Dicho esto, confieso que sigo primando esas novelas que, además de negrura, nos ofrecen algo más, tal vez porque, casualidades de la vida –y no por postureo cultureta–, leí antes al fundacional Edgar Allan Poe y al analítico Leonardo Sciascia, este último por sugerencia del escritor Julián Rodríguez, que a los respetables Sherlock Holmes y Agatha Christie entre otros.
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