Cuento breve recomendado: «Un cuento muy corto», de Ernest Hemingway

En las últimas horas de una tarde calurosa lo llevaron a la azotea desde donde podía dominar toda la ciudad de Padua. Las chimeneas se perfilaban sobre el cielo. La noche tardó poco en llegar y entonces aparecieron los proyectores. Los otros bajaron al balcón, llevándose las botellas. Hasta donde estaban Luz y llegaba el bullicio. Luz se sentó en la cama. Estaba fresca y lozana en la noche cálida.