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Los chistes judíos de Abraham Enberg

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Abrasha Rotenberg, fundador de numeros proyectos de prensa (los diarios argentinos Nueva Sión y La Opinión, etcétera), cofundador de la editorial Altalena, padre de la actriz Cecilia Roth y del cantante Ariel Roth, reeditó en 2005, en Hebraica Ediciones, su Chistes judíos que me contó mi padre, que firmó con seudónimo: Abraham Enberg. Tras ese título tan explícito ¿qué otra cosa podemos encontrar sino chistes sobre judíos? Aunque, como confiesa el autor en la contraportada, su padre jamás le contó un chiste…

He seleccionado tres de esos chistes por su chispa y brevedad. Espero que os hagan sonreír.

 


Errar es humano

Tel Aviv. Son las tres de la mañana y suena el teléfono. Atiende alguien con el típico acento judeo-alemán.

-Aló -dice.

Les responde otra voz con el mismo acento:

-¿Hablo con el uno, uno, uno?

-No, señor. Usted está hablando con el once, once, once.

-Perdone la equivocación. Lamento profundamente haberle despertado a estas horas.

-No se preocupe, mi amigo. Igual tenía que levantarme para atender al teléfono.

 

La historia se repite

-Rabino -dice el presidente de la comunidad-. Me he enterado de que tiene el propósito de dejarnos.

-Es cierto, señor. Pero no se preocupe. Mi reemplazante es una persona mucho más culta e inteligente que yo.

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-Justamente eso es lo que me preocupa. Exactamente lo mismo nos prometió su predecesor

 

Gozar en la eternidad

Los ancianos judíos se reunían todas las noches para estudiar el Talmud. A veces la aridez del texto obligaba a una pausa. Pero no se dilapidaba el tiempo. El diálogo se hacía más íntimo y los sueños personales, los anhelos místicos más profundos formaban parte de las confidencias nocturnas. El más allá estaba siempre presente.

-Cuando muera -dijo el Rabí Meir-, me gustaría tener mi tumba junto a la de Abraham, padre del pueblo judío.

-A mí me gustaría estar al lado del rey Salomón -dijo el Rabí Jacob.

-Y a mí -agregó Rabí Nissim-, junto al Rabí Akkiva, el gran sabio.

-¿Y a ti? -le preguntaron al joven estudiante Jaime Bercovich-. ¿Dónde te gustaría descansar?

-¿A mí? ¿Junto a la hija del portero.

-¿Cómo junto a la hija del porteo? Si está vida.

-¡Justamente por eso!

 

 

Abraham Enberg, Chistes judíos que me contó mi padre (Hebraica Ediciones, Madrid, 2005).

 

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