Tres buenos inicios de cuentos

Virgilio Piñera, cuento
Escritor Virgilio Piñera. Fuente de la imagen

 

Tres buenos inicios de cuentos

Me gusta anotar los inicios de cuentos que me resultan memorables. Así , poco a poco, he ido creando un fichero con mis inicios de cuentos preferidos.
Comparto con vosotros tres inicios de cuentos, muy diferentes entre sí, que han llamado especialmente mi atención.

 

“He aprendido a nadar en seco. Resulta más ventajoso que hacerlo en el agua. No hay el temor a hundirse pues uno ya está en el fondo y por la misma razón se está ahogando de antemano”.

(Virgilio Piñera, “Natación”, incluido en El que vino a salvarme).

 

“La puerta del restaurante Henry se abrió y entraron dos hombres que se sentaron ante el mostrador.
–¿Qué les sirvo? –preguntó George.
–No sé –contestó uno de ellos–. ¿Qué quieres comer, Al?
–No sé –dijo Al–. No sé lo que quiero comer.

(Ernest Hemingway, “Los asesinos”, incluido en Los asesinos).

 

“Los difuntos Torrico siempre fueron buenos amigos míos. Tal vez en Zapotlán no los quisieran pero, lo que es de mí, siempre fueron buenos amigos, hasta tantito antes de morirse”.


(Juan Rulfo, “La cuesta de los comadres”, incluido en El llano en llamas).

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