Cuento de Francisco Rodríguez Criado: Ladridos

El pelo alborotado, desnuda, muy delgada, el rostro desencajado, arrinconada al fondo de lo que parecía un oscuro callejón sin salida, acosada por varios perros feroces que, amenazantes, ladraban y enseñaban con obstinación sus colmillos afilados… Trataba de gritar, pero el terror oprimía su garganta. Inesperadamente un hombre, también desnudo, hizo su entrada en el sueño; corría e iba armado con un machete. Los perros, al olisquear la presencia humana, se giraron hacia él y salieron instintivamente en su caza.