El trabajo diario y la inspiración, según Charles Baudelaire

Charles Baudelaire (1821-1867)

 

Baudelaire, empeñado en ser sublime sin interrupción, tuvo la deferencia de dejar escritas ciertas recomendaciones para “jóvenes literatos” que también ansiaban -y ansían- ser sublimes.

Esto es lo que uno de los grandes malditos de las letras francesas escribió sobre “el trabajo diario y la inspiracion”.


La orgía ya no es la hermana de la inspiración, hemos roto con este pariente adúltero. La exaltación rápida y la debilidad de algunas bellas naturalezas atestiguan contra este odioso prejuicio.

Una alimentación muy nutritiva y regular es la única cosa que necesitan los escritores fecundos. La inspiración es decididamente la hermana del trabajo diario. Estos dos contrarios no se excluyen más que los restantes contrarios que constituyen la naturaleza. La inspiración obedece, como el hambre, como la digestión, como el sueño. En el espíritu hay, sin duda, una especie de mecánica celeste, de la cual no es necesario avergonzarse, sino sacar el provecho más glorioso, como los médicos de la medicina del cuerpo. Si se quiere vivir en una contemplación obstinada del mañana, el trabajo diario servirá para inspirarlo, como una escritura legible sirve para esclarecer el pensamiento y como el pensamiento sereno y poderoso sirve para escribir legiblemente; el tiempo de las malas escrituras ha quedado atrás.

Charles Baudelarie

 

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