Cuento anónimo africano: Historia de Rabotity

El agua extingue el fuego; el fuego funde el acero; el acero corta la cuerda; la cuerda estrangula al gato; el gato se come al ratón; el ratón desportilla el muro; el muro contiene los vientos; el viento troncha el árbol; el árbol rompe la pierna de Rabotity; nada hay más fuerte que el agua.

Cuento breve recomendado: “Un ermitaño en la corte”. Cuento anónimo hindú

Este cuento es un apólogo, una narración de carácter didáctico-moralizante perteneciente al Hinduismo, una de las religiones conocidas más antiguas, y una de las más complejas por su amplia variedad de creencias y sus muchas sectas diferentes. Está considerada la tercera religión más numerosa del mundo y se extiende principalmente por la India. Sus principales textos sagrados son los Vedas que contienen himnos, mitos, teología e historia, muy enraizados en la cultura india.

Cuento breve recomendado: “El encanto”. Cuento anónimo chino

Ch´ienniang era la hija del señor Chang Yi, funcionario de Hunan. Tenía un primo llamado Wang Chu, que era un joven inteligente y apuesto. Habían crecido juntos y, como el señor Chang Yi quería mucho al muchacho, dijo que lo aceptaría de yerno. Ambos escucharon la promesa, y como estaban siempre juntos, el amor aumentó día a día. Ya no eran niños y llegaron a tener relaciones íntimas. Desgraciadamente, el padre no lo advirtió. Un día un joven funcionario le pidió la mano de su hija y el señor Chang Yi , olvidando su antigua promesa, consintió.

Cuento breve recomendado: “Los brahamanes y el león”. Cuento anónimo hindú

En cierto pueblo había cuatro brahmanes que eran amigos. Tres habían alcanzado el confín de cuanto los hombres pueden saber, pero les faltaba cordura. El otro desdeñaba el saber; sólo tenía cordura. Un día se reunieron. ¿De qué sirven las prendas, dijeron, si no viajamos, si no logramos el favor de los reyes, si no ganamos dinero? Ante todo, viajemos.

Pero cuando habían recorrido un trecho, dijo el mayor:

Cuento anónimo: El birrete blanco

Un cierto muchacho y una chica, cuyos nombres este relato no ha conservado, vivían una vez cerca de una iglesia. El muchacho, que era bastante travieso y pícaro, tenía por hábito tratar de asustar a la chica de un sinfín de maneras, hasta que ella estuvo tan acostumbrada a sus trucos que ya no era capaz de asustarse por ninguna de las cosas que él hacía.

Cuentos anónimos

Página de cuentos anónimos

Llamamos cuentos anónimos a aquellos cuyo autor o autora desconocemos, unas veces porque quería mantener el anonimato, otras porque no ha quedado constancia de quién lo escribió, o simplemente porque la historia no tiene un solo autor, sino que fue divulgándose durante mucho tiempo de boca en boca. Aquí enmarcamos a todos esos cuentos populares … Sigue leyendo

Cuento breve anónimo: El signo de la muerte

—¡Sálvame! Encontré a la Muerte esta mañana. Me hizo un gesto amenazante. Esta noche, por milagro, desearía estar en Ispahán.

El bondadoso príncipe le presta sus caballos. Por la tarde se encuentra en la plaza con la Muerte y le pregunta:

–Esta mañana, ¿por qué hiciste a nuestro jardinero un gesto de amenaza?