Cuento de Sergio Pitol: Amelia Otero

Los avatares de la Revolución Mexicana son un tema recurrente entre los escritores aztecas. Sergio Pitol (Puebla, 1933) no es la excepción. En 1957, cuando apenas tenía 24 años, escribió un cuento que llamó “Amelia Otero, que es la historia de amor o conveniencias” entre una mujer madura y un joven jefe revolucionario a la sombra de los sangrientos combates entre los sublevados y las fuerzas porfiristas.

Lo que son los yerbales, por Rafael Barret

El Paraguay se despuebla; se le castra y se le extermina en las siete u ocho mil leguas entregadas a la Compañía Industrial Paraguaya, a la Matte Larengeira y a los arrendatarios y propietarios de los latifundios del Alto Paraná. La explotación de la yerba-mate descansa en la esclavitud, el tormento y el asesinato.

Cuento de Gonzalo Drago: Mister Mara

Entre ellos están Francisco Coloane, que escribió sobre los hombres de una Patagonia rebelde y sangrienta; Baldomero Lillo, que se metió en los túneles sórdidos de las minas de carbón en Lota y Coronel para mostrar la miseria y la injusticia; Andrés Sabella y sus epopeyas con los mineros del salitre en la pampa del norte chileno; el rancaguino Oscar Castro, que humanizó las correrías de cuatreros y bandoleros del medio campesino, en el Chile central; y sobre todo, Gonzalo Drago, quien es el escritor de los mineros del cobre.