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El método creativo de Bertolt Brecht

Bertolt Bretch. Fuente de la imagen

Rescato un fragmento del capítulo que el editor Siegfried Unseld (1924-2002) dedica a Bertolt Brecht en su libro El autor y su editor, donde explica cuáles son los métodos de trabajo de Brecht. Durante muchos años Unseld fue director de la prestigiosa editorial alemana Suhrkamp. En este libro repasa la relación de Brecht, Herman Hesse, Rainer María Rilke y Robert Walser con sus editores.

“Otro rasgo típico del método creativo de Brecht era su capacidad para reanudar una y otra vez, durante años incluso, el trabajo en una fábula, una idea dramática, un borrador. Ninguna versión impresa era la definitiva, y seguramente ni siquiera recordaba ya él mismo dónde había hecho los cambios”.

Siegfried Unseld


“[…] En este contexto hay que hablar de la costumbre de Brecht de utilizar textos de otros autores. Conocida es su famosa frase sobre su “fundamental laxitud en cuestiones de propiedad intelectual”. Laxitud que no tiene nada que ver con plagio, pero sí mucho con los impulsos que necesitaba su trabajo. En una carta de 1938, todavía inédita, dirigida a Döblin con motivo de su cumpleaños, escribe: “Así pues, deseo llamar la atención de muchos sobre la extraordinaria diligencia con la que he estudiado su obra literaria, y cómo me he apropiado de las múltiples innovaciones que ha introducido en la manera de observar y describir nuestro entorno… considero sus obras como una fuente de placer y enseñanza, y espero que mis propios trabajos contengan hallazgos suyos: creo que no puedo presentarme ante usted en otro papel más digno que el de explorador”.


Brecht se inspiraba en la realidad fáctica o transmitida literariamente. Ese era su modelo. El ejemplo más destacado es Vida de Galileo. Sabemos que Brecht escribió esta pieza teatral en los primeros años de su exilio danés, de 1938 a 1939. Cuando preparaba una versión americana con Charles Laughton, fue arrojada la bomba atómica sobre Hirosima. “La era atómica hizo su debut en medio de nuestro trabajo”, escribió Brecht. De un día para otro, la biografía del fundador de la nueva física tenía otra lectura. Todo necesita cambios. La obsesiva exigencia de Galileo: “Necesito saber”, es característica de Brecht. También lo es de los temas que le interesan.
Otro rasgo típico del método creativo de Brecht era su capacidad para reanudar una y otra vez, durante años incluso, el trabajo en una fábula, una idea dramática, un borrador. Ninguna versión impresa era la definitiva, y seguramente ni siquiera recordaba ya él mismo dónde había hecho los cambios. Sobre esto escribe Lion Feuchtwanger: “Brecht utilizaba todos los temas y formas que le atraían, ensayaba con ellos, los modelaba, se los apropiaba y los transformaba de tal forma que al final eran suyos por completo. Las máscaras del teatro chino, el camino de flores del drama hindú, el coro de la tragedia clásica: todo contribuía a una visión propia… Brecht consideraba sus creaciones como algo provisional, en ciernes. Libros que había dado a la imprenta hacía tiempo, obras de teatro que había montado innumerables veces nunca estaban terminadas para él. Y precisamente consideraba como fragmentos sus obras predilectas Santa Juana de los mataderos, La persona buena de Sezuan y El círculo de tiza caucasiano. Como a muchos de los grandes artistas alemanes, le importaba más el proceso creativo que la obra terminada”.
Siegfried Unseld, El autor y su editor, Taurus, 1985, páginas 102, 103, traducción de Genoveva y Antón Dietrich.

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