Curiosidades sobre traducciones

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Traducciones
El Corán de Toledo

“Y, siguiendo con La Biblia, subrayaremos que a modo de posible leyenda urbana nos encontramos con la traducción que San Jerónimo hizo del Éxodo 34:29-35. Se dice que en el texto original se podía leer que Moisés emanaba “rayos de luz” de su cabeza cada vez que hablaba con Jesucristo. Sin embargo, la palabra “rayo” en hebreo (karan) también significa “cuernos” y parece ser que el traductor prefirió utilizar esta acepción porque entendía que nadie excepto Cristo podría irradiar luz. Por eso, en muchas pinturas y esculturas que representan la figura de Moisés (pensemos por ejemplo en la de Miguel Ángel) aparecen las dos protuberancias sobre su cabeza”.

María Carvajal

CURIOSIDADES SOBRE TRADUCCIONES
A lo largo de la Historia hemos leído libros cuyos manuscritos originales fueron redactados en una lengua distinta a la de su publicación. Los hemos aceptado tal cual, sin pararnos a pensar si el criterio o conocimientos idiomáticos del traductor podrían vulnerar el contenido de la obra. Hoy vamos a conocer algunas curiosidades, interpretaciones y errores de traducción en distintas obras literarias.
–La obra más traducida de la historia es La Biblia.
–La obra más antigua traducida al español data de 1606 y corresponde al libro sagrado del islam El Corán de Toledo.
–En su traducción al francés, Filleau de Saint-Martin modificó el final de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha de tal modo que en su versión Don Quijote no muere. Esto le dio pie a escribir una segunda parte (Historia del admirable Don Quijote de la Mancha), que quedó inconclusa por el fallecimiento de su autor. Fue Robert Challe quien retomó la obra con el título de Continuación de la Historia del admirable Don Quijote de la Mancha
–Horas después de la publicación de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte ya estaban disponibles algunas traducciones no oficiales (entiéndase “no autorizadas”) en muchos sitios webs que ofrecían descargas en formato PDF en idiomas, como, por ejemplo, el chino. Asimismo, en las calles de China se vendían copias ilegales de la recién publicada obra por valor de 40 yuanes. La versión en inglés costaba 270 yuanes en librerías. Tres días después de la publicación de este libro salió la traducción al español (igualmente no autorizada) en varios blogs que, se estima, recibieron cuatro millones de visitas.
–Y hablando de China, ha sido en 2011, tras varias versiones que vulneraban los derechos de autor, cuando por fin se publicó la primera traducción autorizada en ese idioma de la novela Cien años de soledad, de García Márquez.
El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry ha sido traducido a ciento ochenta lenguas y dialectos, entre ellos el castúo, modalidad de habla de Extremadura. Su título en esta variedad lingüística fue El Prencipinu.
–El orientalista George Lomsa asegura que La Biblia contiene más de mil cuatrocientos errores de traducción. Esta obra, igual que la mencionada El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, fue traducida al esperanto.
–Y, siguiendo con La Biblia, subrayaremos que a modo de posible leyenda urbana nos encontramos con la traducción que San Jerónimo hizo del Éxodo 34:29-35. Se dice que en el texto original se podía leer que Moisés emanaba “rayos de luz” de su cabeza cada vez que hablaba con Jesucristo. Sin embargo, la palabra “rayo” en hebreo (karan) también significa “cuernos” y parece ser que el traductor prefirió utilizar esta acepción porque entendía que nadie excepto Cristo podría irradiar luz. Por eso, en muchas pinturas y esculturas que representan la figura de Moisés (pensemos por ejemplo en la de Miguel Ángel) aparecen las dos protuberancias sobre su cabeza. De todas formas, como indicaba anteriormente, sobre esto se ha hablado mucho pero no es un dato confirmado.
Queridos lectores, se podría contar más sobre el tema que hoy tratamos, pero he de poner fin a este post, no sin antes alertaros de que uno no debe confiar demasiado en una traducción procedente de programas informáticos; suelen ser muy literales y su carácter automático, además de confuso, exime a la obra de su esencia literaria.

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