Las aventuras de Arthur Gordon Pym, la única novela de Edgar Allan Poe

Las aventuras de Arthur Gordon Pym es la primera y única novela escrita por Edgar Allan Poe. Se publicó el año 1837. Se encontraba en la ciudad de Filadelfia, que por entonces era el corazón editorial de Estados Unidos. Allí se editaban las prestigiosas revistas Saturday Evening Post y Gentleman’s Magazine, además de un total de siete diarios de la mañana y dos tabloides vespertinos.

Relato corto de Edgar Allan Poe: Cuento de Jerusalén

El relato corto “A Tale of Jerusalem”, de Edgar Allan Poe, fue publicado por primera vez en 1832. Julio Cortázar lo tradujo al castellano en 1953. No fue Cortázar un traductor casual de la obra de Edgar Allan Poe, un profesional al que una editorial encarga un trabajo más. Muy al contrario, Cortázar era un entusiasta del genio estadounidense desde su infancia. La tarea de traducir a Poe, que le llevó nueve meses, la realizó durante unas vacaciones en Italia. Una forma de compaginar placer y trabajo, podría decirse.

Cuento de Edgar Allan Poe: El dominio de Arnheim

¿No parece en verdad posible que, mientras una elevada forma de genio es necesariamente ambiciosa, la más elevada se encuentre por encima de la llamada ambición? ¿Y no puede haber ocurrido así que muchos más grandes que Milton hayan permanecido desdeñosamente «mudos e ignorados»? Creo que el mundo nunca ha visto, ni verá jamás –a menos que una serie de accidentes inciten a un espíritu de la más noble especie a un penoso esfuerzo– ese logro pleno, triunfante, en los más ricos dominios del arte, del cual la naturaleza humana es positivamente capaz.

2 historias cortas de terror de Edgar Allan Poe

2 historias cortas de Edgar Allan Poe

Volvimos por la tarde a ver al paciente. Su estado seguía siendo el mismo. Discutimos un rato sobre la conveniencia y posibilidad de despertarlo, pero poco nos costó llegar a la conclusión de que nada bueno se conseguiría con eso. Resultaba evidente que hasta ahora, la muerte (o eso que de costumbre se denomina muerte) había sido detenida por el proceso hipnótico. Parecía claro que, si despertábamos a Valdemar, lo único que lograríamos seria su inmediato o, por lo menos, su rápido fallecimiento.

Cuento de terror de Edgar Allan Poe: El gato negro

La noche de aquel mismo día en que cometí tan cruel acción me despertaron gritos de: “¡Incendio!”. Las cortinas de mi cama eran una llama viva y toda la casa estaba ardiendo. Con gran dificultad pudimos escapar de la conflagración mi mujer, un sirviente y yo. Todo quedó destruido. Mis bienes terrenales se perdieron y desde ese momento tuve que resignarme a la desesperanza.

Cuento fábula de Edgar Allan Poe: Silencio

Era de noche y llovía, y al caer era lluvia, pero después de caída era sangre. Y yo estaba en la marisma entre los altos nenúfares, y la lluvia caía en mi cabeza, y los nenúfares suspiraban entre sí en la solemnidad de su desolación.

Y de improviso levantóse la luna a través de la fina niebla espectral y su color era carmesí. Y mis ojos se posaron en una enorme roca gris que se alzaba a la orilla del río, iluminada por la luz de la luna.

Cuento de Edgar Allan Poe: Los crímenes de la calle Morgue

Cuento de Edgar Allan Poe: Los crímenes de la calle Morgue La canción que cantaban las sirenas, o el nombre que adoptó Aquiles cuando se escondió entre las mujeres, son cuestiones enigmáticas, pero que no se hallan más allá de toda conjetura.  Sir Tomas Browne Las características de la inteligencia que suelen calificarse de analíticas … Sigue leyendo

Cuento de Edgar Allan Poe: El pozo y el péndulo

Estaba agotado, agotado hasta no poder más, por aquella larga agonía. Cuando, por último, me desataron y pude sentarme, noté que perdía el conocimiento. La sentencia, la espantosa sentencia de muerte, fue la última frase claramente acentuada que llegó a mis oídos. Luego, el sonido de las voces de los inquisidores me pareció que se apagaba en el indefinido zumbido de un sueño.