2 relatos cortos de Miguel A. Zapata

cuentos de Miguel A. Zapata

Ser niño es vestir una piel única: el trofeo de los días que no pueden repetirse ni calcarse a sí mismos, la captura de seres imposibles en astros que nadie más puede sumergir en sus ojos. Esa epidermis se ajusta a su ser como un traje de neopreno, evitando cualquier fuga de su esencia infantil a la vida discontinua de aquí fuera.

Relato corto de Antonio Flores Schroeder: El control

el control, móvil, cuento

A las dos les había sucedido casi igual, incluso llegaron a pensar que alguien les jugaba una broma. Las sospechas vinieron como dardos de todas partes, desde Roberto, su vecino que lidiaba la mayoría del tiempo con números en la cabeza y no podía dejar de contabilizar todo lo que le rodeaba, hasta Martha, la prima que había convertido la casa en un albergue para gatos.

Nada significa nada

Michael Chabon

He disfrutado El sindicato de policía yiddish como recuerdo haber sacado todo el provecho lector a los otros libros de Chabon que gocé con la emoción satisfecha de quien busca en la lectura el auténtico placer del sueño literario vertido por los verdaderos artistas sobre quienes leemos.

Hombres, hombrinos, macacos y macaquinos (mi nuevo libro, en formato ebook)

Hombres, hombrinos, macacos y macaquinos

Pensaba que iba a estar un tiempo sin publicar, pues tenía la percepción de que me había apartado, aunque fuera momentáneamente, de la creación literaria. Sin embargo, tal como explico en la Nota de Autor, sin prisas pero sin pausas me había embarcado ya en la redacción de historias cortas. Y con esa paz que le concede a uno no someterse a la urgencia del calendario, he recopilado un ramillete de cuentos, que ahora os ofrezco.

Historia corta de José Luis Ibáñez Salas: Calor

Jesús Zamarrón, cuento

El año en que la mar se llevó el Balneario y el
verano duró tres meses completos fue el mismo año en el que ella nació y él
comenzó a morir.
Lástima que habiendo comenzado ahí, tan arriba,
la línea de resistencia vaya a ser tan poco resistente y esto que escribo no
pueda ser capaz de convertirse en una novela de reconocido prestigio y se quede
en rondarle los pies a un relato de andar por casa. En zapatillas, al menos. No
descalzo. Un relato irresistible, eso sí.