Cuentos de Eduardo Galeano (también para niños)

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El escritor uruguayo Eduardo Galeano (1940-2015) es uno de los buques insignia de Narrativa Breve. Uno de los grandes cultores del cuento y del microrrelato, Galeano escribió también pequeños relatos sobre Latinoamérica en libros fronterizos donde mezcla ficción, periodismo y reflexiones político-históricas.

Una de sus obras míticas es Memoria del fuego, que se divide en tres títulos: Los nacimientos (1982), Las caras y las máscaras (1984) y El siglo del viento (1986).

La editorial Anaya publicó en 2002 una versión de Memorias del fuego, titulado Mitos de Memorias del fuego, destinada a los niños, con ilustraciones de Elisa Arguilé.

Como dice Galeano en su minúscula introducción, “yo no escribía esa trilogía solamente para los lectores adultos de las Américas. Quise contar historias, las historias de la historia americana, al oído de quien tuviera ganas de escucharlas, a cualquier edad y en cualquier lugar”.

Para que conozcáis el libro, que podéis comprar aquí, os presento los dos primeros cuentos: “La creación” y “El tiempo”, que por la sencillez de su exposición narrativa, son aptos también para niños.

 

Cuento de Eduardo Galeano: La creación

La mujer y el hombre soñaban que Dios los estaba soñando.

Dios los soñaba mientras cantaba y agitaba sus maracas, envuelto en humo de tabaco, y se sentía feliz y también estremecido por la duda y el misterio.

cuentos infantiles de Eduardo GaleanoLos indios makiritare saben que si Dios sueña con comida, frutifica y da de comer. Si Dios sueña con la vida, nace y da nacimiento.

La mujer y el hombre soñaban que en el sueño de Dios aparecía un gran huevo brillante. Dentro del huevo, ellos cantaban y bailaban y armaban mucho alboroto, porque estaban locos de ganas de nacer. Soñaban que en el sueño de Dios la alegría era más fuerte que la duda y el misterio; y Dios, soñando, los creaba, y cantando decía:

–Rompo este huevo y nace la mujer y nace el hombre. Y juntos vivirán y morirán. Pero nacerán nuevamente. Nacerán y volverán a morir y otra vez nacerán. Y nunca dejarán de nacer, porque la muerte es mentira.

 

Cuento de Eduardo Galeano: El tiempo

El tiempo de los mayas nació y tuvo nombre cuando no existía el cielo había despertado todavía la tierra.

Los días partieron del oriente y se echaron a caminar.

El primer día sacó de sus entrañas al cielo y a la tierra.

El segundo día hizo la escalera por donde baja la lluvia.

Obras del tercero fueron los ciclos de la mar y de la tierra y la muchedumbre de las cosas.

Por voluntad del cuarto día, la tierra y el cielo se inclinaron y pudieron encontrarse.

El quinto día decidió que todos trabajaran.

Del sexto salió la primera luz.

En los lugares donde no había nada, el séptimo día puso tierra. El octavo clavó en la tierra sus manos y sus pies.

El noveno día creó los mundos inferiores. El décimo día destinó los mundos inferiores a quienes tienen veneno en el alma.

Dentro del sol, el undécimo día modeló la piedra y el árbol.

Fue el duodécimo quien hizo el viento. Sopló viento y lo llamó espíritu, porque no había muerte dentro de él.

El decimotercer día mojó la tierra y con barro asomó un cuerpo como el nuestro.

Así se recuerda en Yucatán.

 

Eduardo, Mitos de Memoria del fuego. Ilustraciones de Elisa Arguilé. Anaya, 2002

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