Microrrelato escondido de Lajos Zilahy: Viaje final con mi padre

 

Lajos Zilahy, microrrelato escondido
Portada de El alma se apaga, de Lajos Zilahy

Microrrelato escondido de Lajos Zilahy: Viaje final con mi padre

Son las seis de la mañana. Otoño, noviembre. Afuera, empieza a amanecer. El tío Sámi barre el patio. La escoba de ramas, al frotar la tierra, produce un ruido frío y áspero. No he dormido en toda la noche, y ahora estoy levantado para hablar por última vez a mi padre.

Papá yace en la oficina. Todos los muebles han sido quitados; las paredes están cubiertas con colgaduras negras, y el ataúd está colocado en el centro de la estancia.


Entro en puntillas a la fría cámara y me quedo de pie contemplando a mi padre. El féretro está colocado de tal modo que la débil luz que penetra por la ventana ilumina el pálido rostro. Su frente parece estar más combada; en sus cabellos caídos hacia atrás hay canas que antes no había visto. Afuera las enrojecidas nubes del alba otoñal vuelan apresuradas y, por contraste, parece que el piso se estremece bajo mis pies y que esta tenebrosa estancia, con mi padre y conmigo, navega hacia quién sabe qué eternidad maravillosa, cuyo misterio presiento infinitamente próximo. 

Contemplo el rostro de mi padre, sus extraños y hermosos rasgos, la manchita azul debajo del labio, y no experimento ni miedo ni dolor algunos. Este viaje raudo, silencioso y continuo, en que vamos dejando atrás las nubes doradas que veo pasar por la ventana, me parece sencillo y portentoso.

Sí. Mi padre navega hacia el infinito y yo lo acompaño un largo trozo del camino. Me siento como incorpóreo –después de tantas noches sin dormir y con la carne y los nervios fatigados–, de pie ante este ataúd, en este silencio y esta soledad inalterables, deslizándome con él en el eterno viaje. Me viene un pequeño vahído y cierro un momento los ojos; pero la experiencia me es grata, porque me da la impresión de que ahora puedo continuar acompañando a papá en este viaje callado y oscuro, cuyo objeto y cuyo sentido desconozco, y de que no existen ninguna fuerza ni obstáculo que ahora puedan detenernos en el camino.

Escucho el chirrido de la escoba en el patio. ¡Qué extraño que papá no pueda oír nunca más ese ruido! Es el único rumor que me dice que aún estoy vivo y que aún pertenezco a la tierra, de la cual mi padre está en este instante tan lejos como las estrellas.

Y oigo el rasguñar de una escoba, que él no escuchará nunca más.  

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 [Extraído de la novela de Lajos Zilahy El alma de apaga. El título del fragmento es del compilador. Ernesto Bustos Garrido.]

Breve reseña biográfica de Lajoz Zilahy

Lajos Zilahy, hijo de una familia de pequeña nobleza húngara, nació en 1891 en Nagy-Szalonta, localidad transilvana perteneciente al Imperio Austro-húngaro. Estudió Derecho en Budapest, antes de servir en el ejército imperial durante la Primera Guerra Mundial, donde combatió en el frente ruso, experiencia que le sirvió para escribir una de sus obras más afamadas: “Dos cautivos” (1926). En los años veinte, a partir del éxito de “Primavera mortífera” (1922), se centra tanto en su carrera como dramaturgo y novelista (muchas de sus obras fueron adaptadas al cine) como en la de periodista (fue corresponsal en París y Londres).

En 1930 se casa con Piroska Bárcy, hija del alcalde de Budapest, y prosigue su carrera literaria. En 1939 funda una productora de cine con la que realizará varias películas basadas en libros suyos. Políticamente opuesto al régimen fascista del Regente Horthy, cuando el país fue ocupado por los nazis en 1944, tuvo que esconderse con su mujer y su hijo Mihály. Al acabar la guerra fue nombrado Presidente de la Sociedad húngaro-soviética de las Artes y las Ciencias, pero sus convicciones democráticas lo forzaron al exilio, en 1948, junto a su amigo, el también conocido novelista, Sándor Márai.

En Nueva York escribe su gran trilogía sobre las vicisitudes de una familia noble húngara, los Dukay, que abarca siglo y medio, entre 1814 y 1953 (El siglo feliz, Crepúsculo cobrizo y El ángel del odio). Sus obras se difundieron como auténticos best-sellers por todo el mundo durante varias décadas del siglo XX, alcanzando ventas millonarias, principalmente en España. Lajos Zilahy murió en 1974 en Novi-Sad (Serbia, que formaba entonces parte de Yugoslavia).

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Ernesto Bustos Garrido Ernesto Bustos Garrido (Santiago de Chile) es periodista de la Universidad de Chile, donde impartió    clases así como en la Pontificia Universidad Católica de Chile y en la Universidad Diego Portales. Ha  trabajado en diversos medios informativos, fundamentalmente en La Tercera de la Hora. Fue editor y  propietario de las revistas Sólo Pesca y Cazar&Pescar.

 Amante de los viajes y de la escritura, admira a Pablo Neruda, Gabriela  Mistral, Nicanor Parra,  Vicente Huidobro, Francisco Coloane, Ernest Hemingway, Cervantes, Vicente Blasco Ibáñez, Pérez  Galdós, Ramiro Pinilla, Vargas Llosa, García Márquez, Jorge Luis Borges y Juan Rulfo.

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