Los mejores 1001 poemas de la Historia: “Cavalo morto”, de Juan Carlos Mestre

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInPin on PinterestEmail this to someonePrint this page

Juan Carlos Mestre. Fuente de la imagen: Instituto Cervantes

Javier Pérez Walias (Plasencia, 1960), es autor de poemarios como Los días imposibles (Calambur, 2005) o Largueza del instante (Diputación de León, 2009), con el que ganó el Premio XVII Bienal de Poesía Provincia de León, 2008. En 2005 creó junto a José Manuel Fuentes la colección de poesía “Cuadernos del Boreal” que depende del Departamento de Lengua y Literatura Castellana del IES “Universidad Laboral”, de Cáceres. El tercer número, Tarjeta de visita (Cáceres, 2007) ha estado dedicado al poeta leonés Juan Carlos Mestre, con un liminar del propio Pérez Walias.
Precisamente de Juan Carlos Mestre es el poema que nos ha recomendado para esta sección: “Cavalo Morto”.
Juan Carlos Mestre ha recibido, entre otros galardones, el Premio Nacional de Poesía 2009 con La Casa Roja.

CAVALO MORTO

(poema)

Juan Carlos Mestre

Cavalo Morto es un lugar que existe en un poema de Lèdo Ivo.
Un poema de Lèdo Ivo es una luciérnaga que busca una moneda perdida. Cada moneda perdida es una golondrina de espaldas posada sobre la luz de un pararrayos. Dentro de un pararrayos hay un bullicio de abejas prehistóricas alrededor de una sandía. En Cavalo Morto las sandías son mujeres semidormidas que tienen en medio del corazón el ruido de un manojo de llaves.

Cavalo Morto es un lugar que existe en un poema de Lèdo Ivo.
Lèdo Ivo es un hombre viejo que vive en Brasil y sale en las antologías con cara de loco. En Cavalo Morto los locos tienen alas de mosca y vuelven a guardar en su caja las cerillas quemadas como si fuesen palabras rozadas por el resplandor de otro mundo. Otro mundo es el fondo de un vaso, un lugar donde lo recto tiene forma de herradura y hay una sola calle forrada con tela de gabardina.

Cavalo Morto es un lugar que existe en un poema de Lèdo Ivo.
Un lugar que existe en un poema de Lèdo Ivo es un río que madruga para ir a fabricar el agua de las lágrimas, pequeñas mentiras de lluvia heridas por una púa de acacia. En Cavalo Morto los aviones atan con cintas de vapor el cielo como si las nubes fuesen un regalo de Navidad y los felices y los infelices suben directamente a los hipódromos eternos por laescalerilla del anillador de gaviotas.

Cavalo Morto es un lugar que existe en un poema de Lèdo Ivo.
Un poema de Lèdo Ivo es el amante de un reloj de sol que abandona de puntillas los hostales de la mañana siguiente. La mañana siguiente es lo que iban a decirse aquellos que nunca llegaron a encontrarse, los que aun así se amaron y salen del brazo con la brisa del anochecer a celebrar el cumpleaños de los árboles y escriben partituras para el timbre de las bicicletas.

Cavalo Morto es un lugar que existe en un poema de Lèdo Ivo.
Lèdo Ivo es una escuela llena de pinzones y un timonel que canta en el platillo de leche. Lèdo Ivo es un enfermero que venda las olas y enciende con su beso las bombillas de los barcos. En Cavalo Morto todas las cosas perfectas pertenecen a otro, como pertenece la tuerca de las estrellas marinas al saqueador de las cabezas sonámbulas y el cartero de las rosas del domingo a la coronita de luz de las empleadas domésticas.

Cavalo Morto es un lugar que existe en un poema de Lèdo Ivo.
En Cavalo Morto cuando muere un caballo se llama a Lèdo Ivo para que lo resucite, cuando muere un evangelista se llama a Lèdo Ivo para que lo resucite, cuando muere Lèdo Ivo llaman al sastre de las mariposas para que lo resucite. Háganme caso, los recuerdos hermosos son fugaces como las ardillas, cada amor que termina es un cementerio de abrazos y Cavalo Morto es un lugar que no existe.
©Juan Carlos Mestre (Edición Cuadernos del Boreal, 3, Cáceres 2007)
Juan Carlos Mestre (Villafranca del Bierzo, León, 1957), poeta y artista visual, es autor, entre otros, de los poemarios Siete poemas escritos junto a la lluvia (1982), La visita de Safo (1983), Antífona del Otoño en el Valle del Bierzo (Premio Adonais, 1985), Las páginas del fuego (1987), La poesía ha caído en desgracia (Premio Jaime Gil de Biedma, 1992), La tumba de Keats (Premio Jaén de Poesía, 1999), y La Casa Roja (2008), título este último con el que recibió el Premio Nacional de Poesía 2009. Su obra poética entre 1982 y 2007 ha sido recogida en antologías como Las estrellas para quien las trabaja o Tarjeta de visita, ambas aparecidas en 2007.
 

narrativa_newsletterp

Artículos relacionados