El Diario Down: Subnormales

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Pirámides de Egipto. Fuente de la imagen

El Diario Down: Subnormales

Dicen que Napoleón, extasiado ante la colosal imagen de las Pirámides de Egipto, no pudo reprimir una frase lapidaria destinada a sus tropas (y a la posteridad): “Recordad que, desde lo alto de las pirámides, cuarenta siglos os contemplan”. Y sin embargo un amigo mío, de turismo ante la misma estampa, le preguntó a su hijo qué le parecían las pirámides y el chaval se limitó a contestar con cierta desgana: “Grandes”. El ser humano es así: lo que para unos es bandera para otros no pasa de ser un simple trapo.

Pensé en esta pequeña anécdota cuando, semanas atrás, vi el polémico vídeo de Javier Nart, extraído de una tertulia televisiva, Las Mañanas de Cuatro, en la que tachaba a los niños con el síndrome de Down de “subnormales”. Se supone que como padre de un bebé con el síndrome de Down (cada vez menos bebé: está a punto de cumplir dieciséis meses) debería haber puesto el grito en el cielo. No lo hice. Me limité a recordar al apático hijo de mi amigo, para quien las milenarias Pirámides de Egipto no pasan de ser una simple mole de piedra. La diferencia es que mientras el chaval no insistió en degradar verbalmente a tan emblemático monumento, Nart se enfadó mucho porque el resto de los contertulios se negaron a secundarle en el uso del adjetivo “subnormal” con el que él describe a las personas que tienen un cromosoma 21 de más.

Nart nos asegura que quiere mucho a su cuñado, pero se encabrona –esa es la palabra certera y no otra– cuando le afean la elección de dicho adjetivo. ¿Contradicción? Evidentemente. Hay ciertas normativas lingüísticas en la sociedad, muy claras para el común de los mortales, que nos hacen consensuar el significado de adjetivos más habituales. Por ejemplo, podemos decir sin miedo a equivocarnos que un barco transatlántico es algo grande (aunque no tanto como las citadas Pirámides de Egipto) y un átomo, algo diminuto. Pues bien, hasta el más ignorante sabe que en el marco normativo de la lengua castellana el adjetivo “subnormal” se usa como un insulto. Aceptamos, como afirma Nart, que cambiar las palabras no modifica la dura realidad, pero, caray, no se trata de emboscar la realidad, sino de hacerla más amable. Y la mejor manera de mostrarle nuestro cariño a esos seres queridos que tienen el síndrome de Down no es precisamente confinándolos en un adjetivo que tradicionalmente se entiende como un agravio.

El DRAE establece, en una acepción única, que “subnormal” es una persona “que tiene una capacidad intelectual inferior a lo normal”. Si damos esta definición por válida (con todos los matices que queramos añadir), el señor Nart está en lo cierto. Ahora bien, nos encontramos ante uno de esos casos paradójicos en los que el empleo acertado de un vocablo no puede ser más desacertado. Desacertado porque “subnormal” hiere la sensibilidad de las personas con el síndrome de Down y también la de sus padres, familiares y amigos; y porque, además, el adjetivo es de lo más arbitrario e injusto. Yo al menos, cuando estoy con mi hijo –y en esto coinciden la inmensa mayoría de las personas que lo han tratado–, no veo a un subnormal sino a un ser adorable, una fuente de felicidad inagotable. Nart insistirá en que las palabras no cambian la realidad, y aquí debo responder contundentemente que si escribo “un ser adorable” y “fuente de felicidad inagotable” no hago sino ajustarme a esa estricta realidad que él pretende abrazar a toda costa, incluso mediante el empleo de palabras gruesas.

Por su empeño de reducir a las personas con trisomía del 21 con el estigma de “subnormales” no me queda más remedio que pensar que, pese a sus grandes dotes intelectuales, Javier Nart es una persona con una capacidad lingüística y de empatía notablemente inferior a lo normal.

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francisco rodriguezFrancisco Rodríguez Criado: escritor, corrector de estilo, profesor de talleres literarios y creador del blog Narrativa Breve. Ha publicado novelas, libros de relatos, obras de teatro y ensayos novelados. Sus minificciones han sido incluidas en algunas de las mejores antologías de relatos y microrrelatos españolas: El cuarto género narrativo. Antología del microrrelato español (1906-2011). Ed. Irene Andrés-Suárez (Cátedra, Madrid, 2012),Velas al viento. Ed. Fernando Valls (Los cuadernos del vigía, Granada, 2010), La quinta dimensión (Universidad de Extremadura, Mérida, 2009), Soplando vidrio y otros estudios sobre el microrrelato español. Ed. Fernando Valls (Páginas de Espuma, Madrid, 2008), Histerias breves (El problema de Yorick, Albacete, 2006), Relatos relámpago (ERE, Mérida, 2006), etcétera. Es autor de El Diario Down, donde narra en primera persona sus experiencias como padre de un bebé con el Síndrome de Down. 

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1 comentario en “El Diario Down: Subnormales”

  1. He tenido que ver el vídeo porque de un señor como Nart tan culto, inteligente y preparado para la vida no me cabía en la cabeza que hubiera saltado ese exhabrupto. Un hombre liberal, progresista, tolerante para qué se mete en esos berengenales para defender el aborto. El aborto sí, pero los que han nacido también. Tanto respeto se merece el que opta por lo uno como por lo otro porque de lo contrario lo que somos se define con una palabra: Totalitarios.

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