Tres microrrelatos de Alejandro Dolina

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInPin on PinterestEmail this to someonePrint this page
Ilustración por Alan Girotto

Alejandro Dolina, muy conocido en Latinoamérica (sobre todo en su país de nacimiento, Argentina), pasa casi inadvertido en España. Es escritor, músico y director de programas radiofónicos de gran éxito (“La Venganza será terrible” es el nombre de uno de ellos).

Compré en Buenos Aires, hace ahora diez años, Crónicas del Ángel Gris, uno de sus títulos más vendidos. Es un libro (toda una delicatessen) compuesto de numerosas piezas de mínima extensión, muchas de las cuales podrían ser consideradas microrrelatos (aunque los editores, que yo recuerde, no se afanaban en venderlo como tal).  

Como aproximación a la obra de Dolina, os dejo tres de sus microrrelatos.

 

 



El duelo o la refutación del horóscopo

Los dos hombres nacen el mismo día, a la misma hora. Sus vidas no se cruzan hasta que son enamorados por la misma mujer. Entonces se encuentran y pelean por ella. Uno de ellos obtiene la victoria y el amor. Al otro le corresponde el dolor, la humillación y quizá la muerte. Los astrólogos han previsto ese día el mismo horóscopo para los dos. Tal vez son erróneos los vaticinios.
O tal vez se equivoca uno al pensar que el amor y la muerte son destinos distintos.

 

El hombre que era, sin saberlo, el diablo

Un caballero de la calle Caracas resolvió negociar su alma. Siguiendo los ritos alcanzó a convocar a Astaroth, miembro de la nobleza infernal.

-Deseo vender mi alma al diablo -declaró.

-No será posible -contestó Astaroth.

-¿Por qué?

-Porque usted es el diablo.

 

Historia del que padecía los dos males

En la calle Caracas vivía un hombre que amaba a una rubia. Pero ella lo despreciaba enteramente. Unas cuadras más abajo dos morochas se morían por el hombre y se le ofrecian ante su puerta. Él las rechazaba honestamente. El amor depara dos máximas adversidades de opuesto signo: amar aquien no nos ama y ser amados por quien no podemos amar. El hombre de la calle Caracas padeció ambas desgracias al mismo tiempo y murió una mañana ante el llanto de las morochas y la indiferencia de la rubia.

 

narrativa_newsletterp

Artículos relacionados

Deja un comentario