Cuento de Eraclio Zepeda: Don Chico que vuela

 

Eraclio Zepeda
Escritor mexicano Eraclio Zepeda. Fuente de la imagen

DON CHICO QUE VUELA

Eraclio Zepeda

(cuento)

Te paras al borde del abismo y ves al pueblo vecino, enfrente, en el cerro que se empina ante tus ojos, subiendo entre nubes bajas y neblinas altas: adivinas los ires y venires de su gente, sus oficios, sus destinos. Sabes que en línea recta está muy cerca. Si caminaras al aire, en un puente de hamaca, suspendido entre los cerros, podrías llegar como el pensamiento, en un instante.

Y sin embargo el camino real, el camino verdadero, te desploma hasta los pies del cerro, bajando por vericuetos difíciles, entre barrancas y cascadas, entre piedras y caídas, hasta llegar al fondo de la quebrada donde corre espumeando el gran caudal del río que debes cruzar a fuerza, para iniciar el asenso metro tras metro. Muchas horas después llegas cansado, lleno de sudor y lodo y volteas la cabeza para ver tu propio pueblo a distancia, como antes viste la plaza en la que estás ahora.

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Relato de Eladio Orta: A mi sobrino Prudencio

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Eladio Orta
Eladio Orta. Fotografía de M.C.

Aunque Eladio Orta es más conocido como poeta, también ha escrito algunos textos narrativos. Extraemos este relato de una de sus primeras publicaciones: Los cuadernos del Tío Prudencio (Crecida, 1992).

   María Carvajal

 

A MI SOBRINO PRUDENCIO

Eladio Orta

(relato)

CARTA PRIMERA

Sobrino, te lego estos cuadernos literarios para que los manosees con tus manos de poeta, hirviente en la mezcolanza de urbanita y ruralita. Quién mejor que tú para guardarlos o pulirlos, tú que tuviste la suerte de salir fuera de la Isla y comerte la cultura que se respiraba por aquellos años del despegue político. Tu tío Prudencio está tumbado en la cama como el mirlo herido de la arboleda y quizás cuando vuelvas esté más chupado que la vaca que tuvo que rematar el Tío Paco el Cano porque se había quedado sin dientes y no podía masticar la hierba.

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