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El espectro de la monja

 

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EL ESPECTRO DE LA MONJA

(leyenda) 

México es un país que cuenta con una extensa gama de literatura popular. Gran parte de ella se deriva del tiempo en el que todavía el territorio nacional era conocido como Nueva España.


Recordemos que para ese entonces, instituciones religiosas como la Santa Inquisición eran las encargadas de vigilar que las leyes se cumplieran conforme a los preceptos establecidos.

Como era de esperarse, las órdenes religiosas de origen español rápidamente se asentaron en la mayoría del país para conseguir adoctrinar a la gente sobre la nueva fe que había llegado. Claramente, me estoy refiriendo al catolicismo.

Para ello, además de las iglesias, se construyeron muchísimos conventos. Tal vez en lugar en donde este fenómeno tuvo la mayor repercusión fue la mismísima Ciudad de México.

No debemos olvidar que, desde su inicio, esa localización ha concentrado a las máximas autoridades eclesiásticas y por supuesto políticas.

Volviendo al tema de los conventos, me gustaría hablar un poco sobre el Antiguo Convento de la Concepción, ubicado en las calles de República de Brasil y Belisario Domínguez, en pleno corazón del centro histórico de la capital mexicana.

La construcción original estaba integrada por varios edificios que formaban un “complejo”. Desde luego, el más importante era el templo, posteriormente el convento en sí y por último el edificio en donde las noticias recibían la instrucción pertinente para luego ser convertidas en monjas.

La obra comenzó en 1617 y fue concluida más de 100 años después, concretamente en el año de 1732. Su fundador fue fray Juan de Zumárraga, quien a principios del siglo XVII fungía como arzobispo en la anteriormente citada nueva España.

El estilo de la obra se puede clasificar como una combinación entre lo barroco y lo neoclásico.

En la actualidad, gran parte de esta construcción alberga a la biblioteca de la Secretaría de Educación Pública. Sin embargo, como los trabajos de restauración y remodelación de algunos espacios no han concluido, el público en general aún no puede ingresar a admirar esta maravilla arquitectónica.

¿Pero por qué estamos hablando de todo esto?

Pues sencillamente porque quiero aprovechar este marco histórico para relatar una de las leyendas de terror que ocurrieron ahí.

Sucede que una muchacha llamada María se enamoró perdidamente de un hombre del cual sólo se sabe que su apellido era Arrutia. No obstante, los planes de boda nunca llegaron a concretarse, debido a que éste solamente buscaba involucrarse sentimentalmente con ella por su dinero y posición social.

Los familiares de la joven, en especial sus hermanos, se oponían rotundamente al compromiso a tal grado que le prohibieron a Arrutia que la volviera a ver. Como vieron que sus esfuerzos resultaban infructuosos, decidieron ofrecerle aquel hombre una cuantiosa suma de dinero con tal de que dejara a su hermana en paz.

Después de un corto tiempo, éste aceptó el trato y dejó de frecuentar a María. Desgraciadamente, a la chica no le comentaron nada del asunto, lo que hizo que cayera en una fortísima depresión.

Por más de dos años, casi no salía a la calle y se la pasaba llorando en su habitación. Hasta que su padre decidió llevarla al Convento de la Concepción, para que quedara al cuidado de las monjas.

Allí rezaba todas las noches por su amado. Una mañana se levantó y el dolor que sintió en su corazón fue tan profundo que decidió terminar con su sufrimiento colgándose en un durazno que se hallaba en el patio del convento.

Fue enterrada ahí mismo y a los pocos días del funeral, su fantasma comenzó a deambular por aquel sitio. Algunas monjas aseguraban que su reflejo era visible en los charcos de agua de lluvia.

La leyenda dice que este espíritu salió un día de ahí en busca de su amado, a quien asesinó con el propósito de ser felices en el más allá.

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