Entrevista a Alexander Drake

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Entrevista, Alexander Drake, 8 relatos de boxeo
Alexander Drake. Imagen cedida por el autor

 

LAS ENTREVISTAS DE NARRATIVA BREVE

Alexander Drake

Ocho relatos de boxeo (Lupercalia, 2014) 

 

Ocho relatos de boxeo (Lupercalia, 2014) es el título explícito de la última obra de un joven autor donostiarra que firma con el seudónimo de Alexander Drake. Ocho relatos dedicados a un deporte denostado que hoy día no goza de buena prensa en muchos ambientes. Hoy hablamos con Alexander Drake de su libro de relatos y del boxeo, ese deporte tan mitológico y a la vez tan desconocido más allá de ciertas reminiscencias cinematográficas.

Francisco Rodríguez Criado: José Ángel Barrueco, autor del prólogo de Ocho relatos de boxeo, destaca la escasa atención que la literatura ha dedicado al mundo del boxeo. Él señala, a modo excepcional, los ensayos de Norman Mailer y de Joyce Carol Oates y algunas piezas narrativas de autores como Budd Schuldberg y Jack London. Yo tengo una percepción similar a la de Barrueco. Si me hubieran asaltado hace una semana en plena calle para pedirme el título de algún libro de relatos sobre el boxeo –entonces aún no había leído el tuyo–, solo hubiera podido pronunciar uno, Round Corner, de Ignacio Aldecoa, publicado en 1962, hace pues poco más de medio siglo. ¿Por qué motivos crees que la literatura le ha dado la espalda –si acaso esta aseveración fuera cierta– al mundo del boxeo?

Alexander Drake: Bueno, a pesar de que quizás no abunden, creo que se han escrito algunos textos muy logrados sobre boxeo. Destacaría por ejemplo “Por un bistec” y “El combate del siglo” de Jack London; “El ganador” de Charles Bukowski, y algunos de los cuentos de Robert E. Howard; pero a pesar de esto, parece cierto que el boxeo es un deporte que no se ha tratado demasiado en la literatura, algo que no ha pasado en el cine, donde podemos encontrar una amplia lista de trabajos, algunos tan sobresalientes como “Toro salvaje” o “Cinderella Man”, o el fabuloso documental “Cuando éramos reyes”. Por otro lado, quizás este hueco existente en la literatura se deba a que la mayoría de las referencias bibliográficas que existen sobre boxeo son manuales de iniciación a este deporte, biografías de púgiles legendarios, o ciertas crónicas periodísticas que algunos autores han ido realizando durante su carrera, como por ejemplo algunas de las obras de Norman Mailer. Por lo tanto, quizás lo que no esté tan extendido sea un tipo de literatura de ficción que aborde el mundo del boxeo y todo lo que lo envuelve. Aunque si lo comparamos con otros deportes, quizás éste cuente con mayor atención por parte de la literatura que en el caso de otras disciplinas.

F.R.C.: Tus cuentos por lo general parecen escenas climáticas y breves, muy visuales, como extraídas de películas de boxeo (aquí no incluiría quizás al cuento “Arregui, la leyenda del boxeador”, que tiene un desarrollo más dilatado en el tiempo narrativo). Son relatos muy físicos, como físico es el tema que gobierna el libro. Son, por así decirlo, auténticos combates literarios donde a veces vemos saltar la sangre sobre el folio que estamos leyendo. ¿Buscas un lector concreto para estos relatos tan descarnados o crees que pese a su crudeza son idóneos para cualquier tipo de lector?

A.D.: Creo que este libro será muy interesante para cualquier aficionado al boxeo; pero también pienso que gracias a su estructura ágil y visual, estos textos podrán resultar igualmente atractivos a cualquier lector al margen de que le interese o no este deporte. Por otra parte, y haciendo alusión a lo que comentabas sobre lo descarnadas que en ocasiones pueden resultar algunas escenas del libro, me gustaría señalar que es curioso comprobar cómo la mayoría de las obras literarias son excesivamente blandas y poco cercanas a la realidad. Así como estamos totalmente acostumbrados a ver en el cine o en la televisión escenas de alto contenido sexual o de extrema violencia, parece que en la literatura cualquier pasaje mínimamente crudo nos sobresalta de manera escandalosa. Creo que en este aspecto (y en otros tantos, como por ejemplo en la estructura y el estilo) una gran parte de la literatura se ha quedado estancada en el pasado y no ha sabido adaptarse a los tiempos modernos.

F.R.C.: En tu caso, ¿el boxeo es simplemente un tema literario puntual destinado a dotar de sentido las páginas de este libro o por el contrario es una afición personal que viene de lejos?

A.D.: El boxeo siempre me ha llamado mucho la atención. Todavía recuerdo cómo con 11 años, me quedaba despierto hasta altas horas de la noche para ver en directo por televisión aquellos combates míticos en los que Mike Tyson, al principio de su carrera como profesional (a mediados de los años 80), salía al centro del ring como una bestia y conseguía tumbar a la mayoría de sus contrincantes en el primer round. Aquello era algo increíble. A día de hoy sigo disfrutando de muchos de los combates que pasan por televisión, o directamente me meto en Internet para buscar peleas de cualquier época.

Ocho relatos de boxeo, Alexander Drake
Ocho relatos de boxeo, de Alexander Drake (Lupercalia, 2014).

F.R.C.: En Ocho relatos de boxeo no se establecen juicios de valor sobre el mundo del boxeo. En él queda descrito –como ya hemos visto en tantas películas– un mundo duro, algo sórdido, masculino, visceral y corrupto, tanto que en muchas ocasiones el dinero de las apuestas (amañadas) se convierte en el motor de este deporte. Uno de los relatos narra incluso la muerte de uno de los boxeadores tras un combate, algo que también ha llegado a ocurrir en la realidad. Ahora no me dirijo al escritor sino a la persona: más allá de sus posibilidades literarias, ¿qué opinión te merece el boxeo y qué posibilidades le ves de cara al futuro?

A.D.: Es cierto que el boxeo es un deporte susceptible de levantar una gran controversia, dado el riesgo de lesiones graves y el castigo severo al que están expuestos los deportistas; pero también hay que tener en cuenta que cada boxeador sube al cuadrilátero de manera voluntaria, hay un árbitro, unas reglas bien definidas, y cada púgil cuenta en su esquina con un equipo de personas que están destinadas a aconsejarle en todo momento y a cuidar de su salud. Y tampoco hay que olvidar que tanto el árbitro, como el entrenador, o el propio púgil, pueden parar la pelea en cualquier momento.

Con respecto al futuro del boxeo, creo que está más que asegurado. Sólo hay que ver las cantidades ingentes de dinero que mueven los combates importantes y el gran número de aficionados que los siguen en todo el mundo. Otro tema muy diferente sería hablar del futuro del boxeo en España. Eso aún está por ver.

F.R.C.: Tus relatos están ambientados en Estados Unidos y fechados –al menos algunos de ellos– en las décadas 30, 40, 50 del pasado siglo. ¿Crees que el boxeo está ligado exclusivamente a la cultura americana? ¿Podrías haber escrito, con visos de verosimilitud, un libro de relatos de boxeo ambientado en España u otros países europeos del siglo XXI?

A.D.: Por supuesto que sí. El boxeo es un deporte muy extendido y se practica en muchísimos países. Pero es innegable que es en EE.UU. donde cuenta con mayor difusión y donde se han disputado algunos de los combates más importantes de la historia. Es por esto que quise dotar a la mayoría de estos relatos de una atmósfera que nos recordara esta circunstancia.

F.R.C.: Una cita de F.X. Toole encabeza el prólogo. Según este entrenador de boxeadores y escritor (la película Millon Dollar Baby está basada en su libro de relatos Rope Burns: Stories from the Corner), “el boxeo se parece a escribir”. ¿Estás de acuerdo con él?

A.D.: Creo que la cita completa de F.X. Toole es sencillamente magnífica, y me alegro muchísimo de que José Ángel Barrueco la haya empleado para abrir su prólogo. El boxeo se parece a escribir porque cuando uno escribe, cuando escribe de verdad, lo que hace es un ejercicio de introspección y catarsis: se enfrenta a sus demonios, a sus frustraciones, a sus deseos, a sus miedos, a su dolor, a sus locuras, a su propio subconsciente. Es un combate contra uno mismo, una batalla dura y terrible; pero por fortuna, la mayoría de las veces, termina resultando una lucha inmensamente satisfactoria.

F.R.C.: Partamos de que la temática (el boxeo) no está muy manida, como decíamos al principio de esta entrevista. ¿Esto es una ventaja o una desventaja a la hora de encontrarle editor a tu libro? ¿Cómo surgió la posibilidad de publicarlo en Ediciones Lupercalia?

A.D.: Sería una desventaja en el caso de querer publicar el libro en una editorial grande, ya que por lo general, éstas se mueven por meras tendencias de mercado y rara vez arriesgan en sus lanzamientos. Y es una ventaja en el caso de publicar en una editorial como Lupercalia. Un sello joven y con criterio, y suficientemente valiente como para apostar por lo que ellos creen que es literatura de verdad.

La publicación con Lupercalia surgió a raíz de echar un vistazo a su catálogo y comprobar con grata sorpresa el tipo de autores y libros que publicaban. Me decidí a mandarle un mail al editor y a los dos días tenía una respuesta positiva por su parte. Decisiones como ésta son las que distinguen a un editor respetable, de un simple administrador financiero al frente de un grupo editorial.

F.R.C.: Y para terminar, una petición literaria: que nos recomiendes un cuento o un poema para las secciones 1001 cuentos y 1001 poemas

El poema de Charles Bukowski: “¿Así que quieres ser escritor”

Relato de boxeo de Alexander Drake: Dentro del cuadrilátero

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