Entrevista a José Luis Ibáñez Salas, autor de “El franquismo”

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José Luis Ibáñez Salas, El franquismo
José Luis Ibáñez Salas, autor de “El franquismo” (imagen cedida por el autor)

 

ENTREVISTA A JOSÉ LUIS IBÁÑEZ SALAS

Hace algunos años entrevisté a José Luis Ibáñez Salas en calidad de editor de libros de historia y de la revista Anatomía de la Historia. En este tiempo se ha embarcado en nuevos proyectos, como el lanzamiento de la editorial Punto de Vista, de la que es socio fundador. Pero la excusa de esta nueva conversación no es hablar sobre su tarea de editor sino de ensayista: hace unos meses publicó en Sílex El franquismo, un estudio que analiza la dictadura de Franco, que duró hasta su muerte, en 1975.

Francisco Rodríguez Criado: Intuyo que escribir un libro sobre un tema o un personaje poco recurrido en historiografía puede provocar la misma cautela –por razones contrarias– que si se escribe sobre temas o personas que han sido objeto durante decenios de numerosas publicaciones. Franco y el franquismo son claro ejemplo del segundo caso. De hecho, usted reconoce que su libro es “fruto de la obra de una pléyade de historiadores que nos han enseñado, en medio de la más libérrima facultad investigadora y editorial, cómo los españoles hemos llegado hasta aquí”. Me gustaría saber qué le impulsó a dedicar un estudio sobre el franquismo, aparentemente tan investigado (no solo por autores españoles sino también extranjeros), y en qué se diferencia de otros libros de temática similar.

José Luis Ibáñez Salas: Desde hace mucho tiempo, cuando consideré que un historiador ha de escribir sobre la materia que le es propia, y yo me considero un historiador, no tuve ninguna duda sobre cuál sería el primer asunto al que dedicaría mi atención: el trascendental tiempo en que este país de países donde nací y vivo estuvo dominado por una dictadura que ya existía cuando yo vine al mundo y que se extinguió cuando yo apenas sabía qué era la vida. El franquismo era historia en el sentido de que era ya ‘asunto al que dedican su tiempo los historiadores’, llegué a esa convicción no porque fuera la historia que tenía más a mano sino porque era la que tenía más interiorizada tras muchas lecturas y reflexiones. No tuve más remedio.

La diferencia con otros libros de divulgación dedicados al franquismo es que creo que no dejo de explicar nada de lo que constituye el eje esencial de lo que analizo, pues muchos libros de divulgación no son tales porque olvidan pronto sus autores y sus editores que no han de ser escritos para quienes ya saben sobre el asunto de que tratan.

F.R.C.: Hace algunos años se publicó un informe que delataba el desconocimiento de los jóvenes estadounidenses en temas de Historia. Aunque cueste trabajo creerlo, este informe, elaborado por el Instituto Americano de Empresa, revelaba que uno de cada cuatro estudiantes no sabía quién fue Adolf Hitler, y un diez por ciento llegó incluso a afirmar que se trataba de un fabricante de armas. Pero si rescato este ejemplo no es para desacreditar a los estudiantes americanos, sino para preguntarle por el nivel de conocimientos sobre Historia que tienen los nuestros. ¿Cree usted que los jóvenes españoles aprobarían un examen básico sobre el franquismo?

J.L.I.S.: Deberían. Me explico. Curricularmente, en lo que la mayoría sigue llamado planes de estudio, el franquismo tiene el sitio indispensable para que eso no ocurriera. Si tal cosa ocurre, la culpa como siempre es de ellos mismos, de los jóvenes, pero también y sobre todo de los profesores, de sus padres, de los editores de libros de texto y de las autoridades académicas. De todos, vaya, porque el sistema educativo, no lo olvidemos, somos todos. Sí, he mencionado a los editores de libros de texto, pues yo mismo lo soy, para no escurrir el bulto, pero debería de incluir a todos los editores de materias relacionadas con el análisis de aquellas décadas. Mi libro, precisamente, viene a dejar mi conciencia tranquila para que tal cosa no ocurra, y considero que si un joven lo leyera podría aprobar un examen sobre el franquismo.

F.R.C.: Hace unos días entrevistaron al Gran Wyoming en un programa televisivo de debates políticos y afirmó que la guerra civil española no se ha resuelto y que España sigue dividida en dos. ¿Cree usted, como especialista en el tema, que aún hay dos Españas? En caso de que así lo piense, ¿cree que la ausencia de una reconciliación nacional definitiva es secuela solo de la guerra civil española?

J.L.I.S.: En cierto sentido admiro a ese comunicador y humorista, pero aquí no puedo por menos que discrepar respecto de eso que me cuenta que dijo. La Guerra Civil acabó con los Pactos de la Moncloa, a finales de 1977, si no había acabado ya antes con todo el camino que la sociedad española estaba deseando recorrer desde que se selló la lápida sobre Francisco Franco en Cuelgamuros. La reconciliación se afianzó en cada una de las primeras elecciones democráticas, se sigue afianzando, de hecho, y la puso rúbrica la Constitución. Hay muchas Españas, afortunadamente. De hecho, ya en los años de la República las había, pero en aquel entonces una de ellas provocó una guerra civil y de paso una revolución que acabó por el contrario favoreciendo la victoria de los contrarrevolucionarios. Otra cosa es que cada vez que se remueve hoy el caldo amargo que reposa en el fondo del pasado, sale a relucir el ytumás que se decidió hace ya casi cuarenta años relegar al lugar donde debería de estar: la discusión sosegada que ha de producirse entre historiadores.

El franquismo, Síles
Portada de “El franquismo”, de José Luis Ibáñez Salas (Sílex, 2013)

F.R.C.: Hablamos del franquismo como algo del pasado, y sin embargo en mi pregunta anterior dejaba abierta la posibilidad de que ese pasado siga alterando el presente. ¿Podría decirnos en que sé diferencia la España del siglo XXI de la España del franquismo, y cuáles son las coincidencias, si las hubiere?

J.L.I.S.: El franquismo es algo del pasado, por eso hablamos de él como lo que es. Mejor dicho, por eso deberíamos de hablar de él así, aunque hay quienes aún se empeñen en decir que el franquismo sigue vivo. Algo inexplicable, porque el franquismo es la dictadura del general Franco, y tal cosa es indudable que acabó. La España de hoy se diferencia en esencia de la del franquismo en que hay democracia donde había dictadura; en que hay un país estructurado como un país de países, en lugar de un país que ahogaba las regiones y las naciones; y en que es un Estado social y de Derecho, en lugar de una peculiar monarquía tradicional eternamente regentada por un militar ganador de una guerra civil amparado por la coalición que le había consentido serlo, en la que el Derecho estaba subordinado al poder. Coincidencias: una, que ETA aún sigue existiendo, aunque parece que finalmente el país de países que los españoles nos hemos ido dando la ha derrotado por completo. ¿Se le ocurre a usted alguna más?

F.R.C.: Le voy a pedir que haga un ejercicio retrospectivo de política-ficción: ¿eran inevitables la guerra civil española y la dictadura franquista? Y en caso de que estos hechos tan dramáticos hubieran sido evitables, ¿por qué sucedieron entonces?

J.L.I.S.: Nada es inevitable. Una guerra civil española en el contexto histórico europeo era probable, y acabó por darse debido a una serie de razones, la principal que quienes debieron de evitar el pronunciamiento, el golpe de Estado que venía fraguándose desde la misma proclamación de la Republica en abril del 31, no fueron capaces de hacerlo, porque la guerra estalló cuando aquél fracasó. Y como tal cosa no ocurrió y Franco contó con la ayuda alemana, e italiana en menor medida, y como los republicanos vieron cómo las potencias europeas democráticas miraban para otro lado, la guerra la ganaron los sublevados, de entre los que necesariamente debía surgir la figura de un dictador, y ese dictador gobernó hasta su propia muerte.

F.R.C.: En la anterior entrevista usted nos recomendó el cuento “Young Sánchez”, de Ignacio Aldecoa. ¿Podría recomendarnos ahora un poema?

J.L.I.S.: Por supuesto. Uno que de alguna manera viene a cuento. Si uno lo lee a sabiendas del contexto en que fue escrito acaba por llorar. Si lo lee sin más, también. Son las “Nanas de la cebolla” del gran Miguel Hernández, que murió en una prisión bajo la dictadura franquista. Y si se la escucha cantar a Joan Manuel Serrat…

El franquismo (en papel). Sílex, 2013. 

El franquismo (en versión digital). Punto de Vista, 2013.

Ficha técnica del libro en la editorial Sílex

José Luis Ibáñez Salas en Narrativa Breve.

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