Partes de guerra (Ramón J. Soria Breña)

La Guerra Civil Española (1936-1939) fue un fratricidio, una tragedia nacional que nunca debería haber ocurrido. Pero ocurrió, y el relato de su locura, como no podría ser de otra manera, llenaría miles de páginas, a cual de ellas más tristes, de nuestra historia reciente.

La memoria de la contienda ha tenido picos de interés, pero a grandes rasgos podemos decir que las generaciones posteriores, una vez semicicatrizadas las heridas, se entregaron a su estudio, hasta el punto de que hoy día existe una vasta bibliografía sobre esos años de plomo y los consiguientes, con títulos firmados tanto por autores españoles como extranjeros.

Dentro de esta eclosión de libros sobre la Guerra Civil, que experimentó un renacimiento en los años 90 del pasado siglo y que últimamente parecía comenzar a decaer –es al menos mi impresión– , surgió el pasado año un nuevo título, Partes de guerra, de Ramón J. Soria Breña, publicado en la editorial emeritense De la Luna Libros.

Partes de guerra, articulado a medio caballo entre la novela y el relato (en mi opinión se entiende mejor el libro si lo leemos a modo de novela y no como una colección de cuentos), indaga en el conflicto bélico abordando con un ritmo vibrante las vidas (y las muertes, en numerosas ocasiones) de un grupo de personajes adscritos al bando republicano que tuvieron la mala suerte de estar en el momento equivocado en el sitio equivocado.

Los grandes sucesos (y la Guerra Civil lo fue; desastrosamente grande si se prefiere) no ocurren de manera aislada, de ahí que el autor nos lleve de la mano desde los inicios del siglo XX hasta varios años después de su conclusión, con un Obama que glosa en Washington la figura del militar, ingeniero e inventorVirgilio Leret Ruiz, uno de los primeros en caer tras el estallido de la contienda, en castigo por su lealtad a la República.

El libro nace al compás del propio siglo cuando un monje emprende la huida del monasterio en plena noche para salvar la vida. A partir de este episodio se van sucediendo los capítulos (seis en total), avivados por saltos temporales, en los que vamos conociendo la guerra a través del sufrimiento de diversos personajes: un soldado en la trinchera, una miliciana que luego trabajaría de traductora para los brigadistas, un soldado que ha de entregar unas cartas a Franco, el chofer y secretario del general Nuño, dos amigos soldados alemanes, mujeres encarceladas y torturadas, un abyecto torturador, un soldado español que recibe del mayor filólogo checo del Siglo de Oro un auténtico tesoro: una valiosa biblioteca… Perfiles humanos (o inhumanos, a veces) que son trufados con las referencias a cartas manuscritas encontradizas que complementan la narración (por no decir que son el núcleo de la narración en sí mismas).

Partes de guerra nos sirve sin anestesia una historia cruda, muy cruda, poco complaciente con la condición humana, sombreada con algunos pasajes que consiguen ponerle los pelos de punta al lector (al menos al lector que soy yo). La barbarie y la sinrazón empapan estas 116 páginas, retrato angustioso de un siglo convulso, el más sangriento de la Historia.

“Solo cuando visitas a Hernest Kerensi, un colega de la universidad, para consultarle una cuestión teológica sobre las cartas y le encuentras haciendo con su familia el equipaje, te das cuenta del peligro. Lo dejo todo. No puedo llevarme los libros ni me atrevo a dejar a nadie encargado de su protección. Se avecinan tiempos terribles, amigo. Usted tiene que irse también. Ellos serán a los primeros que cacen, la gente que tiene por profesión el lenguaje. Váyase mañana mismo, haga caso a sus hijos”.

Partes de guerra, de Ramón J. Soria Breña

El fragmento citado es certero, pero hemos de convenir en que el lenguaje, antes o después, siempre saca su mejor arma, la palabra, que ha sobrevivido hasta nuestros días desde hace miles de años, dispuesta a contarnos lo que somos y lo que no somos, a señalar nuestras grandezas y nuestras miserias.

Ojalá la palabra escrita, aliada de la memoria, nos sirva no solo para recordar la locura de la guerra, sino también para evitarla. Ojalá no hiciera falta escribir libros como este.



Francisco Rodríguez Criado es escritor, corrector de estilo y editor de blogs de literatura y corrección lingüística.

Ficha de Partes de guerra en De la Luna Libros

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