Cuento infantil popular ruso: La oveja, la zorra y el lobo

Alexandr Niloláevich Afanásiev (1826-1871) es otro de los grandes recopiladores de cuentos populares, esos cuentos que se han transmitido durante siglos de manera oral.

Afanásiev recogió nada más ni menos que 600 cuentos populares. Son historias que por su simplicidad expositiva, desprovistas de artefactos literarios (en el buen y en mal sentido de la palabra), tienen mucho de cuento infantil, muy en la línea de los cuentos de los hermanos Grimm.

Lo bueno de estos cuentos es que son aptos para niños pero también para adultos. Ningún cuentista debería pasar por alto la lectura de estas narraciones, por muy elementales que pueden parecer formalmente. Recordemos que el objetivo es mantener el espíritu popular de estas composiciones literarias.

A continuación os dejo uno de los relatos de Afanásiev, con tres animales como personajes, titulado “La oveja, la zorra y el lobo”. Se trata de un cuento con mucha picaresca… Y hasta aquí puedo contar. :–)

 

Cuento popular ruso para niños y para adultos: La oveja, la zorra y el lobo

Una oveja se escapó una vez del rebaño de un campesino. Iba caminando, cuando se encontró con una zorra que le preguntó:

–¿Adónde te lleva Dios tan corriendo, comadre?

–¡Ay, comadre, no me hables! Estaba en el rebaño de un campesino, pero ya no podía aguantar más: en cuanto el carnero hace una fechoría, ya se sabe, ¡me echan a mí la culpa! Conque he decidido largarme sin más.

–Igual me pasa a mí –replicó la zorra–. ¿Qué mi marido le echa la garra a una gallina? La culpa es mía, de la zorra. Vamos juntas.

Cuento popular infantil rusoAl cabo de un rato, se encontraron con un lobo.

–Hola, comadre.

–Hola –contestó la zorra.

–¿Adónde vas?

–A cualquier parte.

Le contó sus cuitas al lobo, y este dijo:

–¡Lo mismo que a mí! Si la loba degüella algún corderillo, la culpa me la cargan a mí, al lobo. Vamos juntos.

Echaron a andar, y el lobo le dijo a la oveja:

–Oye, oveja: esa pelliza que llevas es mía.

–¿De verdad es tuya? –inquirió la zorra al oírle.

–¡Claro que sí!

–¿Lo jurarías?

–¡Desde luego!

–¿Y besarías la tierra para confirmar tu juramento?

–La besaría.

–Bueno, pues vamos.

La zorra, que había descubierto un cepo colocado por algún campesino en un sendero, condujo hasta allí al lobo y dijo:

–¡Besa aquí!

El tonto del lobo no hizo más que agachar la cabeza, cuando se cerró el cepo, agarrándole por el hocico. La zorra y la oveja huyeron entonces de él, sanas y salvas.

La bruja Yagá y otros cuentos (Anaya). Ilustraciones de Violeta Lópiz. Comprar libro

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