Microrrelato de Martha Cerda: Inventario

microrrelato, martha cerda
Escritora Martha Cerda. Fuente de la imagen

INVENTARIO

Martha Cerda 

(microrrelato)

Mi vecino tenía un gato imaginario. Todas las mañanas lo sacaba a la calle, abría la puerta y le gritaba: “Anda, ve a hacer tus necesidades”. El gato se paseaba imaginariamente por el jardín y al cabo de un rato regresaba a la casa, donde le esperaba un tazón de leche. Bebía imaginariamente el líquido, se lamía los bigotes, se relamía una mano y luego otra y se echaba a dormir en el tapete de la entrada. De vez en cuando perseguía un ratón o se subía a lo alto de un árbol. Mi vecino se iba todo el día, pero cuando volvía a casa el gato ronroneaba y se le pegaba a las piernas imaginariamente. Mi vecino le acariciaba la cabeza y sonreía. El gato lo miraba con cierta ternura imaginaria y mi vecino se sentía acompañado. Me imagino que es negro (el gato), porque algunas personas se asustan cuando imaginan que lo ven pasar.

Una vez el gato se perdió y mi vecino estuvo una semana buscándolo; cuanto gato atropellado veía se imaginaba que era el suyo, hasta que imaginó que lo encontraba y todo volvió a ser como antes, por un tiempo, el suficiente para que mi vecino se imaginara que el gato lo había arañado. Lo castigó dejándolo sin leche. Yo me imaginaba al gato maullando de hambre. Entonces lo llamé: “minino, minino”, y me imaginé que vino corriendo a mi casa. Desde ese día mi vecino no me habla, porque se imagina que yo me robé a su gato.

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2 comentarios en “Microrrelato de Martha Cerda: Inventario

  1. Hola, buenos dias. Soy estudiante de bachillerato y el otro dia en clase me pusieron este relato de Martha. El inventario. Y nos pusieron algunas preguntas en el texto. La verdad el texto parecia un poco confuso y entre amigos se creó un gran debate. Unos piensan que el gato existe imaginariamente por el vecino y que luego el narrador se acaba volviendo loco. Yo pienso que es el narrador el que se lo inventa todo desde el primer momento. Unos piensan que el gato no existe, que el segundo vecino esta tambien esta loco…. Y hemos llegado a tal punto que nos gustaría mucho saber su opinión a cerca de esto. Y saber cual es la historia o la respuesta realmente. a usted le importaría decirme que pasa de verdad en la historia?? Muchas gracias por su atención. Saludos desde España

  2. Hola, Beli.

    No creo que a la autora le preocupe mucho la literalidad de los hechos, es decir, si el gato existe o no. Lo que plantea, en mi opinión, es un juego literario en el que la ficción (lo imaginario) convive con la realidad; al final ambos se sitúan en el mismo plano. Si nos atenemos a sus palabras, el gato no existe, es meramente una ilusión del vecino. (La autora se encarga de apuntalar su narración con el adverbio “imaginariamente” y con el verbo “imagino”). Lo que ocurre es que el vecino es rarito, pero también lo es el personaje narrador, que le dedica tanto tiempo de observación a un suceso tan extraño. Este último, en un ejercicio de mimetismo, acaba participando en el juego y le llama (“minino, minino”) e imagina que se va con él. Aquí los dos personajes se ponen al mismo nivel (el de lo imaginario) para que la narración sea exitosa.

    En resumen, si lo leemos fuera de las coordenadas del juego literario y nos atenemos a lo que está estrictamente en el texto, el gato no existe, es imaginario, un producto de la mente del vecino y después del propio narrador. Pero lo importante, creo, no es el gato en sí sino el juego literario.

    Espero haberte ayudado. (Ignoro cuál sería la explicación de la autora…).

    Saludos

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