El cuento que le dio al Gabo su primer premio literario

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Gabriel García Márquez

El cuento que le dio al Gabo su primer premio literario

Por Ernesto Bustos Garrido (Corebo)

El Gabo nunca fue muy amigo de participar en concursos literarios, pero cuando era un mozalbete veinteañero y trabajaba en el diario vespertino El Nacional de Barranquilla (1953) se privó una noche de ir al bar a juntarse con los amigos y de un tirón, como lo confesara más tarde, escribió en una doliente máquina Remington un largo cuento que tituló “Un día después de un sábado”. Casi un año después, en 1954, lo envió al Concurso de Cuentos convocado por la Asociación Nacional de Escritores y Artistas de Colombia y obtuvo el primer lugar.

El jurado, muy idóneo según la crítica especializada, estuvo formado por Hernando Téllez, Daniel Arango, Rafael Maya, Próspero Morales Padilla y José Hurtado Pradilla, quienes por unanimidad le dieron al Gabo el puesto de honor. Segundo fue Guillermo Ruiz Rivas con “Por los caminos de la Muerte” y tercero el escritor nacido en El Chocó, Carlos Arturo Truque, quien concursó con su cuento “Vivan los compañeros”.

Gabriel García se echó al bolsillo el premio en contante y sonante y de paso unos pocos ejemplares del libro –primera edición– que reunió los tres trabajados ganadores. Los editó como “Tres Cuentos Colombianos” el Ministerio de Educación Pública de Colombia y fueron impresos en las máquinas de Editorial Minerva de Bogotá.

El Gabo tenía 27 años y ya estaba en El Espectador como redactor volante. (*)

Después el éxito poco se supo del cuento ganador hasta que en 1962 apareció como uno de los ocho relatos reunidos en el libro Los funerales de Mamá Grande (Xalapa – México. Universidad Veracruzana. Allí también están entre otros “La siesta del martes”, “La viuda de Moniel” y La prodigiosa tarde de Baltazar, incluido el cuento que le da nombre al libro.

Si uno revisa su contenido encontrará que “Un día después del sábado” es el “más anciano” de los ocho cuentos. Como se dijo, fue escrito en 1954. Los restantes relatos corresponden a una producción posterior del nacido en Aracataca (1958-59).

¿Y los otros dos cuentos ganadores del concurso de la Asociación Nacional de Escritores y Artistas de Colombia? Perdidos en el tiempo, como muchas otras creaciones que valen la pena, allí, en Colombia y en “la quebrada del ají”.

Hace un par de años o menos, Fernando Jaramillo y Manuel “Lucho” Berggrun lanzaron, con mucho esfuerzo, la primera reedición de Tres Cuentos Colombianos que incluye el cuento del Gabo y los de Guillermo Ruiz Rivas y Carlos Arturo Truque.

Jaramillo, considerado el mayor “gabólogo” de Colombia, tuvo con este periodista la gentileza de enviarme los textos de los tres cuentos, los cuales difieren un poco de los contenidos originales de la edición de 1954. En el caso de “Un día después del sábado”. Márquez hizo algunos cortes al texto original para publicarlos En los funerales de Mamá Grande. Los expertos aseguran que más allá de un fallo en la construcción del cuento, este es sin duda el anuncio de Cien años de soledad. En el relato aparecen un hotel llamado Macondo y ciertos personajes que obedecen a los nombres de Rebeca Buendía, José Arcadio Buendía, el coronel Aureliano Buendía, y el cura Antonio Isabel del Santísimo Sacramento del Altar. Sobre cambios y correcciones, lo mismo sucede con “Por los caminos de la muerte” de Ruiz Rivas. Tal vez el único que no presenta cambios importantes es el cuento “Vivan los compañeros” de Truque. Quizás para muchos será difícil apreciar cambios porque el cuento es poco conocido incluso en Colombia.

La primera reedición de Tres Cuentos Colombianos de Jaramillo y Berggrun se realizó en el 2014 para conmemorar los 60 años de su primera aparición. “Esta nueva edición –apunta Fernando Jaramillo– rescata del olvido un libro importante en la bibliografía garcíamarquiana y que pretende ser el último homenaje en vida que recibió Gabo. Es una joya de colección, ya que por el formato, la clase de papel, el diseño y la tipografía empleada imita en todo el libro de 1954, incluso con algunos errores de tipeo, de ortografía y de sintaxis”.

Nota: Redactor volante en el periodismo escrito es aquel que hace de todo un poco. Reportea en la calle, escribe sueltos de prensa, da vuelta los cables (noticias del exterior), entrevista a personas que llegan a la redacción del periódico en busca de un poco de atención y responde las cartas al Director. Es un periodista “memtolatum”, es decir, el que sirve para todo. El Gabo tuvo allí su escuela, como muchos otros en nuestra profesión. E.B.G.

Cuento de Carlos Arturo Truque: Vivan los compañeros

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