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Sordos

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Dos científicos húngaros de la Universidad de Budapest han descubierto que los niños entienden el lenguaje canino con cierta fluidez, y que dejan de comprenderlo al cumplir los diez años (los niños, no los perros), edad en que, por motivos no explicados, se interrumpe esa buena comunicación entre ambos.

Estos dos científicos deben de haber gastado una fortuna en algo que yo podría haberles explicado por un módico precio: que los seres humanos, cuanto más mayores más sordos. Nos estrenamos en la vida como sabios bebés decodificadores de ladridos, pero por carencias auditivas acabamos comunicándonos con el prójimo con incomprensibles señales de humo.

SORDOS

Francisco Rodríguez Criado

Dos científicos húngaros de la Universidad de Budapest han descubierto que los niños entienden el lenguaje canino con cierta fluidez, y que dejan de comprenderlo al cumplir los diez años (los niños, no los perros), edad en que, por motivos no explicados, se interrumpe esa buena comunicación entre ambos.

Estos dos científicos deben de haber gastado una fortuna en algo que yo podría haberles explicado por un módico precio: que los seres humanos, cuanto más mayores más sordos. Nos estrenamos en la vida como sabios bebés decodificadores de ladridos, pero por carencias auditivas acabamos comunicándonos con el prójimo con incomprensibles señales de humo.

Pienso en esos políticos que nos han tocado en suerte, en su día niños expertos en el lenguaje de los perros, ahora incapaces de entender incluso los mensajes en román paladino que les envía el pueblo. Por eso gritan tanto los manifestantes: para romper el bloqueo de la sordera gubernamental. Pero nuestros dirigentes son sordos irrecuperables: alcanzada la mayoría de edad, no entienden a los perros y, lo que es peor, ni siquiera entienden a sus votantes.

La ciudadanía le ha pedido a Rajoy, por activa y por pasiva, medidas urgentes para frenar los crueles desahucios masivos, que no benefician a nadie (ni siquiera a los bancos), y don Mariano, ese hombre que en su infancia gallega susurraba a los perros, por el momento no ha hecho otra cosa que ponerle un parche a la herida.

Rajoy quiere reunirse con Artur Mas, otro sordo, para hablar sobre los problemas de Cataluña. Me muero de curiosidad por verlos sentados, frente a frente, enviándose señales de humo.

(Artículo publicado en El Periódico Extremadura el miércoles, 5 de diciembre de 2012).

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