Cuento corto versus novela

Considero que un género tan vivo como la novela soporta a duras penas el adjetivo muerto. No me agradan los tiempos muertos en las novelas, sí las cadencias, que son otra cosa. Creo que es el lector quien tiene que hacer los tiempos muertos (cuando lo precise), no el novelista. Así que en igualdad de condiciones, si eliminamos el recurso de los tiempos muertos, resulta evidente que es más difícil mantener la tensión, el ritmo, el interés en un texto de doscientas páginas que en uno de siete u ocho.