Los mejores 1001 cuentos: Los dos reyes y los dos laberintos, de Borges

Fernando Oviedo, lector de Narrativa Breve, ha dejado un comentario recomendando dos cuentos de Borges, EL LIBRO DE ARENA y LOS DOS REYES Y LOS DOS LABERINTOS.

EL LIBRO DE ARENA está publicado en el blog desde hace mucho, no así LOS DOS REYES Y LOS DOS LABERINTOS, que ahora os ofrezco.

El cuento presenta un laberinto (figura habitual en la obra de Borges), orgullo del rey de Babilonia, en el que ni siquiera los más valientes se atreven a adentrarse en él. No contaré más, pero diré que el tema de la venganza también aparece en este microrrelato del maestro argentino.


Al final os ofrezco el cuento de Borges en un vídeo de YouTube.

Los mejores 1001 cuentos literarios de la Historia (¡y ya llevamos más de 150 de los mejores autores!)

 

Cuento de Jorge Luis Borges: Los dos reyes y los dos laberintos

Cuentan los hombres dignos de fe (pero Alá sabe más) que en los primeros días hubo un rey de las islas de Babilonia que congregó a sus arquitectos y magos y les mandó a construir un laberinto tan perplejo y sutil que los varones más prudentes no se aventuraban a entrar, y los que entraban se perdían. Esa obra era un escándalo, porque la confusión y la maravilla son operaciones propias de Dios y no de los hombres. Con el andar del tiempo vino a su corte un rey de los árabes, y el rey de Babilonia (para hacer burla de la simplicidad de su huésped) lo hizo penetrar en el laberinto, donde vagó afrentado y confundido hasta la declinación de la tarde. Entonces imploró socorro divino y dio con la puerta. Sus labios no profirieron queja ninguna, pero le dijo al rey de Babilonia que él en Arabia tenía otro laberinto y que, si Dios era servido, se lo daría a conocer algún día. Luego regresó a Arabia, juntó sus capitanes y sus alcaides y estragó los reinos de Babilonia con tan venturosa fortuna que derribó sus castillos, rompió sus gentes e hizo cautivo al mismo rey. Lo amarró encima de un camello veloz y lo llevó al desierto. Cabalgaron tres días, y le dijo: “Oh, rey del tiempo y substancia y cifra del siglo, en Babilonia me quisiste perder en un laberinto de bronce con muchas escaleras, puertas y muros; ahora el Poderoso ha tenido a bien que te muestre el mío, donde no hay escaleras que subir, ni puertas que forzar, ni fatigosas galerías que recorrer, ni muros que veden el paso!” Luego le desató las ligaduras y lo abandonó en la mitad del desierto, donde murió de hambre y de sed. La gloria sea con aquel que no muere.

Los dos reyes y los dos laberintos (en YouTube)

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