a comer. Mi padre no se sentaba nunca y seguía rizándose el bigote, sin hablar. El cuarto día, los tres últimos doctores que habían llegado juntos abrieron los brazos y dijeron a mi padre: -Solamente el buen Dios puede salvar a su hijo. Recuerdo que era de mañana: mi padre hizo una seña con la cabeza y lo seguimos a la era. Luego, con un silbido llamó a los domésticos, cincuenta personas entre hombres, mujeres y niños.

Mi padre era alto, flaco y fuerte, de largos bigotes, gran sombrero, chaqueta ajustada y corta, pantalones ceñidos a los muslos y botas altas. (De joven mi padre había estado en América, y vestía a la americana). Daba miedo cuando se plantaba con las piernas abiertas delante de alguno. Así se plantó ese día mi padre frente a los domésticos y les dijo:

-Sólo el buen Dios puede salvar a Quico. De rodillas: es preciso rogar al buen Dios que salve a Quico.

Nos arrodillamos todos y empezamos a rogar en voz alta al buen Dios. Por turno las mujeres decían algo y nosotros y los hombres respondíamos: “Amén”.

Mi padre, cruzado de brazos, permaneció delante de nosotros, quieto como una estatua, hasta las siete, de la tarde, y todos oraban porque tenían miedo a mi padre y porque querían a Quico.

A las siete, cuando el sol bajaba a su ocaso, vino una mujer en busca de mi padre. Yo lo seguí.

Los tres doctores estaban sentados, pálidos, en torno de la camita de Quico.

-Empeora -dijo el más anciano -. No llegará a mañana.

Mi padre nada contestó, pero sentí que su mano apretaba fuertemente la mía.

Salimos: mi padre tomó la escopeta, la cargó a bala, se la puso en bandolera, alzó un paquete grande, me lo entregó y dijo: “Vamos”.

Caminamos a través de los campos. El sol se había escondido tras el último boscaje. Saltamos el pequeño muro de un jardín y llamamos a una puerta.

El cura estaba solo en su casa, cenando a la luz de un candil. Mi padre entró sin quitarse el sombrero. -Reverendo -dijo -, Quico está mal y solamente el buen Dios puede salvarlo. Hoy, durante doce horas, sesenta personas han rogado al buen Dios, pero Quico empeora y no llegará al día de mañana.

El cura miraba a mi padre asombrado. -Reverendo -prosiguió mi padre -, tú sólo puedes hablarle al buen Dios y hacerle saber cómo están las cosas. Hazle comprender que si Quico no sana, yo le hago volar todo. En ese paquete traigo cinco kilos de dinamita. No quedará en pie un ladrillo de toda la iglesia. ¡Vamos!

El cura no dijo palabra; salió seguido de mi padre, entró en la iglesia y fue a arrodillarse ante el altar, juntando las manos.

Mi padre permaneció en medio de la iglesia con el fusil bajo el brazo, abiertas las piernas, plantado como una roca. Sobre el altar ardía una sola vela y el resto estaba oscuro.

Hacia medianoche mi padre me llamó

-Anda a ver cómo sigue Quico y vuelve enseguida.

Volé por los campos y llegué a casa con el corazón en la boca. Luego volví corriendo todavía más ligero. Mi padre estaba todavía allí, quieto, con el fusil bajo el brazo, y el cura rezaba de bruces sobre las gradas del altar.

– ¡Papá! -grité con el último aliento.- ¡Quico ha mejorado! ¡El doctor ha dicho que está fuera de peligro! ¡Un milagro! ¡Todos ríen y están contentos!

El cura se levantó: sudaba y tenía el rostro deshecho.

-Está bien -dijo bruscamente mi padre.

Y mientras el cura lo miraba con la boca abierta, sacó del bolsillo un billete de mil y lo introdujo en el cepillo de los donativos.

-Yo los servicios los pago -dijo mi padre-. Buenas noches.

Mi padre nunca se jactó de este suceso, pero en Bosque Grande hay todavía algún excomulgado el cual dice que aquella vez Dios tuvo miedo.

Mondo Piccolo: Don Camilo (1948)

Don Camilo. Un mundo pequeño, Trad. Fernando Anselmi, Barcelona, Planeta, 1982,

Comentario

Guareschi publicó en 1948 una novela titulada Don Camilo, un mundo pequeño, en la que se relataban en clave de humor las divertidas y curiosas relaciones entre don Camilo, el cura párroco de un pequeño pueblo del Norte italiano, y Peppone, el alcalde comunista. Como pórtico de la novela el autor presentaba tres relatos con los que pretendía situar al lector y dar el tono de ese muy especial “mundo pequeño”.

En este escenario tan especial –decía el escritor italiano- basta pararse en el camino a mirar una casa campesina, ahogada entre el maíz y el cáñamo y enseguida vuelan sin ningún motivo aparente y del modo más natural, sorprendentes y divertidas historias, como la anteriormente incluida en esta sección (TERCERA HISTORIA , nº 32), un extraño y hermoso relato de amor cuyo acusado realismo desemboca, con total normalidad, en un final fantástico o esta “Primera historia”, un original y entrañable relato sobre una familia que vivía en los campos interminables de Bosque Grande, en “la tierra baja”, la llanura entre el río Po y los montes Apeninos, muy lejos de la ciudad, donde ocurren historias tan curiosas como esta, que no pueden suceder en ninguna otra parte y que no desentonan con el paisaje. Es importante observar el punto de vista, el tono de recuerdo, el ambiente en que se desarrolla, la escena en la iglesia y, especialmente, la figura del padre y su relación con Quico.

Miguel Díez R.

 

CUENTOS BREVES RECOMENDADOS POR MIGUEL DÍEZ R.

MEMORIAS DE UN VIEJO PROFESOR. LA LECTURA EN EL AULA (PDF)

 

narrativa_newsletterp


INFORMACIÓN SOBRE AMAZON PRIME

Muchos de los productos que pueden comprarse desde esta web están sujetos a la modalidad Amazon Prime, que cuenta con muchas ventajas: un precio asequible (solo 19,95 al año), acceso ilimitado a millones de productos que tardan solo un día en llegar y también a las ofertas flash, así como la posibilidad de ver miles de películas y series de televisión (Amazon Prime) y subir tus fotos de manera gratuita a Prime Fotos o escuchar hasta 2 millones de canciones disponibles en Prime Music.

¿No tienes Amazon Prime? No pasa nada. Desde este enlace podrás disfrutar un periodo de prueba de 30 días, completamente gratis. Si no quieres luego pagar el importe de 19,95 al año, no tienes más que darte de baja antes de que se cumpla el mes.

Y por 9,99 euros al mes (o 99 euros al año, con dos meses de ahorro) puedes tener una cuenta Amazon Music Unlimited, que te ofrece 40 millones de canciones  que podrás escuchar cuando y como quieras.


Mochilas escolares

Bestseller No. 1
Mochilas Escolares Juveniles SKL Mochila Galaxia Infantiles Para Niños Casual...
102 Opiniones
Mochilas Escolares Juveniles SKL Mochila Galaxia Infantiles Para Niños Casual...
  • [GRANDE] se puede llenar casi todos artículos diarios: tablet/iPad/portátil, libros, estuche, almuerzo, ropa, modedero, paraguas, botella, etc....
  • [MULTIUSO] Mochilas escolares juveniles son ajustadas a escuela, viaje, deporte, picnic, etc.
  • [LONA LIGERA] Versión avanzada mochilas infantiles de lona,duración y resistente, lluvia fina no mojaría dentro(sí en tormenta). Dentro de las bolsitas...
  • [MOCHILA UNISEX] Son mochilas para niños/niñas ambos.
  • [BOLSITA SEGURA] Se diseña una bosita segura en reverso de mochila galaxia, los importantes artículos se guardan sin preocuparse la perdida, pjm,...
Bestseller No. 2
Horsky Bolso ligera de escuela con Impermeable Amortiguar los choques Bolso...
10 Opiniones
Horsky Bolso ligera de escuela con Impermeable Amortiguar los choques Bolso...
  • Patrones luminosos para evitar la colisión por las noches, es el que suma belleza y utilidad.
  • Talla grande(cm): 48*29*17 . Bolsa de computadora de gran capacidad con unos bolsillos prácticos, puede llevar mucha cosa, por ejemplo, las llave,...
  • Bolsa de viaje con USB Puerto, puede cargar en cualquier momento, más conveniente.
  • Bolso ligera de escuela con Impermeable, Ya no tiene miedo del día lluvioso. No es 100% impermeable.
  • 30 días para regresar, responder a los correos electrónicos en espanol e inglés. Bienvenido ustedes hacer cuelquier preguanta sobre nuestros productos y...
Bestseller No. 3
MingTai Backpack Mochilas Escolares Mujer Mochila Escolar Lona Bolsa Casual Para...
106 Opiniones
MingTai Backpack Mochilas Escolares Mujer Mochila Escolar Lona Bolsa Casual Para...
  • Un nuevo diseño, la moda, la personalidad creativa y diferente
  • Polivalente: Ciclismo,senderismo,A la escuela,Universidad,Viajar,Comprar,Estudiantes Chicas Chicos
  • Correas de diseño únicas aliviar la presión sobre el hombro, correa ajustable
  • Bolsas, fuera de la capacidad de gran utilidad y de mano de obra, apariencia gruesa corteza inferior, materiales, durabilidad
  • Puede poner revistas o libros de A4, ordenador portátil, teléfono móvil, paraguas, etc
RebajasBestseller No. 4
Bom Bom Mochila Escolar Impermeable para Estudiante(negro)
14 Opiniones
Bom Bom Mochila Escolar Impermeable para Estudiante(negro)
  • Dimensión:48 x 33 x 24cm(L x W x H)
  • Material exterior:Naylon
  • Cierre: Cremallera
  • Perfecta para usar en escuela
  • Paquete:1pcs mochila

Artículos relacionados

1 comentario en “Cuento breve recomendado: “Primera historia”, de Giovanni Guareschi

Deja un comentario

Límite de tiempo se agote. Por favor, recargar el CAPTCHA por favor.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.