Opiniones de un corrector de estilo: ¿Para qué sirve la puntuación?

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Iván Turguénev, puntuación, corrección de estilo
Iván Turguénev. Fuente de la imagen

Opiniones de un corrector de estilo: Para qué sirve la puntuación

Si quieres saber para qué sirve exactamente la puntuación, no tienes más que consultar valiosas definiciones, más o menos académicas, que están disponibles en manuales de gramática o libros de textos. Mi explicación, más pedestre, se condensa en tan solo nueve palabras: “la puntuación sirve para no volver loco al lector”. Que no es poca cosa.

Comprender el sentido de un texto que está escrito con una puntuación deficiente es difícil, cuando no imposible. Prueba de ello, la omisión o la inserción innecesaria de una simple coma puede modificar ese sentido.

Voy a poner un ejemplo donde podría darse cierta confusión.

En el Preámbulo de El primer amor, de Iván Turgueniev (1819–1883), leemos estas líneas:

Los invitados se habían retirado hacía rato. El reloj dio las doce y media. En el salón sólo quedaron el dueño de la casa, Serguéi Nikoláievich y Vladimir Petróvich.

Si el profesor preguntara en clase si es correcto escribir una coma después de “Serguéi Nikoláievich”, ¿qué dirían los alumnos? (Ya estoy escuchando argumentos a favor y en contra…). Pues bien, si me preguntaran a mí, diría: “No lo sé. Puede que sí, puede que no. Depende de lo que pretenda transmitir el autor”.

El uso de la coma después de “Serguéi Nikoláievich” indicaría que estamos ante dos personajes: Serguéi Nikoláievich, que resulta ser el dueño de la casa, y Vladimir Petróvich. Sin la coma, tenemos tres personajes: el dueño de la casa (por ahora innominado), Serguéi Nikoláievich y Vladimir Petróvich.

El uso o la ausencia de esa coma, como veis, otorga distintos significados a la frase. Si escribimos la coma, “el dueño de la casa” se convierte en un inciso explicativo que atañe a Serguéi Nikoláievich. Si no la escribimos, “el dueño de la casa” se convierte en otro elemento más de la enumeración de los personajes.

Por cierto, si cambiamos de ubicación “el dueño de la casa” y lo escribimos después de Serguéi Nikoláievich, estaríamos en la misma disyuntiva. Es la coma quien marca la pauta, no la ubicación de los nombres de los personajes.

Resumiendo, el uso o la omisión de la coma va a generar dos frases posibles:

En el salón sólo quedaron el dueño de la casa, Serguéi Nikoláievich y Vladimir Petróvich [tres personajes].

En el salón sólo quedaron el dueño de la casa, Serguéi Nikoláievich, y Vladimir Petróvich [dos personajes: Serguéi Nikoláievich, que es casualmente el dueño de la casa, y Vladimir Petróvich].

A quien quiera saber cuántos personajes intervienen en esta primera escena de El primer amor, de Iván Turguéniev, les invito a leer la novela…

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francisco rodriguezFrancisco Rodríguez Criado: escritor, corrector de estilo, profesor de talleres literarios y creador del blog Narrativa Breve. Ha publicado novelas, libros de relatos, obras de teatro y ensayos novelados. Sus minificciones han sido incluidas en algunas de las mejores antologías de relatos y microrrelatos españolas: El cuarto género narrativo. Antología del microrrelato español (1906-2011). Ed. Irene Andrés-Suárez (Cátedra, Madrid, 2012),Velas al viento. Ed. Fernando Valls (Los cuadernos del vigía, Granada, 2010), La quinta dimensión (Universidad de Extremadura, Mérida, 2009), Soplando vidrio y otros estudios sobre el microrrelato español. Ed. Fernando Valls (Páginas de Espuma, Madrid, 2008), Histerias breves (El problema de Yorick, Albacete, 2006), Relatos relámpago (ERE, Mérida, 2006), etcétera. Es autor de El Diario Down, donde narra en primera persona sus experiencias como padre de un bebé con el Síndrome de Down. 

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2 comentarios en “Opiniones de un corrector de estilo: ¿Para qué sirve la puntuación?

  1. Y si el caso es acerca de tres personas, también se podría reescribir de la siguiente manera:
    Los invitados se habían retirado hacía rato. El reloj dio las doce y media. En el salón sólo quedaron Serguéi Nikoláievich, Vladimir Petróvich y el dueño de la casa.
    porque
    Serguéi Nikoláievich, el dueño de la casa y Vladimir Petróvich. volvería a dejar alguna sombra de duda para los más distraídos.

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