Poema de Eladio Orta: Nos pusimos ciegos

Poema, Eladio Orta, Nos pusimos ciegos
Poeta Eladio Orta. Fotografía © María Carvajal

Poema de Eladio Orta: Nos pusimos ciegos

nos pusimos ciegos / de mirarnos y

de caricias en los ojos / ciegos de arena

en los umbrales del deseo / nos besamos

(ya por ése entonces) / mordiéndonos los labios

jugábamos a peleítas de lenguas / las gaviotas

partían buscando la soledad de otras islas

desérticas / y casi como un suspiro

que abandonara la tarde / me explico

las infinitas luces / que despiden los metapoemas

(por ti asistiría a clases particulares de cocina

le ofrecería medio poemario a los caníbales

del fuego / y ya que estoy entrando al trapo

te besaría en cien posturas diferentes

por lo menos…

Sigue leyendoPoema de Eladio Orta: Nos pusimos ciegos

narrativa_newsletterp

Cuento de Giovanni Boccaccio: Alibech, o la nueva conversa

Cuento, Giovanni Boccaccio, Alibech, o la nueva conversa
Giovanni Boccaccio. Fuente de la imagen.

Cuento de Giovanni Boccaccio: Alibech, o la nueva conversa

En otro tiempo, vivía en un pueblo de Berbería un hombre riquísimo que tenía, además de otros hijos, una niña linda, agraciada y dócil como un cordero. Se llamaba Alibech y era la delicia de su familia. No siendo cristiana y oyendo de continuo a los cristianos establecidos en su patria hacer el elogio de nuestra religión, resolvió abrazarla, y se hizo bautizar secretamente por uno de sus más celosos defensores, preguntando después al que la había bautizado cuál era el mejor modo de servir a Dios y alcanzar su santa gracia. Aquel hombre honrado le contestó que cuantos querían con más seguridad ir al cielo renunciaban a las vanidades y a las grandezas de este mundo, y vivían en el retiro y soledad, como los cristianos que se habían retirado a los desiertos de la Tebaida. Y ved a aquella niña, que apenas contaba catorce años, formar el proyecto de dirigirse a la Tebaida. Su imaginación exaltada por el amor divino y por deseo de servir únicamente a Dios, le allanó todas las dificultades, y sin manifestar a nadie su designio, abandona un día la casa de sus padres y se pone en marcha, enteramente sola, hacia los desiertos de la Tebaida. Corre como el viento, sólo se detiene para cobrar nuevas fuerzas y, al cabo de pocos días, llega a aquellos lugares solitarios, habitados por la devoción y la penitencia. Divisando desde lejos una casita, encamina sus pasos a aquel sitio: era la morada de un santo anacoreta, quien, sorprendido al verla, le pregunta qué busca. Ella le contesta que, guiada por inspiración divina, había venido a aquel desierto para buscar a alguno que la enseñase a servir a Dios y a merecer el cielo. El santo solitario admiró y elogió en gran manera su celo; pero viéndola joven, muy linda y temiendo que el diablo le tentara si tomaba a su cuidado instruirla en las obras de santidad, no creyó prudente tenerla a su lado.

Sigue leyendoCuento de Giovanni Boccaccio: Alibech, o la nueva conversa

narrativa_newsletterp

Microrrelato de Juan José Millás: Confusión

Antes de que hubiera terminado de desenvolver el regalo de cumpleaños, sonó dentro del paquete un timbre: era un móvil. Lo cogí y oí que mi mujer me felicitaba con una carcajada desde el teléfono del dormitorio. Esa noche, ella quiso que habláramos de la vida: los años que llevábamos juntos y todo eso. Pero se empeñó en que lo hiciéramos por teléfono, de manera que se marchó al dormitorio y me llamó desde allí al cuarto de estar, donde permanecía yo con el trasto colocado en la cintura.

Cuento de Luis Pescetti: Nunca me voy a olvidar de aquella vez…

Cuento, Luis Pescetti, Nunca me voy a olvidar de aquella vez...
Luis Pescetti. Fuente de la imagen.

Cuento de Luis Pescetti: Nunca me voy a olvidar de aquella vez…

Nunca me voy a olvidar de aquella vez en que me encontraba en un hermoso pueblo del interior. Había llegado después de cabalgar durante ocho días. Nos encontrábamos un poco cansados, Julián, mi caballo y yo. Recuerdo que le dije:

Sigue leyendoCuento de Luis Pescetti: Nunca me voy a olvidar de aquella vez…

narrativa_newsletterp

Cuento de Manuel Rojas: El vaso de leche

 

Afirmado en la barandilla de estribor, el marinero parecía esperar a alguien. Tenía en la mano izquierda un envoltorio de papel blanco, manchado de grasa en varias partes. Con la otra mano atendía la pipa.

Entre unos vagones apareció un joven delgado; se detuvo un instante, miró hacia el mar y avanzó después, caminando por la orilla del muelle con las manos en los bolsillos, distraído o pensando.

Sigue leyendoCuento de Manuel Rojas: El vaso de leche

narrativa_newsletterp

Cuento de Juan Filloy: Rúbrica

Cuento, Juan Filloy, Rúbrica
Fuente de la imagen

Cuento de Juan Filloy: Rúbrica

Disfrazados de operarios de telecomunicaciones –rollos de cables y caja de herramientas– llegaron a la puerta del departamento.

–Venimos a verificar cómo anda su teléfono.

–Era tiempo. Entren –dijo la esbelta anciana con la más inocente disposición de ánimo. Su esposo dormitaba en su sillón de paralítico. Dos canarios gorjeaban en su jaula en un rincón del living room.

Sigue leyendoCuento de Juan Filloy: Rúbrica

narrativa_newsletterp