Microrrelato de Francisco Rodríguez Criado: «La sibila de Cicerón»

El procónsul Cicerón asintió con la cabeza y, esgrimiendo una sonrisa tenebrosa, me pagó con una espléndida moneda que yo nunca antes había visto.

–Ten, te lo has ganado. Es un cistóforo –dijo, orgulloso–. Se trata de una moneda de plata acuñada con mi propio nombre de la época en la que fui gobernador en Asia Menor.