Cuento de Ernesto Bustos Garrido: Un paso en falso

 

Cuento de Ernesto
Cupido y Psique, de Jacques Louis David. Fuente de la imagen

Cuento de Ernesto Bustos Garrido: Un paso en falso 

Los dos hombres entraron juntos al baño. Sus mujeres se habían quedado en el comedor después de una cena grata y algo regada. Los maridos trabajaban en la misma radio y era la primera vez que salían juntos a comer. La velada de esa noche estaba por concluir. Restaba solamente que el mozo les llevara los bajativos y después la cuenta. Se suponía que ambos profesionales llevaban un matrimonio feliz.

En el baño los dos estaban solos. Por la puerta se filtraban los sones de una orquesta y las voces de tres hombres que pasaban. Mauricio, parado frente a su urinario, exhaló con fuerza el aire de sus pulmones en un gesto de alivio –qué duda cabía– mientras su vejiga se vaciaba apresurada dentro del sanitario.

Carlos se aproximó por detrás y allí permaneció en silencio, estático, como un árbol plantado en la ladera de un cerro, con raíces retorcidas y profundas. Mauricio lo vio acercarse a través del espejo. Le extrañó que su compañero de trabajo no aliviara su cuerpo tal cual él lo hacía.

–¿Qué hay? –le preguntó por preguntar.

Carlos no respondió, y en cambio dio dos pasos y se le situó al lado de su compañero, simulando que él también evacuaría. Sin embargo, no lo hizo, pero sí alargó su mano hacia la entrepierna del joven locutor, que en ese instante sacudía su miembro para guardarlo.

Mauricio dio un salto atrás, asustado, sorprendido.

–¿Qué te pasa, huevón? –le dijo.

Carlos no pudo responder. Turbado por completo, se cubrió su rostro con ambas manos y comenzó a lamentarse tristemente. En un momento intentó echarle los brazos al cuello, mientras le decía:

-Perdóname, Mauricio, amigo, perdóname por Diosito santo. Creo que me equivoqué. Soy un miserable. Estoy enfermo. Perdóname, por favor…

Mauricio lo miró con compasión más que con enojo. Carlos trató de tomarle las manos. El joven locutor se lo impidió, y le dio un suave empujón en el pecho.

–Tranquilo.

Entonces apareció la rabia y se esfumó la compasión. Luego de revisar su ropa, Mauricio endilgó sus pasos hacia la puerta de salida del baño, fue la caja a pagar la cuenta, pasó a buscar a su esposa, y no le habló nunca más.

 

Ernesto Bustos Garrido Ernesto Bustos Garrido (Santiago de Chile) es periodista de la Universidad de Chile, donde impartió    clases así como en la Pontificia Universidad Católica de Chile y en la Universidad Diego Portales. Ha  trabajado en diversos medios informativos, fundamentalmente en La Tercera de la Hora. Fue editor y  propietario de las revistas Sólo Pesca y Cazar&Pescar.

 Amante de los viajes y de la escritura, admira a Pablo Neruda, Gabriela  Mistral, Nicanor Parra,  Vicente Huidobro, Francisco Coloane, Ernest Hemingway, Cervantes, Vicente Blasco Ibáñez, Pérez  Galdós, Ramiro Pinilla, Vargas Llosa, García Márquez, Jorge Luis Borges y Juan Rulfo.

 

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