El duro verano

 

playa, duro verano
Playa atestada. Fuente de la imagen

Señalado en el calendario como el periodo de vacaciones, el verano esconde una triste realidad bajo su falsa sonrisa: rara vez concede lo que promete. Estamos deseando que llegue para lucir tipito… pero la dieta exprés de turno casi nunca funciona; pretendemos recuperar el tiempo perdido con nuestra pareja después de un año tenso… pero las estadísticas aseguran que tras las duras vacaciones los divorcios se disparan; anhelamos viajar a ese destino paradisíaco… que siempre está en los antípodas.

El verano es, en definitiva, un halcón disfrazado de paloma. El mes vacacional se presenta para muchos como la única razón de ser tras once meses soportando a un jefe para quien todos los días de la semana son lunes. Luego viene la decepción, descubrir que ese huequecito al fondo de la oficina, ese microcosmos gris y rutinario pero exento de contrariedades de última hora, no es tan malo. Algunos, ay, se enteran tarde de que la rutina no es el problema sino la solución.

Viajar es complicado y caro. Hay que armarse de valor para consumir las pocas energías sobrantes en la estrechez de un avión, en ese hotel que apenas pisamos o en ese museo del que nada recordaremos un par de días después.

Los más escépticos saben que las mejores vacaciones son las que uno pasa trabajando mientras el cónyuge, los hijos, los perros y el periquito veranean en algún lugar remoto. El paraíso se revela, modesto, en el parque del barrio. Allí, sentado en un banco a medianoche, el urbanita inteligente y solitario puede deleitarse con el trinar de los pájaros mientras escucha, feliz, cómo los ilusos planifican sus vacaciones.

Francisco Rodríguez Criado

(Artículo publicado en El Periódico Extremadura el miércoles, 8 de julio de 2015).

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francisco rodriguezFrancisco Rodríguez Criado: escritor, corrector de estilo, profesor de talleres literarios y creador del blog Narrativa Breve. Ha publicado novelas, libros de relatos, obras de teatro y ensayos novelados. Sus minificciones han sido incluidas en algunas de las mejores antologías de relatos y microrrelatos españolas: El cuarto género narrativo. Antología del microrrelato español (1906-2011). Ed. Irene Andrés-Suárez (Cátedra, Madrid, 2012),Velas al viento. Ed. Fernando Valls (Los cuadernos del vigía, Granada, 2010), La quinta dimensión (Universidad de Extremadura, Mérida, 2009), Soplando vidrio y otros estudios sobre el microrrelato español. Ed. Fernando Valls (Páginas de Espuma, Madrid, 2008), Histerias breves (El problema de Yorick, Albacete, 2006), Relatos relámpago (ERE, Mérida, 2006), etcétera. Es autor de El Diario Down, donde narra en primera persona sus experiencias como padre de un bebé con el Síndrome de Down. 

 

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