Entrevista a Agustín Lozano de la Cruz

 

Todo es falso salvo alguna cosa. Iconografía de un país

LAS ENTREVISTAS DE NARRATIVA BREVE

Agustín Lozano de la Cruz

Todo es falso, salvo alguna cosa (Verkami Proyectos, 2015)

Autores: Agustín Lozano de la Cruz y Francisco Blanco. Prólogo: Isaac Rosa

Entrevista: Miguel Bravo Vadillo

 

Acaba de ver la luz Todo es falso, salvo alguna cosa: iconografía de un país, un libro que, combinando imágenes icónicas con textos alusivos, hace un recorrido gráfico por la actualidad sociopolítica española, analizando y diseccionando la identidad de los españoles, de sus símbolos, de sus filias y de sus fobias. Todo es falso, salvo alguna cosa nace de politocracia.es (blog seleccionado como finalista de los “Premios 20 blogs” del diario 20 Minutos), y sus autores son el diseñador gráfico Francisco Blanco y el escritor Agustín Lozano de la Cruz; además, cuenta con un prólogo del novelista Isaac Rosa.

Hoy hablamos con Agustín Lozano de la Cruz. Este madrileño de 39 años es autor de las novelas Guerra ha de haber y La última sombra. También es colaborador y, según sus propias palabras, azote del pensamiento único en politocracia.es. Agustín Lozano es, además, el propietario de la librería Tusitala, situada en el casco antiguo de Badajoz. Los interesados pueden saber más sobre él en su blog:

 

Miguel Bravo Vadillo: Empecemos por el principio: ¿Qué es politocracia.es y cómo nace Todo es falso, salvo alguna cosa?

Agustín Lozano de la Cruz: Politocracia es un blog, dirigido por Francisco Blanco, donde varios colaboradores analizamos la actualidad política a través de artículos de opinión, con el apoyo de ilustraciones y de infografías. Todo es falso salvo alguna cosa nace precisamente de esta colaboración, del momento en el que Francisco Blanco me propone trabajar en un libro que reflexione sobre los iconos y los símbolos de la reciente decadencia nacional.

M.B.V.: Unamuno presumía de ser español incluso de profesión, y se quejaba de que le dolía España. A los españoles de hoy ¿qué debe dolernos más de esta España en que nos ha tocado vivir? Los millones de parados que buscamos empleo en este país ¿podemos aspirar a una profesión distinta de la de ser español (español en paro, se entiende)?

A.G.C.: En estos tiempos se me vienen mucho a la cabeza estos versos de Gil de Biedma, de los que también hablamos más adelante: “Pido que España expulse a esos demonios / Que la pobreza suba hasta el gobierno / Que sea el hombre el dueño de su historia”. La cuestión no es tanto la España que nos ha tocado vivir, sino la España a la que podemos llegar si conseguimos cambiar el país. Tenemos que aspirar a transformar España, ya está bien de resignación. Hay una resignación en Unamuno o Machado, que por otra parte representaban lo mejor de España, con la que hay que terminar.

Todo es falso salvo alguna cosa

 

M.B.V.: Estamos acostumbrados, me temo, a que los partidos políticos venzan en las elecciones sin convencer durante sus legislaturas. Sin embargo, a la hora de votar somos incapaces de abandonar la órbita de un bipartidismo que nos ofrece el mismo menú con diferentes marcas. ¿Por qué los españoles no somos capaces de salir de esa órbita bipartidista?, ¿es que vale más lo malo conocido?

A.G.C.: Por suerte, contesto a esta pregunta cuando las elecciones del 20 de diciembre ya se han celebrado. No queríamos creerlo, pero resulta que sí somos capaces de romper la trampa del bipartidismo: más de cinco millones de españoles votaron a finales de 2015 a una opción política que no existía a principios de 2014. Es increíble, pero cierto, y lo veremos en los libros de Historia de aquí a poco.

M.B.V.: Hace casi veinte años que Pierre Bordieu publicó su célebre ensayo Sobre la televisión. En él, y a pesar de su análisis crítico y exhaustivo, Bordieu confesaba que tenía la esperanza de que la televisión llegara algún día a convertirse en un instrumento de democracia directa y no de opresión simbólica. ¿Qué opinas tú sobre la televisión de nuestro tiempo?

A.G.C.: Me parece un instrumento de comunicación obsoleto, frente a la omnipresencia de internet. También lo es la prensa escrita, por desgracia, con el agravante de que cada vez se leen menos periódicos, mientras que la televisión sigue llegando masivamente a los hogares. Es curioso, porque ver televisión en la era de las redes sociales y de las series online resulta como si en la era del automóvil nos empeñáramos en seguir circulando como en el siglo diecinueve, en coches de caballos.

M.B.V.: Y ya hace más de cien años que Tolstoi escribió Contra aquellos que nos gobiernan, un ensayo excepcional donde arremetía contra los abusos de la clase política y financiera, así como contra todos aquellos intelectuales que actuaban de manera cómplice con un sistema que perseveraba en la explotación y la desigualdad. “Muchas naciones –escribe el célebre novelista ruso– han recibido cartas constitucionales para hacer creer a los hombres que es su propia voluntad la que produce las leyes del país. Pero todo el mundo sabe que en todos los Estados, bien estén gobernados por un déspota o se crean libres (…), la ley no emana de la voluntad nacional, sino del capricho de los hombres que están en el poder, y que, en todas partes y siempre, ésta (se refiere a la ley) es lo que debe ser para servir a los intereses de los gobernantes”. “En ningún país del mundo –continúa en otra parte– el voto del parlamento puede tomarse como expresión efectiva de la voluntad del pueblo”. Pues bien, la Constitución Española afirma que la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado; entonces, ¿por qué el pueblo español ni pincha ni corta en asuntos de Estado?

A.G.C.: La respuesta la da el propio Tolstoi en las palabras que citas. Considero evidente que la democracia representativa no es mucho más que el envoltorio con el que se nos impone el capitalismo. Hay una apariencia de derechos y libertades que sólo se hace efectiva si no se contrapone al capitalismo y a sus beneficiarios. En caso contrario no se aplican.

M.B.V.: ¿La Constitución de 1978 está llena de lagunas porque es papel mojado, o es papel mojado porque está llena de lagunas? ¿Es, o debería ser, intocable el texto constitucional? ¿El hombre se hizo para la ley, o la ley se hizo para el hombre? ¿Es nuestra democracia una especie de dictadura perfecta?

A.G.C.: Yo no diría tanto, porque la democracia representativa, por muy mejorable que sea, permite la contestación popular mediante el voto. Normalmente ese voto no sirve para mucho, puesto que el receptor del mismo, es decir, el partido político, está perfectamente integrado en el sistema y no lo cuestiona en absoluto. Pero, como se ha visto en las últimas elecciones, al menos en España ha surgido un nuevo actor que lo pone todo patas arriba. En cuanto a la Constitución de 1978, en Todo es falso salvo alguna cosa decimos que “una constitución es un relato con múltiples autores, la única novela con permiso para ser reescrita, matizada, enmendada, superada”. El gran problema de la Constitución es que no se aplica. Sostiene Julio Anguita que lo verdaderamente revolucionario en este país sería aplicar la Constitución en toda su amplitud, y que los diferentes gobiernos del bipartidismo se han movido siempre fuera del ámbito de la Carta Magna, practicando políticas anticonstitucionales. Ése es el auténtico problema.

M.B.V.: En tu libro hablas de la España de charanga y pandereta, pero también de Antonio Machado (autor del célebre verso). Y nos recuerdas aquellos versos de Biedma, que dicen: “De todas las historias de la Historia/ sin duda la más triste es la de España/ porque termina mal (…)”. Y esto será así, añade el poeta, hasta que el hombre sea el dueño de su historia. Pero ¿cómo puede el pueblo español ser el dueño de su historia en un mundo (ya que este mal no solo afecta a España) que más bien parece un casino regentado por mafiosos, y donde siempre gana la banca? ¿Crees que España (esa España de charanga y pandereta) tiene demasiadas tradiciones “sagradas” e inútiles que actúan en contra de nuestros propios intereses políticos? ¿Hay, por otra parte, demasiadas instituciones públicas de adorno, a modo de peineta? ¿Para cuándo la nueva España de la que habla Machado, una España donde las ideas triunfen sobre las tradiciones?

A.G.C.: Machado también afirma que “hoy es siempre todavía”. Aún estamos a tiempo de regenerar la vida política española, y con ella el país entero y nuestras condiciones de vida. Pero esto no se conseguirá en el breve plazo del frenético último año político que hemos vivido, ni mucho menos. Los cambios profundos son lentos, hay al menos una generación entera de españoles que no los apoya ni los comprende, que se aferran al “virgencita que me quede como estoy”. Y hay también una coyuntura internacional marcadamente reaccionaria a estos cambios, hay unas élites postradas ante el capital que van a oponerse con todas sus fuerzas al cambio. No olvidemos que estas élites son capaces de humillar la voluntad de una nación entera, caso de Grecia, y de realizar un golpe de Estado encubierto para colocar un gobierno que no ha votado nadie, caso de Italia.

M.B.C.: Noam Chomsky define una sociedad democrática como una sociedad donde la gente tiene a su alcance los recursos para participar de manera significativa en la gestión de sus asuntos particulares; además, los medios de información en una sociedad de estas características –continúa diciendo el pensador estadounidense– deben ser libres e imparciales. Sin embargo, según sus propias palabras, la idea de democracia que parece prevalecer sobre nuestra sociedad es aquella en la que no debe permitirse a la gente que se haga cargo de sus propios asuntos, a la vez que los medios de información están fuerte y rígidamente controlados. Según el propio Chomsky, nuestros dirigentes tienen una idea muy clara de lo que debería ser la democracia: “un sistema en el que la clase especializada está entrenada para trabajar al servicio de los amos, de los dueños de la sociedad, mientras que al resto de la población se le priva de toda forma de organización para evitar así los problemas que pudiera causar. La mayoría de los individuos tendrían que sentarse frente al televisor y masticar religiosamente el mensaje, que no es otro que el que dice que lo único que tiene valor en la vida es poder consumir cada vez más y mejor y vivir igual que esa familia de clase media que aparece en la pantalla”. Esta última es la idea de democracia que interesa a la comunidad de las finanzas, a los amos del capital, que, al decir de  Chomsky, son los que detentan el poder real en todos los Estados. ¿Tú crees que algún día podrá imponerse una verdadera democracia y una verdadera justicia sobre el poder del dinero?

A.G.C.: Siempre que creamos en ello, sí. El peligro es regodearnos en la resignación y el victimismo, que conducen a la inacción. El lema “sí se puede” es toda una declaración de intenciones, es un grito de guerra performativo, por así decirlo: el hecho de pronunciarlo rompe con la situación dada y crea la aspiración a un nuevo orden, a una transformación social que reconocemos como necesaria aunque no sepamos todavía vertebrar. Por otra parte, el uso de la televisión, tan efectivo, para denunciar la injusticia y la corrupción demuestra que se les puede dar la vuelta a los instrumentos del poder y utilizarlos en beneficio de quienes por regla general son sojuzgados por ellos. Queda mucho camino por recorrer, por supuesto, pero estamos ante una sociedad bastante menos manipulable que hace unas décadas. Un claro ejemplo: la rebelión cívica contra las mentiras del gobierno de Aznar tras los atentados del 11M fue posible gracias al uso de SMS y al acceso a medios de comunicación extranjeros a través de internet. Unos años antes probablemente nos habríamos creído que era ETA hasta el día de las elecciones. Unos años después, con las redes sociales y Whatsapp, me imagino que Acebes se lo habría pensado dos veces antes de sostener en público aquella mentira tan flagrante.

M.B.V.: El propio Chomsky escribe en su ensayo El control de los medios de comunicación que a la clase dirigente le interesa tener distraído a lo que esta, en cierto modo, considera “el rebaño desconcertado”, es decir, el pueblo. Transcribo sus palabras porque no tienen desperdicio: “El rebaño desconcertado es un problema. Hay que evitar que brame y pisotee, y para ello habrá que distraerlo. Será cuestión de conseguir que los sujetos que lo forman se queden en casa viendo partidos de fútbol, culebrones o películas violentas, aunque de vez en cuando se les saque del sopor y se les convoque a corear eslóganes sin sentido, como Apoyad a nuestras tropas. Hay que hacer que conserven un miedo permanente, porque a menos que estén debidamente atemorizados por todos los posibles males que pueden destruirles, desde dentro o desde fuera, podrían empezar a pensar por sí mismos, lo cual es muy peligroso ya que no tienen capacidad para hacerlo. Por ello es importante distraerlos y marginarlos (…). Se fabrica algún monstruo de primera línea del que hay que defenderse (…). Tenemos así uno de los métodos con el cual se puede evitar que el rebaño desconcertado preste atención a lo que está sucediendo a su alrededor, y permanezca distraído y controlado”. ¿Por qué crees tú que nuestros gobernantes quieren hacernos creer que el terrorismo es el principal problema que tiene Occidente (y también España)? ¿Es así realmente? ¿Qué podemos hacer los españoles para pensar por nosotros mismos cuando las más poderosas herramientas de control y propaganda están en manos de los defensores del sistema actual? ¿Quiénes no estamos de acuerdo con los fines a los que se destinan nuestros impuestos, deberíamos negarnos a pagarlos, desertar de la vida en sociedad e irnos a vivir a un bosque cercano, como hiciera Thoreau, para construir allí nuestra propia cabaña?

A.G.C.: Thoreau se fue al bosque de Walden para reflexionar y volver unos meses después a la vida en sociedad, y seguir combatiendo el orden establecido. Fue un paréntesis, no una deserción. Para darte por vencido tienes que pelear primero, y no sólo el primer asalto, hay que pelear hasta el final del combate. El caso de la utilización del terrorismo islamista como arma de distracción masiva por parte de los dirigentes occidentales es muy llamativo. Tras cada atentado se recortan nuestras libertades y se convierte el terrorismo en el tema principal de la agenda política y mediática, que es precisamente lo que pretenden los terroristas. Son el enemigo perfecto para la guerra permanente, como diría Orwell. Por eso hay que estar bien informados, y preocuparnos de informar a quienes nos rodean: para desmontar la propaganda del poder basta con señalar que una de las principales vías de financiación del terrorismo son los paraísos fiscales, contra los que nada se hace y que son también causa de otras injusticias que repercuten en nuestra vida diaria con mucho mayor impacto que un atentado terrorista. Por no hablar del negocio de las armas. Es decir, que si ponemos sobre la mesa la lucha contra los paraísos fiscales y la regulación del tráfico de armas estamos combatiendo severamente el terrorismo, pero resulta mucho más sencillo (a la par que inútil) reunirse en la Moncloa para firmar un pacto antiterrorista y salir en la foto. A veces el bipartidismo resulta ridículo, de tan previsible como es su comportamiento. Todavía estoy esperando a que alguno de los firmantes de dicho pacto (que engloba a varios partidos más, por cierto) explique a los españoles a qué se debe esa urgencia por introducir en nuestro código penal la “pena de prisión permanente revisable”. Por qué ahora, y no tras los atentados de Atocha, por ejemplo.

M.B.V.: Ya que hablas de ti mismo como “azote del pensamiento único”, ¿podrías decirnos qué es para ti el pensamiento único y por qué interesa tanto a los “verdaderos amos del mundo” (para utilizar una expresión de Ignacio Ramonet?

A.G.C.: Es el propio Ramonet quien actualiza la expresión “pensamiento único”, a partir de Marcuse y Schopenhauer. Podemos definirlo como ese intento constante de las élites por uniformizar el discurso e imponer límites muy estrechos para interpretar la realidad. Todo lo que se salga de esa visión cerrada es tachado de antisistema o de utópico. Tiene relación con el término TINA, que son las siglas de “thereis no alternative”, es decir, “no hay alternativa”. Lo estamos viendo en estos años de supuesta crisis: se nos dice continuamente que no hay alternativa a los recortes, a las privatizaciones, a la deriva neoliberal de la Unión Europea… es una doctrina muy peligrosa, porque evidentemente obedece a unos intereses muy concretos, a los de ese 1% de la población que domina al 99% restante. Sin embargo, no hay nada más liberador que escapar del pensamiento único y demostrar que hay alternativas, por supuesto que las hay. Comenzando por aquel “otro mundo es posible” que escuchamos a principios de la década pasada, hasta el actual “sí se puede” del que hablamos más arriba.

M.B.V.: Y, para terminar, es costumbre en Narrativa Breve que los entrevistados recomienden un cuento o un poema a nuestros lectores. Esperamos tu recomendación.

A.G.C.: A la hora de publicar Todo es falso salvo alguna cosa contamos con la colaboración de Isaac Rosa, que ha tenido la amabilidad de prologar la obra. Así que me parece oportuno corresponder aquí recomendando uno de sus cuentos. Isaac es más conocido como novelista, pero cada mes publica un relato en el periódico La Marea. Son cuentos pegados a la realidad, ácidos y directos al estómago del lector. Están recopilados en dos volúmenes, Compro oro y El puto jefe, ambos editados también por La Marea. Si tengo que destacar alguno de ellos, me quedo con Urgente, que está incluido en el segundo volumen. Es un gran relato.

Listado de entrevistas literarias publicadas en Narrativa Breve

 

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1 comentario en “Entrevista a Agustín Lozano de la Cruz

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